6 de February de 2012 00:03

La fusión entre Glencore y Xstrata alentaría una ola de consolidación

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La fusión propuesta entre Glencore International AG y Xstrata PLC crea un rival de temer para los pesos pesados que dominan la minería global como Vale SA, Rio Tinto y BHP Billiton, y ejerce presión para que empresas de mediano calibre, como Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc. y Anglo American PLC, se combinen o crezcan a través de adquisiciones.

En juego están recursos naturales como el carbón, el cobre y el mineral de hierro que son cruciales para el auge en Asia y que en los últimos años han beneficiado a exportadores latinoamericanos como Brasil, Chile y Perú.

De fructificar, la unión entre Glencore y Xstrata alentaría dos tipos de fusiones. “Tendremos las megafusiones, que producirán niveles de concentración mucho más altos”, dice Michael Locker, presidente de la consultora Locker Associates. Agrega que las mineras también adquirirán activos más pequeños y riesgosos en países en desarrollo como Zambia, Mozambique y Mongolia.

La potencial combinación de Glencore y Xstrata, compañías con amplia presencia en América Latina, se produciría en medio de una época dorada de las fusiones y adquisiciones en el sector minero y metalúrgico, aunque no ha sido inmune a las recientes turbulencias económicas y financieras. El número de acuerdos ha aumentado de 392 en 2000 a 1.008 en 2011, según un sondeo que Ernst & Young divulgará hoy.

“Hemos estado en un auge de fusiones desde que empezó el repunte de las materias primas”, dice David Lipschitz, analista de CLSA/Crédit Agricole. Los precios de muchos commodities, desde el carbón hasta el níquel, despegaron a comienzos de la década de 2000, impulsados por el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio.

Las condiciones son propicias para la actividad de fusiones, dicen analistas. Los precios de las materias primas siguen al alza mientras que las valuaciones de las empresas del sector y los costos de endeudamiento siguen siendo relativamente bajos. Las compañías mineras y de metales emitieron en 2011 un récord de US$84.000 millones en bonos, un alza de 16% frente al año previo, mientras que los préstamos bancarios totalizaron US$178.000 millones, un alza de 2% frente a 2010, según Ernst & Young.

La posible unión de Glencore y Xstrata añade un catalizador. La empresa combinada tendría una capitalización en torno a los US$80.000 millones y, lo que es más importante, tendría influencia en varias áreas.

Controlaría, por ejemplo, un tercio del mercado del carbón térmico usado en la generación eléctrica y se convertiría en el mayor productor de zinc del mundo, con 15% de la producción total. También competiría con Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc. por el título del segundo productor de cobre, detrás de la estatal chilena Codelco.

A medida que se disipan los temores de un desplome financiero y económico global, aumentan las probabilidades de megafusiones entre las 10 mayores empresas del sector, lo que incluiría un nuevo intento de BHP para adquirir Rio Tinto, dicen banqueros y analistas. Ambas mineras anglo-australianas y la brasileña Vale controlan cerca de 70% del comercio de mineral de hierro transportado por mar en el mundo.

En todo caso, no hay ninguna garantía de que prospere la fusión de Glencore y Xstrata la que, tal como se espera, se podría anunciar mañana martes, cuando Xstrata reporte sus resultados de 2011.

Las autoridades de la competencia ya han bloqueado pactos que consideran reñidos con la libre competencia y no hay indicios de que relajarán su postura.

Los accionistas, igualmente, pusieron una vara alta. El pacto que Xstrata y Glencore negocian (un acuerdo entre iguales que personas al tanto dicen incluiría, en el mejor de los casos, una prima modesta para los accionistas de Xstrata) es uno que muchos inversionistas han sido renuentes a apoyar. En 2009, un año después de que BHP fracasó en su intento por adquirir Rio Tinto, Xstrata trató de comprar Anglo American PLC, un conglomerado anglo-sudafricano mediano. El negocio no prosperó debido a las protestas de los accionistas de Anglo American.

Cualquiera de esos acuerdos podría resucitar, dicen analistas. Freeport también sería un blanco atractivo, pero su capitalización de mercado de US$44.000 millones la haría una compra costosa.

El otro tipo de acuerdo representa una búsqueda de recursos en países de alto riesgo como Zambia, Mozambique y Mongolia, donde hay depósitos valiosos pero en áreas remotas y de difícil acceso. Estas inversiones son riesgosas debido a las condiciones políticas y logísticas. Locker lo pone de esta manera: “Si construye una mina en Guinea, no sabe si la tendrá en cinco años”. En Mozambique, por ejemplo, Rio ha tenido que construir una vía férrea de US$1.000 millones. “Y no se la puede llevar cuando salga del país”, concluye Locker.

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