1 de June de 2010 00:00

La venta de arroz a Colombia tiene resistencia en Fedearroz

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Redacción Guayaquil

Los agroindustriales arroceros de Ecuador y Perú presionan porque Colombia abra su frontera para que ingrese la gramínea foránea, pero en ese país la presión del sector local va en contravía.

El gerente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), Rafael Hernández, pidió al Gobierno colombiano (saliente y entrante) revisar los acuerdos firmados en la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Así lo difundió la publicación Portafolio.

fakeFCKRemove“Estos ya tienen casi 30 años de vigencia y se hicieron cuando las condiciones de producción de los tres países eran diferentes; hoy deben revisarse en su totalidad”. Eso dijo el dirigente, en un claro intento por frenar las importaciones de arroz de sus vecinos.

Según Rafael Guerrero, subsecretario de Agricultura del Litoral, no será fácil cerrar las fronteras, ya que a mediados de junio Colombia se quedará sin arroz y deberá comprar en el exterior para satisfacer su demanda.

“Hay que esperar unos días más para que el mercado colombiano empiece a demandarlo. El Gobierno vecino no puede ignorar los acuerdos comerciales que tiene firmados con Perú, Ecuador y otros países”, enfatizó.

Colombia es un mercado de casi 100 000 toneladas por año, pero ahora hay incertidumbre por la coyuntura electoral.

Los criterios entre los productores ecuatorianos están divididos.

Wilman García, productor de Ventanas, cree que perder el mercado colombiano significaría la eliminación de la zona arrocera de secano (que depende de lluvias) en Los Ríos. Allí, se cosecharon 93 806 hectáreas durante el invierno del 2009, según el Ministerio de Agricultura. Para este año, la cifra superaría las 100 mil.

Según García, solo en los últimos tres años, que se detuvo la exportación de arroz a Colombia, el sector está al borde de la quiebra.

La prohibición fue dispuesta por el Régimen para garantizar el consumo interno, ante problemas de inundaciones y sequías que afectaron la producción.

En su lugar, el Gobierno logró abrir el mercado venezolano. Algo que para García ha sido un fracaso. “Para esta cosecha récord el Gobierno vendió 150 000 toneladas de arroz en cáscara, pero ya estamos por terminar la cosecha y recién se enviarán 25 000”.

Otro problema es el atraso en el pago del producto. Hasta ayer acumulaba 25 días con un Recibo de Almacenamiento Provisional, entregado por la Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA), pero el Banco Nacional de Fomento aún no paga, pese a la disposición de hacer las liquidaciones hasta en 48 horas.

El precio oficial de la saca de arroz en cáscara, con 20% de humedad, es de USD 28.

José Orellana, productor y dueño de dos piladoras entre Nobol y Daule (Guayas), considera, en cambio, que sin Colombia el país puede dominar otros mercados.

Y, aunque para él la negociación con Venezuela fue una decisión acertada, cree que faltó abrir mercado para el arroz pilado. Sin ello, asegura, la industria está casi paralizada con un doble efecto.

“Sin pilar arroz no obtenemos ni la cáscara, con la que generamos combustible para nuestra planta, y sin arrocillo, los procesadores de alimento balanceado se quedan sin ingrediente”, indicó.

Orellana considera que la época electoral ha frenado la apertura del mercado colombiano, a pesar de que los colombianos de la parte del Caribe sí requieren el arroz ecuatoriano.

Orellana también vende arroz en cáscara a la UNA y tampoco le pagan puntual. En su caso, la liquidación se ha tardado entre 15 y 20 días, pero no se queja. “Por lo menos nos están pagando”.

Francisco Barzola, de la Asociación de Productores Arroceros de Daule (Aproad), indicó que una solución para hacer fluir la producción nacional sería la venta de arroz pilado al Gobierno. “Si Colombia no nos lo compra, que el Estado lo haga”, advirtió.

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