6 de November de 2009 00:00

No hay libertad de prensa sin libertad de empresa

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Santiago Estrella G.
Corresponsal en Buenos Aires

Hay un lugar común que dice que confundimos libertad de prensa con libertad de empresa, pero ¿puede haber periodismo sin empresa?

No hay un ejemplo en la historia de un país que sin libertad de empresa haya libertad de prensa. La libertad de prensa se juega en el campo de una diversidad de empresas y esa diversidad ofrece las distintas visiones de la sociedad. De lo contrario, existe una condensación de la información en manos del Gobierno, por tanto solo existe propaganda o existe el mero cruce de opiniones y buenas intenciones pero no de la información. Este negocio ahora requiere una convergencia de los multimedios y debe ser rentable para producir información.

¿POR QUÉ
ESTÁ AQUÍ?
Su experiencia.  Es el secretario de Redacción del diario argentino Clarín y director de la maestría de Periodismo.   
Su punto de vista. La nueva Ley de Medios argentina  tiene un mensaje: informar es  mal negocio. No es la opinión lo que incomoda a los gobiernos sino la información que solo lo hace el periodismo.

Pero, en teoría, las reformas que están impulsando los gobiernos del socialismo del siglo XXI dicen que es para permitir la diversidad de voces... ¿Es así?

Puede ampliarse nominalmente el derecho a la opinión no escuchada de los grupos rezagados. Está bien que así sea, pero no se trata solo de opinar sino de hacer periodismo y eso es invertir dinero para hacer información. La opinión para los gobiernos no tiene mayores efectos. Lo que realmente complica es la información. Se puede decir cualquier cosa de un gobernante, pero si averiguas algo que involucra al Gobierno en términos económicos o eventuales corruptelas, ya es un inconveniente.

¿Qué quieren los gobiernos?

El Gobierno no va a pagar para conseguir información. La corporación política tiene el derecho y la necesidad de ‘propagandizar’ sus actos de Gobierno, pero es contrapuesto a la información de los medios que son independientes. ¿De qué son independientes? Del Gobierno.

Pero sostienen que los medios tienen sus sesgos..

Los medios informan desde determinada perspectiva, obviamente; vinculados a sus intereses creados, probablemente. En ese juego de intereses creados y en el que hay un conflicto
de interpretaciones, la gente elige. Se habla del poder de los medios. Dicho así es inconducente. ¿En qué circunstancia? ¿De qué medio y en qué período de tiempo? Es una pregunta general que permite una respuesta que no arraiga en ninguna evidencia. Hay una mitología sobre la prensa.

¿Y esa mitología tiene que ver con el poder desestabilizador que han tenido los medios? El paradigma es Nixon, quien tuvo que irse por lo que investigó la prensa...

El poder es el de la información. Hay información que es operativa e influye en la formación de determinados procesos. La pregunta no debe formularse en abstracto sino en determinados procesos. El caso de Nixon fue un medio que sufrió enormes presiones porque la información conseguida produjo una alteración del proceso político. Pero la empresa no resiste a la seducción de la información. Si hay dos periodistas que tienen esa información, la publica, incluso superando los intereses menores de la empresa porque el interés mayor de esa empresa es generar una información confiable, que sea verificada. Aunque a priori no le convenga a un medio, habrá de publicarse.
Usted es del grupo Clarín, un medio  poderoso que controla el 65% de las empresas y eso a la gente le molesta...

De 10  diarios vendidos en Argentina, tres son Clarín. Tiene el 31% del mercado de diarios en Argentina. En Buenos Aires hay 12 diarios. En el campo radiofónico, Radio Mitre tiene un 24%, mientras Radio 10, aliado del Gobierno, tiene el más del 30%. Canal 13 no es la más vista sino Telefe, que es de Telefónica. Y respecto del cable, suma el 47% en  el país. 

Pero ¿es un monopolio?

La definición de monopolio es fijar el precio, pero el precio lo está fijando Kirchner. Si en un año te obligan a vender todo, pone en situación de remate, rebaja el precio, y ¿quiénes lo van a comprar? Sin ninguna duda lo comprarán las empresas aliadas al gobierno, porque hay ejemplos, en Santa Cruz, y con los medios paraoficiales, como la revista 23, El Argentino, Siete Días, Página 12, etc. 

Lo curioso es que repiten métodos fascistas: pintadas amenazadoras, violencia contra periodistas que realizan su trabajo, que se repite aquí y en todos lados...
Kirchner gana una batalla semiótica cuando dice “¿qué te pasa,  Clarín, estás nervioso?”. Inicia la lógica discursiva de todo este conflicto, generando una exclusión: Clarín o yo. Polarizó posiciones y es donde los medios necesariamente entran en una disputa enfática que no sé si es la mejor. Ahora todo es un clima de provocación. De todas maneras, cuando se afirma que Clarín hoy tiene una línea editorial predominantemente negativa, lo que hay que averiguar es si la información es verdadera o falsa.

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