24 de abril de 2015 10:34

Tras los pasos del Che en el Congo 50 años después

El Che Guevara llegó con una tropa de una docena de guerrilleros cubanos negros en el este de lo que hoy es la República Democrática del Congo, el 24 de abril de 1965. Foto: AFP

El Che Guevara llegó con una tropa de una docena de guerrilleros cubanos negros en el este de lo que hoy es la República Democrática del Congo, el 24 de abril de 1965. Foto: AFP

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Agencia AFP

'Llegó como un amigo y un enamorado de la revolución. Pasó un tiempo con nosotros en la selva, pero constató que nuestros dirigentes no tenían madurez política y prefirió marcharse". Cincuenta años después del desembarco de Ernesto “Che” Guevara en el este del entonces Congo (hoy, República Democrática del Congo), André Shibunda resume con simplicidad una página de la historia poco conocida de la vida del revolucionario argentino: su aventura de siete meses en las montañas congoleñas, marcada por el fracaso.

En Baraka, a orillas del lago Tanganica, donde Shibunda milita en el partido del presidente Joseph Kabila (PPRD), la población desconoce este episodio.

En su “Diario del Congo”, el guerrillero cubano anotó que la ciudad mantenía trazos de su relativa prosperidad pasada, pero que la guerra arruinó a todo el mundo. Actualmente, la pobreza generalizada sigue sorprendiendo a los visitantes.

De los testigos de la aventura del Che en el Congo entrevistados en Kivu del Sur, provincia devastada por los conflictos armados desde hace 20 años, Shibunda es el único que tiene una noción relativamente precisa de las fechas y de su edad, “64 años”. 

Así, el hombre tendría probablemente 17 años el 24 de abril de 1965, cuando el enviado de Fidel Castro llegó secretamente con un pequeño grupo de expedicionarios cubanos de ascendencia africana para apoyar a Laurent-Désiré Kabila (padre de Joseph) y a su rebelión contra el poder de Léopoldville, la actual Kinshasa.

El paso del Che Guevara por las verdes montañas del este del Congo coincidió con el epílogo de cinco años de guerra civil, tras su independencia de Bélgica en 1960.

'Gran batalla'

Tras deshacerse de sus tres principales rivales, el general Joseph-Désiré Mobutu, el hombre de Estados Unidos en ese momento, tomó el poder el 24 de noviembre de 1965, tres días después de la huida del médico argentino y de los cubanos hacia Tanzania a través del lago Tanganica. Y continuará en el poder durante 32 años antes de que Kabila padre lo derroque.

Shibunda recuerda el avance de las tropas gubernamentales, que precipitó la marcha de los combatientes extranjeros. “Yo ayudaba a transportar las municiones (...) cuando el Che Guevara se marchó. Había una gran batalla, estábamos casi en desbandada”.

Antes de esto, el guerrillero argentino “recorrió todas las posiciones” de la resistencia, en los confines de Kivu del Sur, de Maniema y de Katanga para enseñar política y temas del ejército, recuerda.

En las alturas de Fizi, a unos 50 km al suroeste de Baraka, aún existen algunos edificios administrativos coloniales, de los que habla el Che Guevara en su diario. 

Floribert Milimba, pastor de una iglesia evangélica, afirma haberse enrolado con 10 años en la rebelión, que abandonó harto de la guerra hacia 1980. “Comíamos difícilmente y mal en la resistencia y nos dijeron que este blanco (Che Guevara) iba a ayudarnos y nos aprovisionaría en armas. A falta de grandes cambios, su llegada suscitó mucha esperanza”, añade.

Tabu Aziza, viuda, sobrevive actualmente gracias a los trabajos agrícolas, y explica que, cuando era pequeña, la enrolaron a la fuerza en la guerrilla. “La vida era mala. Llegábamos a compartir una espiga de maíz”.

Alcohol y mujeres

Del Che, ella sólo tiene un vago recuerdo, pero recuerda haber bailado con otras mujeres en honor de su llegada. Al igual que ella, Milimba resume sus años de guerrillera como una vida destruida por una mentira. La promesa de días mejores nunca se cumplió.

El general retirado Lwendema Dunia hace memoria de aquella época en una choza en Bukavu, capital de Kivu del Sur, con la mirada viva de un veterano. “Tengo unos 80 años”, declara el exoficial, quien era un “simple soldado” cuando los cubanos llegaron. Ernesto Che Guevara nos enseñó a cómo hacer una revolución (...) , nos formó militarmente y nos enseñó política.

Tras su llegada, las dudas asaltaron rápidamente al Che. La guerrilla estaba completamente desorganizada, los hombres nunca aprendieron a disparar, partían en desbandada rápidamente en choques con el enemigo y estaban visiblemente más interesados por el alcohol y las mujeres.

El general Dunia afirma, sin embargo, que durante el combate los cubanos eran tan valientes como los congoleños. Cuando comenzamos a extorsionar a la poblaciones y a pisotear los ideales de la revolución, (...) se marcharon.

En Sebel, a 30 kilómetros al sur de Baraka, Anna Binti Shabani regenta un pequeño restaurante, donde tiene dificultades para poner en orden sus recuerdos. Sin embargo, una cosa es segura: se unió a la guerrilla por convicción.

Al mirar una foto de entonces, esta mujer elegante, con el rostro surcado por los años, se emociona tras reconocer al Che. Al igual que el general, Aziza y Milimba, ella desconoce que Guevara murió en Bolivia en 1967.

“Esta foto (...) me hace recordar las ideas que nos dejó y nuestra revolución”, asegura la mujer, quien añade: “No hemos ganado, pero espero que él venga un día para liberarnos”.

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