23 de marzo de 2018 22:02

Con un musical de Cantuña se reabrió la Plaza de San Francisco

n el musical denominado ‘La última piedra’ se presentó la noche del viernes 23 de marzo de 2018. Foto: EL COMERCIO

n el musical denominado ‘La última piedra’ se presentó la noche del viernes 23 de marzo de 2018. Foto: EL COMERCIO

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María Belén Merizalde

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Con una adaptación contemporánea de la leyenda de Cantuña se dio inicio al acto oficial para reabrir la tradicional plaza de San Francisco. Durante dos años, la mitad de este espacio permaneció cercado con malla y un telón verde mientras se construía una de las estaciones del Metro de Quito.

Actores, bailarines, cantantes y coristas se apoderaron del amplio escenario, que se colocó a los pies del ingreso al templo, cerca de las 19:50 de ayer.

En el musical denominado ‘La última piedra’, Cantuña ya no era un indio, como se lo describe en la leyenda orinal, era un hombre acomodado, que se encargaría de construir el atrio en favor de la ciudad y de Dios.

Pero aún el Cantuña de la modernidad debió pactar con el diablo para finalizar la obra y no ir a prisión.

Su alma debía ser entregada al diablo si este cumplía la misión. Pero, el pacto no tendría validez si faltaba, aunque sea, una sola piedra cuando llegara la hora acordada.

Y tal como lo narra la leyenda original, Cantuña logró vencer al diablo.

Karla Kanora y Gustavo Velásquez, acompañados de más de 50 coristas y de la Banda Municipal y del Cuerpo de Bomberos fueron quienes engalanaron con sus melodías el musical.

Una proyección de luces y formas se plasmaron en las paredes de la iglesia y el convento de los franciscanos.

El frío intenso, característico de la capital, no fue impedimento para que más de 3 000 personas se congregaran en la plaza para disfrutar de este espectáculo gratuito.

El alcalde de la ciudad, Mauricio Rodas, señaló que, aunque existieron dudas sobre la construcción de una estación del Metro en ese lugar, actuaron con total responsabilidad para precautelar este patrimonio de los quiteños.

Para Marcia Torres, una de las asistentes, la plaza de San Francisco es un símbolo de la quiteñidad. “Antes del cierre de la plaza quizá no nos dábamos cuenta del valor invaluable de este lugar, ahora que la podemos volver a ver en su esplendor nos damos cuenta de su belleza”.

Como parte de la intervención 107 695 que conformaban parte de la superficie de la plaza fueron retiradas y guardadas celosamente durante dos años, para ser colocadas nuevamente en su sitio.

Sin embargo, aún quedan dos espacios sobre la plaza que continúan cercados y sin sus respectivas piedras. El uno de ellos servirá para el almacenamiento de materiales y la otra para permitir el descenso de los trabajadores.

El evento finalizó al ritmo del ‘Chulla quiteño’ y un espectáculo de fuegos artificiales.

La plaza ahora está lista para recibir nuevamente a visitantes, feligreses y a las infaltables palomas de San Francisco.

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