5 de julio de 2018 19:55

Terror y dolor en violenta incursión policial en noroeste de Nicaragua

Un joven con una bandera de Nicaragua en la espalda y un lanza morteros en su mano rinde un homenaje en un altar con una cruz durante un plantón denominado "Cadena Humana de Rotonda a Rotonda", a una distancia 3.4 km en la carretera hacia Masaya

Un joven con una bandera de Nicaragua en la espalda y un lanza morteros en su mano rinde un homenaje en un altar con una cruz durante un plantón denominado "Cadena Humana de Rotonda a Rotonda", a una distancia 3.4 km en la carretera hacia Masaya. Foto: Agencia EFE

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Agencia AFP

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Una violenta incursión de policías y grupos armados ilegales dejó tres muertos este jueves en el poblado de Sutiaba, en León, noroeste de Nicaragua, en las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega que dejan más de 220 muertos en dos meses y medio.

Desconsolada, cerca del féretro de su hijo Alex Machado, de 24 años, Luisa Sánchez, contó a la AFP en su humilde vivienda que su hijo murió a tiros cuando las fuerzas del gobierno entraron a Sutiaba a levantar barricadas de adoquines construidas por manifestantes en las calles.

“Ayer mi hijo me dijo: 'si muero es por una causa justa'. El corazón de una madre no se engaña, cuando oí la balacera sentí un dolor en mi vientre. Me lo estaban matando. Responsabilizo al gobierno”, declaró la mujer de 42 años, devastada por el dolor.

En otra vivienda, a 200 metros, la familia de Junior Núñez, de 22 años, se congregaba en torno a su ataúd. “Quiero que acabe tanto sufrimiento”, clamó la madre, Aura Rojas. Más allá, en otro sector, yacía el cuerpo de Dany López, de 21, cubierto con un sábana blanca, en la sala de su casa.

Camionetas con policías y hombres vestidos de civil encapuchados y fuertemente armados patrullan las calles de este empobrecido pueblo indígena del departamento de León, donde palas mecánicas desmontan las barricadas.

Este enfrentamiento marcó un nuevo episodio de violencia en la ola de protestas que estallaron en Nicaragua el 18 de abril en rechazo a una reforma al seguro social, pero que derivaron en un reclamo de la salida de Ortega.

Según medios oficialistas, un partidario del gobierno, Roberto Castillo, murió en Jinotepe (oeste) , en enfrentamientos entre manifestantes y policías ayudados por paramilitares.

Los manifestantes acusan a Ortega, exguerrillero de 72 años que gobierna desde 2007 por tercer periodo consecutivo, de instaurar con su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, una dictadura marcada por la corrupción y el nepotismo.

“¡Es horrible lo que vivimos!”

La acción de policías y grupos progubernamentales en Sutiaba dejó también un veintena de heridos y más de una docena de detenidos, incluido un niño de 12 años y los periodistas Elmer Estrada y Ausberto Solís, de la opositora Radio Darío, de León, según manifestantes.

“Hay mucha tensión por la violencia con que entró la policía a las seis de mañana. La gente está resguardada en sus casas con miedo”, declaró a la AFP el sacerdote Víctor Morales, en la iglesia de Sutiaba, poco antes de visitar a las familias de los fallecidos.

Vecinos de Sutiaba narraron momentos de terror con la entrada de las fuerzas del gobierno a esa localidad. Pobladores dijeron a la AFP que la policía se llevó a varios muchachos, no solo a los que estaban en las barricadas, sino también en su casas.

“Nos encerramos en la casa y corrimos al fondo del patio y allá casi nos alcanzan las balas. Aquí hay niños. Es horrible lo que vivimos en Nicaragua”, dijo acongojada Angela Núñez, de 70 años, mostrando un orificio abierto por un proyectil en el techo de tejas.

En medio de la violencia, los obispos católicos que median el diálogo entre el gobierno y la oposición convocaron a una nueva ronda de conversaciones el lunes en Managua, tras dos semanas de estancamiento porque Ortega no responde a un pedido de adelanto de elecciones de 2021 a 2019.

El cardenal Leopoldo López condenó los “ataques por policías” en Sutiaba, según un Twitter de la Conferencia Episcopal.

Sanciones de EE.UU.

Ante la fuerte represión, Estados Unidos sancionó este jueves a tres allegados a Ortega: el subdirector de la Policía, Francisco Díaz; el presidente de la petrolera Petronic, José Fancisco López; y Fidel Moreno, señalado de dirigir actos de violencia cometidos por grupos civiles armados.

La medida implica el congelamiento de sus bienes en Estados Unidos, y a los norteamericanos se les prohíbe realizar transacciones comerciales con ellos.

La vicepresidenta Murillo no comentó el tema en su alocución diaria para medios oficiales. Sólo se refirió al 39 aniversario de la Revolución Sandinista de 1979, tras la que Ortega gobernó también una década.

“Nicaragua quiere vivir en paz, quiere seguridad, vida y que todos queremos trascender las tinieblas que quisieron imponernos. Aquí no hay lugar para el odio, sólo para cariño, entendimiento y la comprensión”, afirmó.

La ofensiva lanzada por el gobierno en Managua, Masaya, León, Jinotepe, Matagalpa y otras ciudades buscan despejar las rutas bloqueadas con miras a los festejos de la revolución, el próximo 19 de julio, según dirigentes locales.

“Es conveniente hacerle un llamado a todos los que están en los tranques (bloqueos), a los jóvenes, a los adultos, a los padres, a las madres de esos jóvenes, que levanten los tranques”, dijo el canciller nicaragüense Denis Moncada.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, urgió al gobierno de Nicaragua adoptar medidas para evitar mayor pérdidas de vidas y alertó de la “erosión sistemática de los derechos humanos”.

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