20 de December de 2009 00:00

El país alista sus tradiciones navideñas

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Varias redacciones

La imagen del Niño Viajero recorrió las 21 parroquias rurales cuencanas. La idea es que  despierte el interés de sus  devotos por participar del pase el próximo jueves 24.

Hace un año, el  pase congregó a unos  35 000 fieles del Austro y de otras zonas  del país. El Grupo Hermano Miguel (organizador) prevé que este acto religioso, que se realiza desde hace 48 años, se inicie a las 10:00 del jueves y finalice siete horas después.

La víspera, la noche del próximo miércoles, será la velación en la Catedral de La Inmaculada. Luego habrá danzas y juegos pirotécnicos en el parque Calderón.
No es   el único pase en la  capital azuaya. El domingo 13 se inició esta tradición en la parroquia Baños. Allí hubo niños y jóvenes disfrazados de personajes bíblicos, cholas cuencanas, mariachis.

Junior Bishco (5 años) vistió una túnica verde con adornos dorados, era un pastor.  A él la caminata le resultó agotadora. En cambio su hermana, Jennifer, estaba  feliz vestida de Virgen. En sus brazos cargaba una  imagen de Jesús.

Este año, el Municipio cuencano entregó   25 permisos para el recorrido de pases del Niño. 12 serán  en el Centro Histórico y el resto en otros sectores urbanos.

En Imbabura también hay fiesta  navideña. Es un acercamiento entre indígenas y mestizos, dice el antropólogo e investigador quichua, Luis de la Torre.

“Esta fusión  empezó en los años   90,  con el advenimiento de la modernidad y el acceso indígena a la educación”. Este año  mestizos e indígenas compartirán  espacios.

En la sala de exposiciones de la  Prefectura, la Asociación de Artesanos San Antonio de Ibarra  exhibe la  muestra ‘Diciembre Azul’. Es una  colección de nacimientos que son réplicas del estilo de la Escuela Quiteña. Están elaborados en piedra y madera del entorno.

En Otavalo, a más de exhibirse el Nacimiento Intercultural en el parque Central, los pases del Niño y las novenas atraen a los  fieles hacia Espejo, una parroquia rural situada cerca del lago San Pablo.

Allí, en la iglesia de La Sagrada Familia, se venera al Niño Jesús. La imagen de  80 centímetros de alto fue donada a la comunidad por  los padres franciscanos de El Jordán, hace un siglo. Desde entonces, entre octubre y diciembre, los fieles esperan el recorrido de esta imagen por sus ciudades.

En  Tulcán se realiza la novena Navidad Sin Fronteras. Allí  el mensaje es la integración fronteriza.  El miércoles pasado en el  parque Isidro Ayora, en una  tarima adornada con  luces, se resaltó el  nacimiento de Jesús.

Niños, jóvenes y adultos vestidos de ángeles, pastores, Virgen María, José...  ingresaron a la iglesia La  Dolorosa.  Segundo Rodríguez, obrero municipal, se vistió de pastor y sujetó con una soga dos ovejas.  Los socios de la Federación de Artesanos estuvieron   vestidos de Reyes Magos. 

En el sermón, el padre Edison Landázuri    invitó a reflexionar a la gente. “Debemos volver al sentido real de la Navidad, lo  espiritual dio paso a lo comercial”. Entre los invitados a  esta  novena estuvieron algunos  colombianos.

El alcalde de Ipiales, Gustavo Estupiñán, resaltó la iniciativa y quiere ser  anfitrión en  2010. Reiteró  que entre ecuatorianos y colombianos hay más cosas “que nos unen que las que nos separan”. En respuesta, Julio Robles, alcalde de Tulcán, dijo  que el parque Ayora será un  símbolo de la hermandad binacional.

Después los  trabajadores municipales y miembros  de organizaciones sociales dramatizaron el  nacimiento de Jesús. Mientras, los niños colombianos alegraron la velada   con  vallenatos.

En cambio, la etnia Tsáchila celebra la Navidad con las mismas tradiciones de los  mestizos. Henry  Calazacón, director de Cultura y Turismo de la Etnia Tsáchila, cree  en un ser superior y ese es Dios, “nuestros ritos y costumbres en esos días son similares a los de los colonos”.

Los tsáchilas tradujeron 12 villancicos a su idioma, el tsafiki. Los entonan acompañados de instrumentos de cuerda o percusión como la marimba, bombos y otros como la quena. El baile y las ceremonias religiosas no faltan.

También hay intercambio de regalos y la gente arma sus árboles de Navidad. El 24 de diciembre  tienen una reunión familiar donde hablan  sobre  las cosas que ocurrieron durante el año. Es como una evaluación, expresa Flabio  Calazacón, curandero tsáchila.

En estas reuniones familiares se prepara gallina criolla, aunque antes solían comer guanta y guatusa. “Nuestra intención  es recibir el Año Nuevo con energía positiva y con buena salud, por ello es muy importante nuestra medicina ancestral”, dijo Flabio  Calazacón.

Dos normativas

El Municipio de Cuenca  al otorgar el  permiso para un  pase del Niño  analiza  aspectos viales, seguridad y aseo. Exige  que los recorridos sean los fines de semana para evitar caos vehicular. Solo el pase del Niño Viajero puede ser entre semana. Es el día 24.

Para   los centros   educativos  y entidades   de Cuenca,  los permisos se aprueban   cuando el pase se realiza  en  manzanas aledañas a la del solicitante. La mayoría pide recorrer la  calle Bolívar.

En Cotacachi,   una  docena de grupos musicales profesionales y de  colegios   participarán en el primer festival de villancicos el miércoles 23. Se unirán  talentos para mostrar la calidad interpretativa y musical de esa zona.

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