3 de April de 2010 00:00

El parque Jacinto Jijón y Caamaño tiene otra piel

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Redacción Construir

Todo quiteño o todo ecuatoriano residente en la capital ha pasado, al menos una vez en su vida, por el parque que colinda con  la iglesia de Santa Clara de San Millán.



270 000
dólares
fue la inversión total que realizó el Municipio de Quito en el mejoramiento del área.La coqueta plaza está situada en el sector de Santa Clara,  en el noroeste de la avenida 10 de Agosto y  entre las calles Marchena y Mercadillo. 

A pesar de que es un sitio  de raigambre popular, muy pocos conocen que  este parquecito -que hasta hace ocho meses estaba en un estado deplorable- lleva el nombre de uno de los quiteños más polifacéticos que han existido:    Jacinto Jijón y Caamaño.
Tanto la plaza como la iglesia son consideradas parte del patrimonio edificado de la capital y están enlistadas como  tales.

La Alcaldía de Quito, comprobando el mal estado físico y arquitectónico de este entorno  dedicado a perennizar la memoria del eminente arqueólogo, decidió rehabilitarlo. 

Como siempre, el encargo fue para el Fonsal, entidad que completó el trabajo luego de siete meses. En la tarea laboraron cinco técnicos y 20 obreros, entre albañiles, plomeros y ayudantes.   

La intervención fue integral,  explica el director ejecutivo del Fonsal, Guido Díaz,  y tuvo como objetivos principales la reforma geométrica de la calzada del lado sur, el rediseño interior total del parque y la conformación de un atrio frontal  para la iglesia.

Para lograr esta configuración, explica Díaz, fue necesario reformar   la playa de estacionamientos, que se amplió  hasta tener una capacidad para 18 vehículos.

También fue necesario   ejecutar el cambio de los recubrimientos de los pisos en toda el área intervenida. Se optó por utilizar adoquín ornamental de color, porque es un material duro y resistente y, además, colorido.

Adicionalmente, se cambiaron los bordillos de hormigón en las jardineras y el perímetro del parque por bordillos prefabricados.

Otro trabajo primordial fue la implementación de rampas de acceso para personas con capacidades especiales, personas de la tercera edad o con  discapacidades  temporales como mujeres embarazadas o personas con lesiones y fracturas.

La intervención, asimismo, mejoró el equipamiento y el mobiliario existente. Parques y Jardines se encargó de la puesta a punto de las jardineras y arriates. Entre las plantas utilizadas constan escanceles, palmas,  yucas. 

En las edificaciones circundantes se realizó la reposición de los enlucidos de  las fachadas y su pintada con colores alegres como rojos, naranjas y verdes. La fachada de la tradicional iglesia también se pintó totalmente.

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