16 de December de 2009 00:00

El peatón tiene problemas en El Trébol

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Redacción Quito
quito@elcomercio.com

Los peatones tienen problemas para movilizarse en   El Trébol. Los transportistas no respetan las paradas destinadas para pasajeros.

Luego de ocho meses de la reapertura del intercambiador de tránsito, que colapsó el 31 de marzo de 2008, hay menos control en el tránsito y más desorden en las paradas.
  


15 008 buses
En El Trébol   se instalaron ocho paradas de buses en tres puntos estratégicos.
35 policías  trabajan en el redondel en turnos de 05:30    a 20:30. En la apertura había jóvenes que  ayudaban a controlar el tránsito. Pero ya  no hay ese apoyo.
El facilitador   vial  recibe 15 008 buses diariamente. En este lugar circula a diario un promedio de 132 580 vehículos (según la Policía de Tránsito), entre buses, autos,  camiones y  buses.

Ayer, Estefanía Pilatasig aguardó durante 20 minutos  por un bus que la llevara hasta la av. Colón, en el norte. Llegó   a las 08:00 a la parada número cinco,  pero no logró tomar un bus. La mayoría de unidades  pasaron llenas, con las puertas cerradas o por el carril izquierdo. “Es un suplicio coger un bus, peor un taxi en horas pico, no respetan las paradas”.

Un estudio realizado por la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas determinó que 99 333 pasajeros  pasan por El Trébol desde las 06:00 hasta las 08:00, en el intercambiador.

En este horario el tránsito se complica en este lugar. Las largas filas de autos que provienen desde el sur y el valle de Los Chillos avanzan lentamente hasta el intercambiador. Los buses repletos y  las paradas atestadas de usuarios que pugnan por conseguir transporte son escenas que se repiten de lunes a viernes.
 
Karina Oña, otra usuaria del transporte público, esperaba impaciente por  un bus que la llevara  hasta  la Universidad Tecnológica Equinoccial, en el norte. “Estoy parada ya 15 minutos y no hay buses o pasan repletos”.
 
Mientras la joven aguardaba por un bus, una decena de personas  corrían tras los    taxis que se formaron frente a la parada. La unidad 1681 de la cooperativa Villa Flora paró para recoger pasajeros. El conductor realizó la carrera a cinco usuarios. Cada uno paga USD 1 por el recorrido hasta el Estadio Olímpico, en el norte.

Esta  modalidad (taxirruta)   es imitada por casi todos los taxistas que circulan en El Trébol, en horas pico. Los taxistas mientras manejan sus autos sacan su mano izquierda por la ventana y llaman la atención de los usuarios. 

Pero Carmen Martha Gualotuña no está de acuerdo con el precio que cobran los conductores. “Se aprovechan porque no hay cómo movilizarse y cobran lo que quieren”. Acotó que antes se pagaba solo USD 25 por el mismo servicio.

Yolanda Granizo, sin embargo,  prefiere pagar USD 1 e ir sentada en un taxi, que aguardar por un bus. La mujer debía trasladarse hasta La Floresta y ya estaba atrasada. “Si viajara sola me tocaría pagar unos USD2, me parece una tarifa justa”, dijo antes de  embarcarse  en la unidad de taxi 5920.

Ángel Gualotuña no contaba ayer  con USD 1 para poder costear el taxi, así que debió aguardar por un bus que lo llevara hasta la Universidad Central.

Las dificultades para movilizarse se dieron pese a la presencia policial y a la  señalización. El Municipio colocó    38 semáforos vehiculares y 14 peatonales en todo el circuito. Pero el policía Wilmer Cunalata, quien controlaba el tránsito en el lugar, aseguró que los peatones tampoco respetan las paradas y eso dificulta su trabajo. “No respetan los semáforos y  cruzan por la mitad de la vía”.
 
Pero   Laura Conlago, quien tiene un negocio de caramelos en una de las paradas de El Trébol, aseguró que la falta de iluminación en las noches es otro de los problemas que afectan al sector. “Apagan las luminarias desde las 19:00 y nos quedamos a oscuras, solo funcionan los semáforos”. Cunalata refiere que esto también puede generar inseguridad en el sector.

Conlago también dijo que es necesario que se coloquen recipientes para la basura, para evitar que el redondel esté sucio. Ante la falta de tachos, los usuarios botan toda clase de desperdicios en las jardineras: botellas, plásticos, colillas de tabacos, papeles...
Asimismo, las paradas están deterioradas y algunos rótulos tiene grafitis o están rotos.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)