22 de diciembre de 2015 18:04

La Navidad llegó con regalos para más de 400 niños que trabajan junto a sus padres

En la Capilla Cristo Rey, los niños entonaron villancicos. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO

En la Capilla Cristo Rey, los niños entonaron villancicos. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO

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Diego Bravo
Diego Bravo C.

Liliana vende caramelos con su madre en el parque de La Alameda, centro de Quito. Tiene 13 años y lo único que le pide al Niño Dios como regalo de Navidad, en este año, es que su madre goce de buena salud para que la apoye hasta terminar sus estudios de la escuela y el colegio.

Lo contó la tarde de hoy, 22 de diciembre del 2015, en el agasajo navideño que organizó el programa Acción Guambras del proyecto salesiano que apoya a menores de escasos recursos.

Como Liliana, otros 413 niños y adolescentes, de entre 7 y 14 años, que son atendidos en los sectores de La Marín, la avenida Amazonas, Iñaquito y Pisulí, fueron homenajeados por la Navidad.

"En esta época hay personas que se acercan con sus donaciones y las distribuimos de acuerdo a las necesidades. Son niños que tienen su referente familiar y se encuentran en situación de vulnerabilidad. Ellos acompañan a trabajar a sus padres (de ventas)", dijo Edith Jaramillo, coordinadora del plan Acción Guambras.

Para Liliana, los juguetes son pasajeros en la Navidad y prefiere regalarlos a sus primas y hermanas. Lo primordial es que en su familia haya bienestar. "A mí no me gustan los regalos, lo que quiero es que mi mamá tenga mucha vida. Lo importante es pasar bien y tener un buen año", dice.

Los niños y niñas fueron llevados a la Capilla Cristo Rey del barrio La Tola. Allí cantaron villancicos y aplaudían junto a sus padres, quienes llegaron al sitio para escuchar la misa.

En ese grupo estaba Dylan, de 12 años. Piensa lo mismo que Lilina: lo más importante en la Navidad es la unión familiar, pero admite que le gustaría recibir como regalo un balón de fútbol. "El año pasado me dieron una pelota y ya se acabó de tanto usarla con mis amigos".

Él vende frutas en La Marín con sus padres y también le pide al Niño Dios que no les falte trabajo. Junto a él se encontraban otros pequeños que tienen su mismo nombre (Dylan), pero ellos tienen 8 y 7 años. Ellos querían que les obsequien una pelota y un robot.

Al final de la misa, los pequeños hicieron fila para recibir sus fundas de caramelos y juguetes. A otros les entregaron ropa. Agradecieron a los salesianos por los presentes y se fueron sonrientes junto a sus padres.

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