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El maíz para canguil desaparece de los suelos de Ecuador

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21 de January de 2012 00:05

A pesar de que el canguil es un alimento apetecido por niños y adultos, en el agro ecuatoriano se le da poca importancia.

“Hasta hace 25 años en Imbabura había 50 hectáreas sembradas del llamado maíz palomero. Ahora se calcula que hay menos de cinco hectáreas”, asegura el agrónomo Carlos Sánchez.

La casi extinción de este cultivo es un fenómeno nacional. Hace 25 años la producción superaba las 300 hectáreas, ahora el canguil no aparece ni siquiera en las estadísticas nacionales, afirma.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), hay dos razones principales para la reducción del cultivo de esta variedad de maíz dulce.

La primera es el alto costo de inversión para combatir plagas y enfermedades que surgen durante el desarrollo del canguil blanco y de grano puntiagudo. “La producción encarece el valor de esta variedad nacional”.

La libra del canguil nativo cuesta USD 1,50. Pero en el mercado ecuatoriano hay canguil importado que se oferta en 50 centavos, comenta Sánchez. “La variedad maicena, que proviene de Canadá y de Estados Unidos, es un grano que revienta mejor, por lo que es preferido en el país”.

En algunas zonas de la Sierra norte se adoptó a la semilla maicena para el cultivo.

Según el agrónomo Sánchez, uno de los lugares de mayor rendimiento fue el cantón Mira, en Carchi. “Pero en la actualidad ese grano desapareció en esa provincia. Ahora hay mínimos cultivos en Imbabura”. Germán Vargas, ex director del programa Fomento Productivo del Magap, dijo que en Imbabura hay agricultores que siembran canguil, pero solo en pequeñas parcelas, para autoconsumo familiar.

El canguil blanco, de grano puntiagudo, entre tanto, deja un alto porcentaje de grano sin reventar. “Ese es el principal factor por el cual no es tan rentable para los agricultores”, explica.

Sin embargo, hay esfuerzos por recuperar las semillas ecuatorianas de canguil. La Escuela de Ciencias Agrícolas y Ambientales (ECAA) de la Universidad Católica, sede Ibarra, trabaja en la recuperación del canguil blanco.

El Instituto de Recursos Genéticos y Biotecnología de ese plantel recuperó y conserva parte de ese material genético.

En el Banco de Germoplasma, de esa universidad hay 650 semillas. De esas, 14 corresponden a variedades de maíz duro y suave, entre ellos está el canguil.

En Imbabura, según el último reporte del Magap, hay 1 049 hectáreas de maíz duro y 11 144 de maíz suave sembradas.

Andrés Simbaña, coordinador de Investigación de la ECAA, indica que actualmente trabajan en la recuperación del canguil blanco, para que regrese al campo. Por medio de una Red de Agricultores Conservacionistas introducen los cultivos que están en peligro de perderse, como el maíz de las especies: canguil, rojo y chulpi.

Un estudio de la Universidad Católica determinó que esas están en riesgo de desaparecer, por ser poco comerciales.

Sánchez explica que el Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) trabaja en la recuperación del canguil blanco. En el Estudio de Maíces Ecuatorianos, que realizó esa institución, se determinaron los usos como harina y maíz tostado que se dio al canguil y la importancia genética y alimenticia de recuperarlo.

El cuidado de las  semillas en peligro

Con el canguil blanco también se elaboraba  máchica, que es una mezcla de harina de canguil, panela y canela. Es una opción para incluir en la dieta.

En la Universidad Católica,   de Ibarra,   las semillas nativas  se mantienen en una cámara fría, para conservarlas.

El Banco de Germoplasma  conserva la biodiversidad de la zona como fréjol, maíz, habas, taxos, tunas, guayabas. Esa institución  intercambia semillas.

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