4 de junio de 2018 00:00

Nuevo plan contra embarazo adolescente en Ecuador 

Una joven de 17 años, con su hija en brazos, espera en la Maternidad Isidro Ayora. Foto:Galo Paguay / EL COMERCIO

Una joven de 17 años, con su hija en brazos, espera en la Maternidad Isidro Ayora. Foto:Galo Paguay / EL COMERCIO

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Andrés García y
Mariela Rosero (I)

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Su vientre empezó a crecer desde hace cinco meses. Sarah, nombre ficticio, es quiteña, de 16 años. A su corta edad, se convertirá en madre por segunda vez. El jueves pasado acudió al Servicio Integral de Adolescentes de la Maternidad Isidro Ayora, de Quito.

Ella es una de las 40 chicas que llegan diariamente a ese departamento especializado, para acceder a servicios de ginecología, pediatría, psicología, trabajo social y salud dental. En los pasillos de espera se observa un ir y venir de madres, con el rostro y cuerpo de niñas. También aguardan, silenciosas, estudiantes que quedaron embarazadas. Algunas van a las consultas con los uniformes de sus colegios.

En el 2017, de cada cien mujeres que dieron a luz en ese hospital gíneco-obstétrico público, 35 fueron adolescentes. Estas cifras no son aisladas.
En la evaluación al Plan Nacional del Buen Vivir 2013-2017 se evidenció un aumento en la tasa de niños nacidos vivos de madres adolescentes, de entre 15 y 19 años.

Este incremento se dio a raíz de la implementación del Plan Familia, en el 2014. Lo dice Nicolás Reyes, secretario Técnico del Consejo Nacional para la Igualdad Generacional.

Reyes recordó que en ese año se reemplazó la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar (Enipla) y se pasó a un enfoque de prevención “más ideologizado y basado en criterios religiosos”.

Como resultado de esa política pública, cada día, en promedio, seis niñas menores de 14 años se convierten en madres en el país. Hasta el 2016, 80 de cada 1 000 bebés nacidos vivos fueron de madres en adolescencia tardía (15 a 19 años).

Eso representó 51 773 alumbramientos. Diariamente, 142 jóvenes en ese rango de edad traen niños al mundo.

La tasa de embarazo adolescente en América Latina y el Caribe es de 66,5 nacimientos por cada 1 000 niñas de 15 a 19 años, según la OPS.

En el Decreto número 4, del 24 de mayo del 2017, el presidente Lenín Moreno suprimió el Plan Familia. Eso, para Carlos Durán, viceministro de Salud, dejó un mensaje claro, en cuanto a que el Gobierno entiende la necesidad de replantear estrategias para combatir el embarazo adolescente.

Respetamos –dice- la Constitución, que habla de un estado laico. Por eso, “las estrategias intersectoriales de política pública deben basarse en la evidencia científica”.

El 11 de mayo, en Esmeraldas, el Consejo Intersectorial de lo Social aprobó la implementación de una nueva política de prevención del embarazo adolescente. Es el reemplazo del Plan Familia. La meta, hasta el 2021, es reducir la tasa específica de nacidos vivos en adolescentes de 80,31 a 63,5 por mil.

La Estrategia Intersectorial contra el Embarazo Adolescente articulará a los ministerios de Salud, de Inclusión Eco­nómica Social y de Educación,
a la Fiscalía General del Estado y al Consejo de la Judicatura.

Sobre el presupuesto que se invertirá, el viceministro Durán dijo que aún hacen cálculos. La referencia es lo gastado entre el 2012 y 2014 con Enipla: alrededor de USD 11 millones. Aunque ahí no se contemplaba el componente de reducción de la violencia sexual, que esta nueva estrategia sí trae.

El objetivo del plan -según Reyes- será contribuir a que los adolescentes accedan de manera universal a información, educación y servicios de salud sexual y reproductiva, para la toma de decisión, libre, responsable y sin coerción sobre su sexualidad. En el nuevo plan reconocen su actividad sexual. Por eso se facilitará el acceso a anticonceptivos. Se educará a los jóvenes para que tracen un plan de vida.

En el 2014, el 39% de mujeres de 15 a 19 años reportó haber tenido experiencia sexual. De ellas, el 7,5% tuvo su primera relación sexual antes de los 15. El 90% de menores de 15 estuvo con hombres mayores, anotó el viceministro Durán.

Natalhy (nombre protegido) se embarazó en el primer año de bachillerato. Tenía 15 años y su pareja, 18. Hace 10 meses nació su niña, de forma prematura, en el Isidro Ayora.

La joven también acudió al área de adolescentes. Ahí, Patricio Jácome, ginecólogo líder del servicio, relató que entre las chicas se evidencia falta de información sobre salud sexual y reproductiva.

En el área de psicología -cuenta- las jóvenes madres confiesan que no sabían que podían quedar embarazadas al tener su primera relación. La nueva estrategia -dice- debe mejorar el acceso a la información de salud sexual y reproductiva. “Las charlas educativas deben dirigirse a jóvenes, docentes y padres”.

Sarah dio a luz a su primer hijo en junio del 2017. Pocos meses después quedó en cinta nuevamente. Según la joven, su pareja, de 19 años, se niega a que use un método anticonceptivo de planificación.

Otras chicas narran que sus parejas les pidieron ir al sanitario y orinar tras el encuentro sexual, para evitar el embarazo. Jácome refirió que muchas jóvenes tienen un “pensamiento mágico” sobre la fecundidad y el embarazo.

En contexto

El expresidente Rafael Correa impulsó el Plan Familia, con un enfoque basado en la abstinencia, según sus críticos. La nueva estrategia intersectorial, será presentada oficialmente entre junio y julio, una vez que se apruebe su presupuesto de inversión.

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