25 de mayo de 2014 14:52

Los presidentes de Israel y Palestina aceptaron la invitación de Francisco

El papa Francisco y el presidente palestino Mahmoud Abbas  se abrazan durante una conferencia de prensa en la ciudad Cisjordana de Belén, 25 de mayo de 2014. Foto: EFE

El papa Francisco y el presidente palestino Mahmoud Abbas se abrazan durante una conferencia de prensa en la ciudad Cisjordana de Belén, 25 de mayo de 2014. Foto: EFE

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DPA
Israel

El papa Francisco invitó hoy, domingo 25 de mayo, al presidente de Israel, Shimon Peres, y a su homólogo palestino, Mahmud Abbas, a asistir en el Vaticano a una oración conjunta por la paz.

Los presidentes Mahmud Abbas y Shimon Peres aceptaron la invitación del papa Francisco para acudir al Vaticano, confirmaron hoy, miércoles 25 de mayo, sus portavoces.

La confirmación palestina vino desde la oficina de Abbas en Ramalá, mientras que también se pronunció a favor Peres, cuyas responsabilidades en Israel son sin embargo en su mayor parte meramente representativas. "El presidente Peres siempre ha apoyado y apoyará todo intento por promocionar la paz", indicó un portavoz.

La invitación del papa llega un mes después del colapso del último intento por negociar un tratado de paz. No hay fecha para el encuentro, pero debe celebrarse en breve porque el mandato de Peres termina en julio.

El papa Francisco dijo que ofrecía su casa en el Vaticano como lugar para que tenga lugar esa plegaria. Las declaraciones las hizo desde la ciudad bíblica de Belén, donde se encuentra en el segundo día de su visita a Tierra Santa. "Construir la paz es difícil, pero vivir sin paz es un tormento constante. Los hombres y mujeres de estas tierras, y de todo el mundo, todos ellos nos piden que llevemos ante Dios sus esperanzas fervientes de paz", añadió.

El jefe de la Iglesia Católica formuló la invitación al terminar una misa en la Plaza del Pesebre en Belén, sin mencionar una fecha concreta. "Qué enorme gracia es celebrar la Eucaristía en el lugar donde nació Jesús", dijo a los cristianos que asistieron a la celebración religiosa, muchos de los cuales ondeaban banderas palestinas y del Vaticano y gritaban "¡Viva el papa!".

Durante la homilía en el lugar donde según la tradición nació Jesús, el religioso recordó el sufrimiento de millones de niños en el mundo. Francisco lamentó el comercio con armas "que acaban en las manos de niños soldado, así como de productos que son empaquetados por las pequeñas manos de trabajadores esclavos". Hay demasiados niños que viven en condiciones inhumanas al margen de la sociedad, criticó.

El pontífice llegó en helicóptero desde Jordania, la primera escala de su viaje, y tras recorrer una alfombra roja fue saludado por Abbas y una guardia de honor palestina. El papa argentino cambió su itinerario previsto, se paró y bajó inesperadamente de su papamóvil ante la controvertida valla de seguridad levantada por los israelíes, que separa Belén de la cercana Jerusalén.

Los palestinos señalaron que fue Abbas quien pidió al religioso que hiciera ese cambio. Francisco permaneció unos minutos como orando junto al muro.

Durante su encuentro con Abbas, a quien llamó "un hombre de paz", el Sumo Pontífice pidió a las dos partes enfrentadas que hagan sacrificios y redoblen sus esfuerzos para poner fin a este "insoportable" conflicto y alcanzar una paz estable. Según el papa, la "valentía" que pide a Israel y los palestinos implica "que todos reconozcan el derecho a la existencia de dos Estados dentro de las fronteras reconocidas y que disfruten de paz y seguridad".

El conflicto entre Israel y los palestinos tiene como consecuencias "inseguridad, la negación de derechos, aislamiento, el éxodo de comunidades enteras, miseria y sufrimientos de todo tipo", añadió Francisco.

Abbas, que ha condicionado la continuidad del diálogo con los israelíes al congelamiento de los asentamientos judíos y la liberación de presos palestinos, hizo un llamamiento a Israel para lograr junto con los palestinos una paz "basada en la verdad, la justicia, la igualdad y el respeto mutuo". "Nosotros somos un pueblo que anhela vivir en paz y con dignidad en nuestro país", dijo Abbas.

Según el presidente palestino, la visita del papa es "un mensaje al mundo entero que recuerda lo difícil que es la vida en Palestina". La visita del líder de los 1.200 millones de católicos del mundo llega un mes después del colapso del último intento de negociación, mediado por Estados Unidos.

Unos 23 000 palestinos de Cisjornadia y 600 de la Franja de Gaza recibieron permiso de las autoridades israelíes para trasladarse, en medio de fuertes medidas de seguridad, desde sus lugares de residencia a Belén y Jerusalén para asistir a la visita de Francisco.

Después de trasladarse a un campamento de refugiados palestinos, Francisco viajará en la tarde de hoy a Israel, donde encabezará en Jerusalén un encuentro eucuménico en el Santo Sepulcro con el patriarca de Constantinopla, Bartolomeo.

La reunión, que marca el 50 aniversario de la histórica reconciliación entre la Iglesia Católica romana y la oriental, es considerada por el Vaticano como el principal hito del viaje papal. Según fuentes israelíes, hay unos 8 000 agentes de seguridad desplegados en Jerusalén y alrededores, en torno a un tercio de la fuerza total de policía israelí.

Las autoridades de Israel detuvieron antes de la llegada del papa a 26 extremistas judíos que protestaban en Jerusalén. El portavoz policial Micky Rosenfeld confirmó la cifra y que estaban en la Tumba de David, donde el papa celebrará una misa el lunes 26 de mayo.

La gira del papa concluirá mañana con visitas al Muro de las Lamentaciones y al memorial al Holocausto Yad Vashem.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio la bienvenida a Francisco y destacó su "fuerte posicionamiento contra el antisemitismo".

"El atentado asesino en Bruselas es el resultado de la continua incitación contra el Estado de Israel por diferentes elementos en Cercano Oriente y en Europa", dijo Netanyahu sobre el ataque contra el Museo Judío de Bruselas que dejó tres muertos el sábado, entre ellos una pareja israelí.

Durante su visita a Jordania el sábado, 24 de mayo, el papa había llamado a la paz en la vecina Siria. "Que cese la violencia y se respete el derecho humanitario, garantizando la necesaria asistencia a la población que sufre", dijo en la Iglesia Latina, cerca del río Jordán, donde se reunió con alrededor de 600 refugiados

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