Tecnología de Texaco en la Refinería del Pacífico

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Gabriela Quiroz.

La Refinería del Pacífico, proyecto emblemático del actual Régimen, contará con tecnología de General Electric, que fue comprada a Chevron-Texaco para producir hidrógeno. La adquisición se hizo a través de una intermediaria.

La compañía estadounidense, que operó en la Amazonía ecuatoriana desde los 60, demandó al país en la Corte de La Haya y, en respuesta, el presidente Rafael Correa emprendió la campaña denominada La mano sucia de Chevron.

Para difundir los daños ambientales que dejó la firma se ha movilizado a embajadas, desde Argentina hasta Turquía. A través de spots y cadenas informativas se pide a la gente que no acuda a sus gasolineras ni compre sus productos.

El proyecto de la Refinería nació en mayo del 2008, con la constitución de una empresa de economía mixta. Sus accionistas son: Petroecuador, con 51% de acciones y Petróleos de Venezuela, Pdvsa, con 49%.

Tras una licitación pública en la que participaron cuatro ofertantes, el 24 de noviembre del 2010 se firmó un contrato con la alemana Linde, para que provea licencias tecnológicas. Estas se usarán en la construcción de cinco unidades de procesos; una de ellas es la Unidad de Hidrógeno (ver funcionamiento en el gráfico).

El hidrógeno se utiliza para producir gasolina y diésel y por esto la unidad en donde se produce es considerada por expertos como el corazón de una refinería de alta conversión.

Los otros ofertantes fueron la francesa Axens, que ofreció tecnología alemana; la danesa Haldor Topsoe y la americana Foster Wheeler, que cuentan con tecnología propia.

Tras la firma del contrato se comprobó que la tecnología contratada inicialmente con Linde (Steam Reforming) no era factible por falta de materia prima que alimente la Unidad de Producción de Hidrógeno, es decir, gases de combustión, principalmente, de otra Unidad de Gas Saturado.

Un cambio de tecnología

El exgerente de la Refinería, Carlos Proaño, contrató a la consultora Jacobs para que analizara las tecnologías con las que se puede obtener hidrógeno. En su informe del 11 de noviembre del 2010, Jacobs explicó que cinco empresas lo podían hacer: Linde, Shell, Siemens, Lurgi y Uhde. Estas dos últimas son competidoras alemanas directas de Linde, pero usan tecnología propia.

General Electric ofrece tecnología de Texaco, basada en la oxidación parcial de líquidos, conocida mundialmente como POX, por sus siglas en inglés.

Junto con la consultora coreana SK E&C, ejecutora de los estudios de ingeniería básica de la Refinería, se analizaron las diferentes opciones y se determinó que la tecnología POX era la más conveniente.

Linde no cuenta con esta tecnología probada a nivel industrial pero GE Infraestructure Technology International LLC, subsidiaria de General Electric Company, con sede en Houston, sí la tiene pues la compró a Chevron-Texaco.

Para que Linde pueda explotar esta tecnología firmó un acuerdo comercial de confidencialidad con General Electric y esto fue lo que ofreció a las autoridades de la Refinería.

Como parte del proceso, este Diario accedió a un acuerdo de confidencialidad firmado por Proaño con General Electric, en Houston, en el 2010. En este documento de seis páginas solo se explica que se trata de tecnología de esta empresa, no que es originaria de Texaco. No se especifica ni el día ni el mes cuando fue firmado.

Este acuerdo no ha sido revisado por el Procurador del Estado. Tampoco ha sido examinado por la Contraloría.

Este Diario solicitó a Proaño una explicación sobre esta contratación, pero no contestó.

Los miembros del Directorio de la Refinería aprobaron el cambio de tecnología, el 13 de julio del 2011 y luego lo ratificaron. También autorizaron a Pedro Merizalde, quien reemplazó a Proaño y es el actual ministro de Recursos no Renovables, para que negociara y firmara un contrato modificatorio con la compañía Linde.

El Directorio no autorizó que se firme un contrato directo con General Electric, pero sí autorizó que concretara con Linde, la cual siempre indicó en sus propuestas que es proveedora de la tecnología POX de General Electric-Texaco.

Pero en las actas no hay las alertas o advertencias a los miembros del Directorio del origen de la tecnología ofrecida por la firma alemana ni las posibles consecuencias.

Tampoco se incluyeron con claridad las cláusulas del contrato de compra-venta (limitaciones o restricciones) de Chevron-Texaco a General Electric y más cuando hay demandas en contra del Ecuador.

La Comisión designada por el Gerente para la evaluación y negociación de la oferta, conforme consta en el acta del 10 de agosto del 2011, solo informó que Linde cumplía con la totalidad de parámetros y condiciones establecidos y recomendó su adjudicación.

El 9 de septiembre del 2011 se adjudicó el contrato y cuatro días después se firmó. El costo total fue de USD 11,4 millones. Incluso para esta época la Refinería ya contaba con un estudio jurídico externo (Hogan & Lovells) para asesorar en los procesos contractuales y tiene un departamento legal.

Este Diario solicitó entrevistas a Merizalde y Linde pero no respondieron.

En definitiva, las autoridades de la Refinería aceptaron sublicencias por parte de Linde, pues su propietaria es General Electric-Texaco. El contrato se sujetó a la aceptación y acuerdo previo, por parte de General Electric. Acordaron, además, que antes de que la planta entre en operación se pueda seleccionar a un contratista de ingeniería, procura y construcción, que tendrá que ser aprobado previamente por General Electric.

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