7 de July de 2011 17:54

El acuerdo con la UE, en el debate público

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

El hemiciclo de la Facultad Latinoamérica de Ciencias Sociales (Flacso) con sede en Quito recibió a cinco panelistas y decenas de asistentes la noche de ayer para debatir los posibles beneficios y desventajas de la firma de un acuerdo comercial entre el Ecuador y la Unión Europea (UE).
 
Una pancarta con la leyenda “Tratado con la Unión Europea: ¿Ventajas comerciales o intereses neocoloniales?” recibía a la entrada del auditorio a los asistentes.
 
Previo al ingreso del encuentro organizado por Flacso, la Chancillería y la Fundación Rosa Luxemburg, los concurrentes recibían un folleto gráfico de 18 páginas donde se presentaban los argumentos de porque la negociaciones con la UE son un Tratado de Libre Comercio (TLC) disfrazado de un Acuerdo de Asociación.
 
En la portada del texto el detalle de un lobo disfrazado de oveja sobre un fondo azul con un grupo de estrellas, evocando la bandera y los símbolos que representan a la UE.
 
Ya en el auditorio, cinco panelistas defendían argumentos respecto al acuerdo: tres en contra, uno a favor, y una voz del Gobierno.
 
Esta última abrió el debate. El subsecretario de Negociaciones Comerciales de la Chancillería, Jorge Acosta, explicó el punto en el que se encuentran las conversaciones al momento entre el Ecuador y la UE.
 
Aclaró que las negociaciones formales aún no se han retomado y defendió la posición del Gobierno de buscar un acuerdo para el desarrollo que proteja la agricultura y el comercio justo al interior del país así como los derechos de la naturaleza.
 
Según Acosta, estos puntos están en concordancia con la Carta Magna del país y añadió que no se negociará el tema de la extensión de plazos para la protección de patentes para la UE en cuanto a medicamentos se refiere.
 
Finalmente, puso en escena que entre las principales preocupaciones de la UE, previo al reinicio de las negociaciones, se encuentra el acceso  los sectores estratégicos y servicios y las compras públicas. Advirtió que debido a los cambios legislativos del país en el último año, algunas de las mesas que se consideraban cerradas, podrían reabrirse.
 
A renglón seguido intervino Paul-Émile Dupret, asesor político del Parlamento Europeo para la bancada de la Izquierda Unitaria Europea, quien dijo identificarse con los modelos de desarrollo de Ecuador, Venezuela y Bolivia.
 
Dupret nombró como antecedente las medidas de ajuste económico que la UE impuso a Grecia, Portugal, Irlanda y España a fin de argumentar que al momento en el viejo continente gobierna una tendencia de derecha.
 
Sobre esta base advirtió que los acuerdos comerciales que firma el grupo de países es muy similar a los que promueve EE.UU, y que dentro de los tratados firmados con Colombia y Perú se proyecta apenas un crecimiento del 3% al 7% en las exportaciones mientras que las importaciones crecerán hasta el 10%.
 
Añadió que este tipo de tratados no topan temas fundamentales como la emigración además de que representan menores ingresos fiscales para los países que los firman.
 
En tercera línea intervino el presidente de la Cámara Ecuatoriano Americana, Cristian Espinosa quien contradijo la idea de que en los acuerdos comerciales la UE o los EE.UU. se imponen y los obligan a firmar.
 
Aseguró que en las proyecciones para el Ecuador, las exportaciones aumentarán más que las importaciones de firmarse el acuerdo y que siempre el incremento del flujo comercial genera desarrollo.
 
Reconoció, sin embargo, que la firma de un acuerdo con la UE contradice el modelo de desarrollo promulgado por el actual Gobierno.
 
En quinto lugar intervino el ex canciller, Fander Falconí, quien además de hacer un breve recuento de las fases de la negociación entre la UE y el Ecuador, expuso datos de un estudio elaborado este año por Hugo Jácome donde determinaba que en el período de cinco años el país apenas recibiría un impacto favorable en el 0,3% del PIB por la firma del acuerdo y que las exportaciones solo crecerían el 0,8%.
 
Aseguró que el Ecuador le debería apostar a un fortalecimiento del comercio regional y que se debería aprovechar más mecanismos de integración como el Alba y la Unasur en este sentido.
 
Para cerrar, la representante de la organización Ecuador Decide, Paulina Muñoz, denunció que ha existido una nula participación de las organizaciones sociales dentro de la negociación con la UE y que no hay transparencia dentro del proceso ni rendición de cuentas a la sociedad civil.
 
Se sumó a la versión de que el Ecuador no tiene una propuesta diferente a la de Perú y Colombia y que está en el camino de allanarse a estas dos últimas en la negociación.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)