6 de June de 2010 00:00

El Pacific está bajo vigilancia en EE.UU.

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Unidad de Investigación

En la avenida Brickel, en el centro de Miami, la bandera ecuatoriana flamea agitada por una tenue brisa veraniega. El estandarte estadounidense se mueve a su costado, a la entrada del Pacific National Bank (PNB).En esta zona bancaria, donde se levantan edificios de hasta 25 pisos, flanqueados por enormes palmeras, opera con licencia estadounidense la subsidiaria del Banco del Pacífico, cuyo principal accionista es el Banco Central del Ecuador (BCE).

Esta edificación de apenas cinco pisos, más conocida como el ‘banco de los ecuatorianos’, no está en su mejor momento.

Hasta el cierre del primer trimestre del 2010 –según el balance oficial del Consejo de Examinación de Instituciones Financieras Federales- registró pérdidas acumuladas por USD 11,2 millones. La crisis hipotecaria de EE.UU. golpeó, principalmente, la cartera de préstamos de la construcción y de desarrollo inmobiliario, sector en donde la banca de la Florida afincó su crecimiento.

Además, afronta dos órdenes de consentimiento (de vigilancia) del regulador estadounidense, por no cumplir las leyes y reglamentos para prevenir el lavado de activos. La constante rotación de personal y los cambios directivos también han abonado a la inestabilidad institucional.

El desplome de las hipotecas

Como consecuencia del reajuste de los precios de las viviendas, el banco se vio obligado a provisionar USD 11,7 millones para cubrir los préstamos vencidos.

Esto le significó una primera pérdida por USD 9,9 millones, a fines de 2009. Y hasta marzo pasado, los coletazos de la crisis aún se seguían sintiendo, pues el saldo en contra fue de USD 1,3 millones, pese a que el Banco lleva adelante planes de recuperación, reestructuraciones de cartera y venta de activos. Este primer trimestre puso USD 1 millón adicional para cubrir los préstamos que no ha podido recuperar.

Andrés Baquerizo, presidente del Grupo Banco del Pacífico, explicó, el 4 de marzo pasado, que el 40% de la cartera total está afectada por las subvaloraciones de las garantías hipotecarias.

El reporte trimestral del Consejo de Examinación también revela que las pérdidas netas del PNB por venta de bienes inmuebles fueron de USD 2,1 millones en el 2009. En marzo pasado fueron 100 000.

Los balances del Banco muestran utilidades entre el 2007 y 2008. El año pasado se revirtió la tendencia, afectada por las elevadas provisiones (ver cuadros).

A pocos pasos del PNB, en el edificio El Club hay nueve departamentos que ejemplifican este problema; su compra fue financiada con préstamos del Banco.

El beneficiario del crédito dejó de cubrir la deuda -por más de USD 2 millones-, por lo cual los bienes se embargaron, pero su valor comercial cayó a la mitad. La Florida es considerada uno de los epicentros de la crisis hipotecaria que se originó en 2007.

Desde entonces las hipotecas de alto riesgo tomadas durante el auge de la vivienda vencieron y elevaron en forma drástica los pagos mensuales a los propietarios.

Según el experto en temas financieros Ken Thomas, esta debacle golpeó a 700 de los 8 000 bancos estadounidenses.

Solo en Florida se concentra el 10% de los bancos catalogados como ‘problemáticos’. “Talvez para las propiedades residenciales veamos los resultados a fines de este año, el gran problema son los bienes comerciales, cuyas mejoras se verán el 2011”, advierte.

Los precios de las viviendas siguieron cayendo en este primer trimestre al extinguirse -el 30 de abril pasado- el crédito fiscal del Gobierno para adquirir propiedades de USD 8 000.

El Pacífico salió al rescate

Para darle una salida rápida a esta crisis, el Banco del Pacífico de Ecuador -con la aprobación de su accionista, el Estado ecuatoriano- resolvió, a fines del 2009, inyectarle capital por USD 5 millones. Y de acuerdo con el balance de marzo se observa una nueva capitalización por un monto similar.

Con estas inyecciones se busca acatar las exigencias de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), que pide niveles de capital más altos de lo que normalmente se establece.

Por ejemplo, un capital efectivo mínimo del 9% y un capital de riesgo del 13%, cuando la regla general es 4 y 8%, respectivamente.

Además de los préstamos vencidos, el Banco ha perdido depósitos, que en un 95% provienen del Ecuador. Entre el 2007 y el 2008, los balances revelan que las captaciones cayeron en 5,6%, y un año después el bajón fue del 18,2%, sin una recuperación importante hasta marzo del 2010.

Según fuentes del Banco, tres son las principales razones de la caída: tasas de interés bajísimas (menos del 1%), el 2% del Impuesto a la Salida de Capitales y a que cada envío al exterior implica llenar un formulario del Servicio de Rentas Internas. “Posiblemente, las personas no quieran verse inmersas en ese tema”, destacó Baquerizo hace dos meses.

Adicionalmente, el Banco Central obligó a la banca ecuatoriana a que mantuviera el 45% de su liquidez en el Ecuador. Esto implicó que el Banco del Pacífico dejara de depositar parte de sus dineros en el PNB (ver nota adjunta).

Con las cifras en rojo y los depositantes insatisfechos, el Pacific afronta otro desafío: demostrar a la OCC que puede controlar que las transacciones entre Ecuador y Miami no se prestan para el delito de lavado de activos.

A través de las dos órdenes de consentimiento que pesan sobre el banco, la OCC busca que “cese y desista” de cualquier práctica ilegal que vaya en contra de la seguridad y solidez de la entidad.

Según las estadísticas de la OCC, generalmente a un banco le toma dos años salir de una orden, pero en este caso ya se extendió a cuatro años y cinco meses.

En el Banco reconocen que no es bueno que el proceso de observación haya tomado tanto tiempo, pese a todos los esfuerzos que han hecho por fortalecer la supervisión y cumplir con las exigencias de la OCC. De los 1 519 bancos que supervisa la OCC en EE.UU., hasta la fecha 105 tienen órdenes de consentimiento (6,9%).

Un giro en la administración

La situación del PNB dio un giro luego de la salida de la administración española, por disposición del presidente Rafael Correa, en febrero del 2008. Esta decisión dejó inconcluso el plan de correctivos que había sido diseñado y aprobado por la OCC, recuerda Carl Wolf, ex presidente de la Junta Directiva.

Desde entonces -mayo del 2008- cinco banqueros han pasado por la dirección general de la entidad; en abril pasado acaban de nombrar al último: Carlos Fernández Guzmán, quien se desempeñaba como vicepresidente del Bank United.

La institución, además, enfrenta una demanda judicial interpuesta por Wolf, quien denunció las presiones políticas a las que estaba sometida la institución durante su gestión, que se ventilan en la Corte Federal de Miami.

La rotación de personal fijo también ha sido una constante. Entre despidos y renuncias, del 2007 al 2008, se fueron 11 personas y hasta marzo pasado ingresaron otras 13.

Gustavo Lemos, un ecuatoriano que trabajó 18 años como encargado de las seguridades del Banco, cuenta que le pidieron su renuncia “por orden de arriba”. Le ofrecieron darle tres meses de sueldo y tres de seguro médico.

Pero no aceptó. Un mes antes se había enterado que a otras 10 personas liquidadas les cancelaron dos semanas de sueldo por cada año trabajado, por lo cual él exigió lo mismo.

Lemos dice que su cruz fue haber sido asesor del ministro de Gobierno, Luis Robles Plaza, en la época del ex presidente Febres Cordero. “Creo que eso no les gustó y me sacaron”. 15 días después lo liquidaron con los mismos derechos que el resto.

Por el momento, el PNB está enfocado en la auditoría que están realizando los reguladores a cada una de sus áreas. Estos exámenes, por lo general, toman cuatro, seis semanas, en este caso están desde el 15 de marzo pasado.

El 11 de mayo este Diario pidió entrevistas a Diego Borja, titular del BCE, y nuevamente a Baquerizo. Se les envió cuestionarios para que respondieran, pero se negaron.

Solo Baquerizo contestó parcialmente las inquietudes (ver nota compartida) e insistió en que el PNB es un banco privado, por lo que su situación es de índole interna. Pero, el presidente Rafael Correa ha dicho varias veces que el Grupo Banco del Pacífico es de “todos los ecuatorianos”.

Incluso, a través de su matriz, se canalizan USD 200 millones de la reserva monetaria del país en préstamos hipotecarios, con una tasa de interés subsidiada del 5%.

El Pacific, por su parte, opera bajo reglas estadounidenses; no obstante, esto no evitó que sus actuales administradores sean designados por el BCE. Pero será la OCC la que establezca cuál será el rumbo de la entidad, cuyo estandarte ecuatoriano no deja de flamear en el centro de Miami.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)