9 de febrero de 2018 20:08

El ‘oro’ de los automóviles eléctricos: El litio y el cobalto

Varios los vehículos eléctricos realizaron un recorrido demostrativo por la ciudad, los automotores aún no están en venta, pero desde este lunes brindarán recorridos gratuitos aledaños a la Conferencia Hábitat III. En la foto, un dependiente de la empresa

Imagen referencial de un auto eléctrico de la empresa china BYD.  Foto : Paul Rivas / EL COMERCIO

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Agencia DPA

Sin ellos la revolución en las carreteras, el mundo energético y la comunicación digital sería imposible: el litio, el cobalto, el coltán y los metales de las tierras raras son la materia prima de las baterías de los automóviles eléctricos, de los smartphones y los centros de energía eólica.

Pero, también, hay muchos otros productos en los que se los utiliza, y sobre todo el litio está dando indicios de agotamiento, lo que podría afectar a consumidores y empresas. China, por ejemplo, está intentando concentrar gran cantidad de reservas para proteger su producción de las fluctuaciones de precios. Un “oro blanco” imprescindible y procedente de Sudamérica.

Las baterías de los coches eléctricos, pero también muchos otros productos, usan litio. Aunque se está investigando en otras tecnologías, las clásicas baterías de ion de litio seguirán siendo imprescindibles durante mucho tiempo.

El “oro blanco” se usa en la producción de las células de las baterías, cuyo rendimiento es un factor determinante para el avance del sector, criticado por el insuficiente alcance de las mismas, la lentitud en su recarga y los altos costes de los automóviles eléctricos. El triángulo sudamericano formado por Chile, Argentina y Bolivia ya ha sido bautizado como "la Arabia Saudí de Sudamérica".

El salar de Uyuni, en el altiplano boliviano, contiene al parecer las mayores reservas mundiales de litio. Hace unos meses, el presidente boliviano Evo Morales anunció que el país construirá una gran industria del litio con una inversión de 800 millones de dólares. Tras ensayos con un sistema piloto se levantará una gran instalación extractora diseñada por la empresa alemana K-UTEC.

El complejo ocupará unos 40 kilómetros cuadrados. Un total de 26 empresas se presentó a la licitación para construir la fábrica, de países que van desde China a Rusia, Finlandia, Alemania, España y México. Cerca se levantará una fábrica de baterías que Bolivia explotará como una empresa conjunta con firmas extranjeras.

Las compañías chinas son las más interesadas en obtener participación. Con cerca de nueve millones de toneladas estimadas, Bolivia tiene las mayores reservas mundiales de litio, pero por el momento el líder de producción seguirá siendo Chile.

Se calcula que hasta 2030 se duplicará la exportación de carbonato de litio hasta las 180 000 toneladas al año. Los fondos que invierten en el material están obteniendo enormes ganancias. China es uno de los actores más activos en el mercado del litio. Con más de 500 000 vehículos eléctricos e híbridos vendidos en el 2017, la república popular se ha convertido en el mayor mercado mundial de automóviles eléctricos, pero Pekín no solo quiere ser número uno en la movilidad eléctrica, sino en la producción de las baterías.

En la actualidad, China consume ya más del 40 por ciento de la producción mundial de litio y por eso estrecha sus vínculos con Sudamérica y con Australia, donde también hay una producción importante. ¿Es el metal realmente tan escaso como se dice? Depende del horizonte temporal. De acuerdo con las estimaciones de la Agencia Alemana de Materias Primas (Dera), la demanda global de litio se duplicará -o más- desde las 33 000 toneladas actuales hasta 2025.

Algunos expertos como Jaime Alée, director del Centro de Innovación del Litio de la Universidad de Chile, alertan sin embargo de una burbuja. “Los recursos de litio, sin contar el mar, están estimados en 40 millones de toneladas a escala mundial”, indicó el ingeniero civil. Por eso es improbable que haya una escasez aguda.

También la Dera calcula que al menos hasta 2025 no hay que preocuparse por la producción, si bien en escenarios optimistas. "A largo plazo habrá suficiente litio para la movilidad eléctrica", señaló.

Pero pese a ello, no está garantizado un abastecimiento continuo incluso con altos precios. La Dera cree que hay situaciones en las que puede ocurrir que no llegue suficiente litio al mercado, por ejemplo, si los vehículos eléctricos tienen un crecimiento “especialmente dinámico” y las capacidades de extracción no se amplían lo necesario. Cobalto, coltán, tierras raras: materiales críticos procedentes de África Los minerales cobalto, níquel y platino, así como el grafito y las tierras raras también tienen un papel central en la economía digital.

La demanda de cobalto creció de 2010 a 2015 de 65 000 a 90 000 toneladas por año. En la actualidad se usa para aumentar la capacidad de unas baterías cada vez más pequeñas. El cobalto se usa asimismo para las turbinas eólicas, para piezas de las turbinas de gas y para el almacenamiento energético.

Hace poco, el Instituto de Ecología de Friburgo indicó que también en este caso podría haber desabastecimiento y que por ello es importante aumentar el reciclado. Más de la mitad de la producción de cobalto del mundo procede del Congo, el gigantesco país del centro de África -del tamaño de Europa occidental- y sumido desde hace años el graves conflictos y guerras. También se encuentran allí la mitad de las reservas totales, estimadas en siete millones de toneladas.

Los estudios calculan que entre un 10 y un 20 por ciento del cobalto procede de pequeñas minas sin control e improvisadas. Amnistía Internacional denuncia el trabajo infantil, los accidentes y los riesgos para la salud en estos lugares.

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