4 de December de 2010 00:00

Las lluvias dañan el cultivo de papa

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Redacción Sierra Norte

En la comunidad Michuquer, en el cantón Julio Andrade (Carchi), 60 jornaleros cosechan, a punta de azadón, las papas, de la variedad superchola, para enviarlas al Mercado Mayorista de Quito.

El cultivo está en una pendiente a 110 metros de la carretera Panamericana. Eso dificulta la movilización de los quintales que salen a lomo de caballos. Ocho semovientes suben y bajan la montaña, mientras dura la luz del día.

“Desde que se iniciaron los aguaceros (hace 26 días) faltan manos para recoger las papas”, comenta Guillermo Montenegro. No se detiene ni un momento. Con agilidad sella los sacos repletos del producto.

“Don Guillo me anota 10 quintales de papa gruesa”, le grita Luis Changuán, uno de los jornaleros desde otro extremo del terreno. “Sigan juntando más papas antes que llueva”, le responde Montenegro. Él es el cabecilla, como se los denomina en Carchi a los encargados de contratar trabajadores para las cosechas.

Por estos días los cabecillas son los más buscados por los productores, que luchan contra el tiempo, pues dicen que el exceso de lluvias pudre las papas.

“Estamos tratando de salvar por lo menos la inversión antes de que siga cayendo más el precio”, comenta Cecilia Changuán. Se refiere a los USD 8 que les pagan por el quintal de papa chola de primera, frente los USD 15 que estaba hace un mes, a pie de finca. “El problema es que el mercado se está saturando porque todos están cosechando”, explica la mujer. También dice que el precio mínimo para obtener utilidades debería ser USD 14.

fakeFCKRemoveUna capa de neblina baja desde la cumbre de la loma y amenaza con cubrir a los jornaleros, que tienen los zapatos y las manos enlodadas. Cubiertos con gorros y sacos de lana no detienen la cosecha. “A nosotros nos pagan USD 8 desde las 07:00 hasta las 16:00. Pero ahora que estamos trabajando por obra vamos a cobrar USD 0,90 por cada quintal que llenamos. Eso es mejor”, comenta Luis Changuán, que aspiraba a cosechar, al menos, 15 quintales, el miércoles último.

Mientras los cosechadores llenan los sacos con las papas gruesas, las mujeres seleccionan y colman los sacos con los tubérculos más pequeños. Estos se denominan de semilla, de segunda y “cambiaca” (pequeña). El quintal de esta última cuesta USD 2 y se utiliza para la alimentación de los chanchos.

Pero el exceso de lluvias no solo afecta a los papicultores del cantón Julio Andrade. En realidad es un problema general si se toma en cuenta que en Carchi se cultivan 5 000 hectáreas de papas, dijo Fernando Chulde, de la Dirección Provincial Agropecuaria.

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