16 de March de 2010 00:00

‘Ni siquiera el maestro sabe de lo que está leyendo’

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Ximena Jurado. Experta en temas educativos

Redacción Sociedad

En escuelas y colegios se reconoce que está latente el problema que los alumnos tienen para entender una lectura. ¿Por qué sucede?

Cuando los niños leen y no entienden es porque primeramente el maestro o la maestra no está consciente de que la lectura debe ser placentera y no castigo. Segundo, para leer con los niños los profesores deben prepararse con anterioridad, pero es una tarea sin planificación. Ni siquiera el maestro tiene el conocimiento de lo que está leyendo.

¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?
Su experiencia. Es magíster en docencia superior y pedagogía profesional. Tiene cursos con especialización superior en gerencia educativa y  una licenciatura en educación parvularia. Es instructora de la Universidad Andina.   
Su punto de vista. Es importante que los profesores pronuncien bien.

¿Los profesores no se preparan para dar clases?

Hay muchos maestros que sí se preparan, pero en la mayoría no hay un proceso sistemático para desarrollar una comprensión lectora en los estudiantes. Ven como una actividad en la cual el niño simplemente lee en voz alta o rápidamente, pero sin lograr una comprensión del texto.

¿Qué hacer, entonces, para lograr a aquello?  

Debe haber una comprensión global del texto, una comprensión de las palabras, las oraciones y los párrafos.

¿Qué significa eso?

Ver un antes, durante y después de la lectura. En el antes, a los niños se les pregunta ¿qué conocen previamente sobre un determinado texto? Si tenemos un libro que habla de una rana consultamos ¿qué es una rana?, ¿en dónde vive?, ¿de qué color es?, ¿qué come? Ese conocimiento puede ser amplio, reducido, verdadero o falso. Allí es cuando el maestro debe hacer su mediación pedagógica para guiar el saber.

¿Qué viene luego?   

Las predicciones. Es decir, si se trata de un cuento, hacer que los niños den un título a esa obra, hacer que se imaginen qué personajes actúan allí, en qué escenarios se desarrolla…

¿Qué se logra con eso? 

El niño se adelanta a lo que va a pasar en esa obra. Mientras vamos leyendo, también vamos encontrando palabras desconocidas. El maestro pregunta qué significa tal palabra. Si no sale el concepto de entre los niños, el profesor dará el significado. De esta forma, el niño va entendiendo el texto y mejorando su vocabulario.

¿Cuáles son los resultados de este proceso?

El niño tiene contacto directo con el escrito, ve al maestro como el modelo para leer. Por eso es importante que los profesores pronuncien bien las palabras. En el caso del cuento va a saber que tiene un inicio, nudo y desenlace. Si leemos una receta sabrán que hay el nombre de un plato, los ingredientes, la preparación. Va a tener contacto con eso.

Esta experiencia es solo un inicio, ¿cómo se puede generalizar en el país?

Hace siete años, a partir de una prueba Aprendo que se dieron en el país, se observó que los niños tienen serias dificultades con respecto a comprensión lectora. Entonces,  (en la Universidad Andina) nació la necesidad de crear un proyecto para trabajar en esas competencias académicas. Surgió el centro de excelencia para capacitación de maestros en tres países. En Ecuador, con la Universidad Andina; en Perú, con la Universidad Cayetano Heredia; y en Bolivia, con la Universidad Nur. Comenzamos 26 capacitadores, pero nos vamos ampliando.

El Ministerio de Educación comenzó talleres de lectura crítica. ¿Qué hacer para que esas experiencias den resultados? 

Es importante ver procesos a corto, mediano y largo plazos. Los ecuatorianos no somos lectores ni escritores. Los maestros tampoco lo son. Lo importante es que ellos primero usen la comprensión lectora, para que puedan transferir a los estudiantes. Falta un monitoreo del Ministerio de Educación, los supervisores provinciales y zonales deben liderar estos proceso en el aula.

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