13 de June de 2010 00:00

El crédito de Desarrollo Humano se destina a negocios comerciales

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Redacción Negocios

Con el crédito del Bono de Desarrollo Humano, Julieth Paladines quiere comprar más materia prima para aumentar su producción de cuadros de alto relieve.

El jueves pasado, esta joven de 21 años acudió al Banco Nacional de Fomento (BNF) para solicitar el préstamo de USD 840, el cual pagará con el bono de USD 35 que recibe del Gobierno.En su casa, en San Roque, realiza los cuadros y su esposo se encarga de los acabados. Pero por la demanda que tiene necesita invertir en más materia prima.

A su lado, Jackeline Esmeralda, de 30 años, piensa dejar de trabajar como cocinera para abrir su propio local de comida costeña. Su sueño es tener algo propio, “algo sencillito para empezar”, indica mientras espera su turno.

El 60% de los beneficiarios del bono que piden créditos invierten los recursos en actividades comerciales, el 33% lo hacen en el sector agrícola y el 7% en actividades artesanales, según el gerente (e) del BNF, Roberto Barriga.

Evelyn Chasi, de 19 años, espera con ansias el día que le den su crédito, pues ya tiene visto un local para vender carne cerca del hospital del Sur.

“Con los USD 793 que me van a dar, descontado el 5% de interés y a dos años plazo creo que sí me va a alcanzar, pero me dijeron que esperara unos 15 días”, explica.

Desde el 2007 hasta octubre del 2009, este tipo de crédito era de hasta USD 360 y luego se extendió a 840. En estos tres años y medio, el BNF ha colocado USD 171,3 millones a 329 017 personas (ver cuadro adjunto).

Y la demanda es cada vez más creciente, por lo que en Quito se tuvo que ampliar las oficinas y se empezó a atender de acuerdo con la fecha y el último dígito de la cédula. Por ejemplo: si es 14 solo se recibe a quienes tengan su número de cédula terminado en 4.

Angélica Romero, de 23 años, sabía que debía esperar al menos una mañana completa hasta que le toque su turno.

Actualmente lava ropa en casas, pero cree que este crédito le permitirá ponerse una pequeña tienda o empezar a vender productos cosméticos. “En este punto me pongo lo que sea”, dice entre risas. Su principal preocupación es su niña, pues los USD 35 del bono solo le alcanza para el arriendo.

Ligia Perero, de 27 años, también debe velar por sus tres niños y los ingresos que tiene en la venta de salchipapas no le rinden. Desde hace seis meses es beneficiaria del bono. “Yo quiero comprar un cochecito grande para hacer hamburguesas porque con una cocineta pequeña no me alcanza y si consigo el financiamiento me permiten vender todos los días, porque ahora solo me permiten tres días a la semana”, dice mientras cruza los dedos para que llegue su turno, luego de cuatro horas de espera.

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