2 de noviembre de 2016 22:19

Decenas de personas visitaron el Cementerio Patrimonial de Guayaquil

En el primer día del feriado de Difuntos, este 2 de noviembre del 2016 poca afluencia de personas se registró en el Cementerio Patrimonial de Guayaquil. Foto: Wladimir Torres/ EL COMERCIO

En el primer día del feriado de Difuntos, este 2 de noviembre del 2016 poca afluencia de personas se registró en el Cementerio Patrimonial de Guayaquil. Foto: Wladimir Torres/ EL COMERCIO

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Stives Reyes
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Los solitarios pasillos del Cementerio Patrimonial de Guayaquil cobraron vida la mañana de este miércoles 2 de noviembre del 2016. Las flores multicolores decoraron cada laberinto, balcón o terraza donde había una tumba, para recordar el Día de los Difuntos.

Decenas de personas acudieron desde tempranas horas al camposanto para visitar a su ser querido. Josefa Rodríguez de 80 años llegó junto a sus dos nietos para visitar el sepulcro de su esposo, quien murió el año pasado. “Aquí está tu abuelito. Se llamaba José y era muy cariñoso”, le decía la mujer a su nieta de 9 años.

Familiares y amigos visitaron a sus difuntos en el Cementerio Patrimonial de Guayaquil. Foto: Wladimir Torres/ EL COMERCIO

Familiares y amigos visitaron a sus difuntos en el Cementerio Patrimonial de Guayaquil. Foto: Wladimir Torres/ EL COMERCIO

Hubo quienes oraron frente a las tumbas. Otros colocaron flores y algunos hicieron cálculos de cuántos años tendría la persona, si aún viviera.

Imagen - Video monitoreo cementerios en Guayaquil

Pero este día también es una oportunidad para trabajar. Cada 2 y 3 de noviembre, Carlos Castro llega al cementerio a alquilar escaleras por 0,50 o USD 1, para quienes tienen seres queridos reposando en nichos más altos. Mientras que José Torres en cambio acude a pintar, limpiar y blanquear nichos por USD 10.

Familiares y amigos llegaron al Cementerio Patrimonial de Guayaquil, para visitar las tumbas de sus seres queridos. Foto: Wladimir Torres/ EL COMERCIO

Ambos se quejaron de la poca afluencia de personas al cementerio en este año. “El año pasado nos fue mejor. Ahora al mediodía recién una persona me pagó para que le pinte la tumba. La situación está difícil; no hay plata para arreglar los sepulcros de los seres queridos”, comentó Castro.

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