10 de March de 2010 00:00

Un plan para salvar al cóndor toma fuerza en Imbabura

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Redacción Ibarra

Al ritmo del sanjuanito La soledad del pajonal fueron liberados, al sur de Ibarra, los cóndores Taita y Princesa Paccha. Los ejemplares de alrededor de 35 años, tienen la misión de repoblar los cielos de la Sierra norte.

Con nostalgia, Miguel Cachipuendo, que los alimentó durante 14 años en La Rinconada de San Pedro, les despidió alzando la mano. El sitio es un santuario del cóndor rodeado de montañas, a un extremo de la hacienda Zuleta. “Taita tiene el carácter fuerte y Paccha es dócil. Espero que nos regalen muchos pichones”, dijo.



Un chip en las aves
Cuatro estudiantes  de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Central, que realizan pasantías en el Zoológico de Guayllabamba, colocaban un microchip a la Taita y a Paccha.
El chip servirá  para realizar un seguimiento de las dos aves.

El viento soplaba helado en los 3 600 metros de Chiri Loma. Allí  alzó el vuelo la pareja. En ese lugar, precisamente, el Grupo de Trabajo Cóndor instaló un comedero, que les asegurará alimento a las aves carroñeras.

El Grupo Cóndor es un ente integrado por las fundaciones Galo Plaza Lasso (FGPL) y Zoológica de Guayllabamba, la comunidad de Zuleta, la Universidad Católica de Quito (PUCE-Q) y el Ministerio del Ambiente. Ellos se comprometieron a apoyar el proyecto de reproducción de los cóndores en su área natural.

La FGPL proveerá la carne, que los comuneros trasladarán al comedero, durante la noche. La Fundación Zoológica y la PUCE-Q realizarán un seguimiento de los cóndores.

En una suerte de despedida  a sus compañeros, seis cóndores dibujaron figuras en el cielo.

“Esto es un verdadero espectáculo”, comentó el holandés Tiitte de Vries, especialista en pájaros y profesor de Ecología de la PUCE-Q. El experto europeo aseguró que no había visto tantos cóndores juntos desde finales de los años 70, cuando  observó a 38 ejemplares comiendo carroña en la cima del Antisana.

Pero De Vries lamentó que en la actualidad se precisa de   mucha suerte para ver a uno surcando los cielos andinos.  El especialista hizo, además, una revelación que inquieta: no más de 40  cóndores quedan en el Ecuador.

Con ese diagnóstico coincidió   Fernando Polanco. El presidente de la FGPL recordó  que en 1996 inició  la lucha por evitar la extinción del ave que adorna el escudo del Ecuador.

¿Cómo  ocurrió? Un  video titulado ‘El último vuelo del cóndor’, realizado por el alemán Friedman Koster, le conmovió. Llamó a Coster y crearon el proyecto Cóndor Huasi, que se desarrolla en La Rinconada de San Pedro, adonde han llegado hasta 12 ejemplares.

Paccha fue una de las primeras moradoras del centro de protección. Tenía 59 perdigones en su cuerpo. Igual que otro ejemplar llamado Rucu,  que llegó con tres balas, que le destruyeron una  pata. “Tardamos 10 años en averiguar estos detalles, con la ayuda de la Católica y la Fundación Zoológica”, rememoró Polanco.

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