12 de abril de 2016 09:43

Pablo Lucio Paredes: La economía requiere 6 ‘shocks’

101 000 MILLONES de dólares fue el PIB en el 2014. Ahora va a los USD  93 000 millones.

USD 101 000 millones fue el PIB en el 2014. Ahora va a los USD 93 000 millones. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Redacción Negocios

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Así estamos

Estamos pagando el precio de los excesos del boom petrolero que terminó a finales de 2014. Un Estado absolutamente excesivo, enormes despilfarros de dinero (que generan aparente actividad económica pero no valor y riqueza), alta deuda en condiciones muy malas, ausencia de ahorro para los malos momentos, retraso en las negociaciones comerciales internacionales, peso excesivo sobre el sector privado (tributario, burocrático, etc.). Y, a pesar de los enormes recursos recibidos, un crecimiento y resultados sociales del país apenas son similares al pasado. Al perder una parte de los recursos externos la economía sigue ajustándose vía decrecimiento. El PIB que llegó a USD 101 000 millones en el 2014, va camino hacia los 93 000 millones, y el empleo en consecuencia se contrae.

Las salidas

Se requieren seis ‘shocks’.


Primero, el ‘shock’ fiscal. El Gobierno no puede seguir siendo un lastre para la economía. No se trata de eliminar gastos en educación, salud o cosas importantes similares, sino el enorme despilfarro. No se trata de escoger entre gasto corriente o inversión, entre permanente y no permanente, sino entre útil e inútil, el que genera valor y el que no, y de lo segundo hay muchísimo. El recorte del gasto público no genera recesión y desempleo, sino que libera recursos y espacio para que el sector privado crezca y emplee.

El segundo es el ‘shock’ jurídico. Esto implica eliminar tanta regulación, control, trámite que impiden el trabajo diario. La gente necesita tiempo para trabajar, invertir y crear, no para negociar con el gobierno.

El tercero es el ‘shock’ de inversión privada. Dejar de lado tanto cambio legal y regulatorio permanente. Estabilidad jurídica y reglas (tributarias, etc.) atractivas para cualquier inversión, no solo ligada a las alianzas público-privadas en sectores estratégicos (mal concepto) del Gobierno, o limitado a tal o cual circunstancia, sino amplio y permanente.

El cuarto es el ‘shock’ exportador privado. Deben recibir un drawback de fácil y amplia aplicación, equivalente, al menos, el 10% de las ventas (el dinero está mejor ahí que en manos del gobierno), no limitado a tal o cual porcentaje por sectores o países. Amplio y rápido. Además, mayor flexibilidad laboral para cualquier circunstancia, no solo para quienes crean nuevos empleos o en casos o en sectores limitados. Contrariamente a lo que cree el Gobierno, el objetivo de las empresas no es despedir gente, sino hacer lo mejor posible para seguir viviendo, ganando y creando empleos hoy y/o en el futuro. Y naturalmente apertura externa, sin limitaciones ni a importaciones ni a exportaciones (tratados de comercio más numerosos) ni capitales (eliminar el impuesto a la salida de divisas (ISD).

El quinto es el ‘shock’ financiero. Este es un tema polémico porque probablemente implica ir al FMI. El pro: captar préstamos en buenas condiciones y negociar condiciones que el país necesita, como ajuste fiscal o flexibilidad laboral. El contra: implica más deuda y por ende menos ajuste fiscal. Entre lo uno y lo otro, sí es probablemente necesario.

El sexto no es un ‘shock’ sino una necesidad fundamental: mantener la dolarización.

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