24 de diciembre de 2016 12:09

El Niño Viajero se pasea por Cuenca

El Pase del Niño Viajero que se realiza el 24 de diciembre en Cuenca. Foto: Lineida castillo / EL COMERCIO

El Pase del Niño Viajero que se realiza el 24 de diciembre en Cuenca. Foto: Lineida castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo

Con un clima agradable, a las 09:30 de este 24 de diciembre del 2016, inició la peregrinación religiosa más grande que vive el país en esta fecha: el Pase del Niño Viajero. Cientos de católicos participan de esta tradicional fiesta en homenaje al Niño Jesús que se realiza cada año en la capital azuaya, en el sur del Ecuador.

El multicolor desfile religioso-cultural está a cargo de la Curia de Cuenca, en coordinación con las religiosas de Monasterio del Carmen de la Asunción (custodios de la delicada imagen), el grupo Hermano Miguel, priostes, devotos, Municipio, Policía y Ejército, principalmente.

Este año los padrinos del Niño Viajero son las autoridades de la Tercera División de Ejército Tarqui. Ellos lideraron la eucaristía que se cumplió desde las 07:30, en la iglesia del Carmen de la Asunción. Allí la imagen religiosa de 20 centímetros de alto, de color piel y tallada en madera en 1823, permaneció en un llamativo altar.

Cientos de devotos se apostaron a sus pies para rezar y agradecer por los favores recibidos. Allí estuvo Rosa Loja, de 45 años, con su nieto Isaac Anchapaxi, que llevaba una canastilla con una imagen del Niño Jesús en sus brazos. Ella contó que siente alegría por la enorme partición de la gente.

Otros coreaban los villancicos propios de esta época. Y como es característico, los niños y jóvenes vestían de los personajes bíblicos como María, José, el Ángel de la Estrella, pastores, reyes magos… Para monseñor, Marcos Pérez, arzobispo de Cuenca, es un río de amor y alegría por el Niño Jesús, es una expresión de fe gratificante.

De esta iglesia, la imagen que portaba un elegante vestido color palo de rosa, ricamente bordado con hilos dorados, fue llevada en procesión por las principales autoridades de la ciudad, hasta la calle Bolívar y Estévez de Toral. Allí, afuera de la iglesia de San Sebastián se levantó otro altar donde se colocó la imagen y los devotos se acercaban para recibir la bendición.

Desde este sitio, a las 09:30 partió el multicolor desfile de carros alegóricos y caballos ricamente adornados con golosinas, frutas, comida, serpentinas… La banda de pueblo de la Policía abrió el desfile con villancicos y atrás iban los Granaderos de Tarqui en caballos, autoridades del Ejército…

La gran pasada avanza por la calle Bolívar hasta el parque de San Blas y participan familias, centros educativos, instituciones públicas y privadas. En esta fiesta la alegría la imponen los danzantes que representan a los diversos pueblos indígenas y mestizos del Ecuador con sus costumbres y tradiciones.

Hay cholas cuencanas, saraguros, diablos Humas, shuar, mayorales de la cultura cañari, afros de Esmeraldas, salasacas, otavaleños… También de otras culturas como mexicanos, bolivianos… que con sus bailes contagian de alegría a los cientos de espectadores, azuayos y visitantes, que copan las aceras de la céntrica calle Bolívar.

Por la gran participación de la gente, que llegan también de los pueblos rurales de Cuenca y del Azuay, el desfile dura más de seis horas. Pasada las 14:00 la adorada imagen del Niño Viajero es bajada de su altar para cerrar el desfile. Avanza por la calle Bolívar para retornar a su templo, la iglesia de El Carmen.

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