24 de abril de 2016 20:03

Otros ‘héroes’ llegaron al Bicentenario en medio de aplausos

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Paola Gavilanes

Como si se tratasen de ‘héroes’. Así fueron recibidas hoy las 49 personas - entre agentes y fiscalizadores de la Agencia Metropolitana de Tránsito-, que viajaron a Manabí y Esmeraldas el pasado lunes para socorrer a los ecuatorianos que fueron sorprendidos por un terremoto, el 16 de abril.

Esas personas arribaron a la Costa ecuatoriana con la misión de entregar los víveres donados a los habitantes de los poblados más apartados. Sin embargo, improvisaron y junto a los rescatistas ayudaron a sacar a algunas personas que quedaron atrapadas bajo los escombros. Uno de ellos fue Juan Carlos González, agente 28 civil de Tránsito. Él contó que recorrieron Jama, Pedernales, San Vicente… Para llegar a esos lugares muchas veces caminaron y otras, se movilizaron sobre mulas.

González y el resto de ‘héroes’ fueron recibidos en el parque Bicentenario, norte de Quito, donde por ahora funciona el centro de acopio, lugar en el que decenas de voluntarios arman kits con las donaciones que llegan de todas partes de la ciudad. Hasta las 16:00 de hoy, 24 de abril, según Fausto Miranda, Supervisor de la Agencia Metropolitana de Tránsito, había 100 000 kits armados y listos para ser enviados a la provincia de Manabí.

A la ceremonia de recibimiento acudió al alcalde de Quito Mauricio Rodas. Llegó acompañado de su esposa. Allí, el burgomaestre agradeció a los enviados por su colaboración y contó que un grupo de relevo, integrado por 25 agentes, viajó ayer para continuar con la entrega de víveres. Afirmó que la ayuda se mantendrá de forma indefinida y que hasta el momento se han enviado ya, desde Quito, 1 200 toneladas de donativos.

Tras la intervención del alcalde de Quito Mauricio Rodas, los agentes y fiscalizadores fueron en busca de sus familiares, los mismos que los esperaron en un costado. González abrazó a su esposa Belén Aimacaña y a su hija de cuatro años. El gesto de cariño duró un par de segundos.

Belén contó que la espera para ver a su esposa fue demasiada larga. Durante la semana pasada vivió momentos de zozobra y de angustia por las continuas réplicas producidas por el terremoto. “Teníamos miedo de que le pase algo, pero por suerte ya está en casa”.

Algunos de esos agentes y fiscalizadores lloraron tras ver a sus hijos portando carteles con frases como: “Te amo papi”.

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