27 de February de 2015 19:56

Rashid y Dalia, separados por kilómetros, fronteras y un conflicto

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Agencia DPA

Rashid Fadda y su pareja viven a sólo una hora de distancia en coche: sólo 130 kilómetros los separan. Pero a pesar de eso, tuvo que viajar durante dos días para pedir matrimonio a su amada: primero en autobús, después en avión y al final, en taxi por el desierto.

Porque a Rashid Fadda y a Dalia Shurab no sólo los separan los kilómetros, sino también un país entero y un conflicto político.

Rashid, de 35 años, es de Nablús, en Cisjordania, y Dalia, de 32, vive en Jan Yunis, en la Franja de Gaza. Entre los dos ciudadanos y entre los dos territorios palestinos está Israel, que no pueden atravesar. Por eso, para pedir la mano de Dalia, Rashid tuvo que dar mucho rodeo, pasando nada menos que por Jordania y Egipto, cruzando la península del Sinaí hasta el paso fronterizo de Rafah que lleva a Gaza.

Cuando llegó a Jan Yunis, le pidió matrimonio. Ella accedió y ambos firmaron un contrato matrimonial en presencia de un clérigo musulmán. Así que oficialmente se convirtieron en marido y mujer y Dalia debía seguir a su marido. Pero una vez más, la política se puso en su camino.

Para vivir en Nablús, Dalia necesita un permiso de Israel, que es quien administra la frontera. E Israel solo concede esa autorización en determinados casos: por ejemplo, cuando hay que cuidar de un familiar. Más de 20 veces, asegura Rashid, ha pedido su mujer un permiso de paso a las autoridades palestinas que coordinan esos casos.

Y en todas las ocasiones le ha sido denegado. Por eso decidieron empezar una campaña en Facebook para llamar la atención de su caso. Y porque no son los únicos separados de esta manera.

Miles de palestinos, calculan ONG israelíes, viven separados porque el Estado israelí no les permite unirse en Cisjordania.

Rashid sí que podría mudarse a Gaza, sometida al bloqueo de Israel y Egipto y que en los últimos años ha sufrido tres guerras y una violenta toma del poder por la fuerza por parte del grupo radical Hamas. ¿Por qué deben él y su mujer vivir en ese lugar, se pregunta Rashid, cuando en Nablús pueden tener trabajo y un hogar? Organizaciones de derechos humanos israelíes consideran ilegal esa separación. "Cisjordania y Gaza son dos partes de un futuro Estado palestino", dice Dalia Kerstein, directora ejecutiva de HaMoked, que apoya a los palestinos que viven en los territorios ocupados por Israel.

La pareja tiene que elegir entre dos males y es que si Rashid quisiera mudarse a Jan Yunis, tendría que renunciar prácticamente a su derecho de volver a Cisjordania. Pero si Dalia lograra entrar a Cisjordania podría ser expulsada en cualquier momento. "Israel quiere separar a estas personas", afirma Kerstein.

La Coordinadora de Actividades Gubernamentales Israelíes en los Territorios Palestinos (COGAT) no quiso pronunciarse sobre este caso en concreto y al ser consultada se limitó a decir que hacer el trayecto en auto de Gaza -donde gobierna el grupo islamista Hamas- y Cisjordania sólo es posible desde 2007 bajo las condiciones reconocidas por COGAT. Y entre ellas no se encuentra la del matrimonio. Rashid y Dalia se conocieron en una conferencia en Jordania, en la ella participaba y él era fotógrafo.

Después de un tiempo, él tuvo claro que amaba a esa mujer. Han pasado cuatro años en los que no han podido vivir como una pareja. Algunos conocidos han sugerido a Rashid que busque una nueva relación, pero él se niega y lleva consigo una foto de su contrato de matrimonio. Para probar que existe una Dalia Shurab y que es su mujer, incluso cuando no pueda estar con ella. Está dispuesto a esperar toda una vida, asegura Rashid. "No nos daremos por vencidos porque nos amamos". Dalia Shurab se ha comprado un vestido de boda para una fiesta en Nablús y espera poder ponérselo algún día.

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