6 de June de 2011 00:04

El nexo con Chávez sacó a Correa del Gobierno

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El presidente Alfredo Palacio le pidió la renuncia a su ministro de Finanzas, Rafael Correa, porque se hallaba promocionando un préstamo ofrecido por Venezuela que tenía una tasa de interés que estaba sustancialmente por encima de lo que ofrecían los organismos financieros internacionales.

Esto es, al menos, lo que el entonces presidente Palacio le dijo a la Embajada de los Estados Unidos, según un cable redactado el 2 de septiembre del 2005 y que fue filtrado por la organización Wikileaks.

El cable 39765 hace referencia a una reunión que Palacio tuvo con la embajadora Kristie Kenney en la que no solo mostró su profunda antipatía a Hugo Chávez, sino que se mostró como un posible contrapeso regional al presidente venezolano.

En esa reunión, Palacio le dijo a la Embajadora que la oferta venezolana de prestar dinero al 8,5%, cuando era posible conseguir recursos financieros al 4% , era una “extorsión”. Palacio también le comentó que su decisión de cancelar a Correa (fired es el término en inglés que se usa en el cable), no fue únicamente por su constante promoción a favor de la oferta de Chávez sino porque Correa fue incapaz de poner por escrito un análisis de la oferta venezolana para hacer un estudio objetivo de la misma.

Palacio le dijo a la Embajadora que cuando le dijo a Chávez que los multilaterales estaban dando préstamos al 4%, este le respondió que si eso era cierto entonces no le prestarían el dinero al Ecuador. Más adelante incluso le comentó que haber aceptado esa propuesta lo hubiera expuesto incluso a ser llevado a la justicia por haber aceptado un acuerdo lesivo para los intereses del Ecuador.

En efecto, el ahora presidente Correa presentó su renuncia el 4 de agosto del 2005 luego de un corto pero sonoro paso por el Ministerio de Economía.

En su carta de renuncia le decía al Presidente: “No entiendo su disgusto por supuestos compromisos internacionales adquiridos por mí sin su conocimiento”. Correa agregaba: “Temo que el verdadero problema son las fuertes presiones que existen para impedir cualquier relación con un país hermano como Venezuela, y, como corolario de aquello, la desconfianza en mi labor como Ministro de Economía...”.

El cable es el relato de una cena que la Embajadora y algunos funcionarios de la Embajada tuvieron con Alfredo Palacio en Carondelet el 31 de agosto del 2005; es decir, pocos días luego de la renuncia de Correa.

Estuvieron presentes en la reunión también la esposa de Palacio, su hermano Gustavo, representante del Ecuador del Banco Interamericano de Desarrollo BID y Luis Herrería, secretario de la Presidencia.

El relato de la Embajadora comienza por su observación de que Palacio se mira a sí mismo como un contrapeso de Chávez.

“Palacio dejó en claro su antipatía por Hugo Chávez durante varios pasajes de la cena. Describió la oferta de Chávez de financiar el Presupuesto del Ecuador como nada conveniente para el Ecuador, sugiriendo que el interés del 8,5% nominal que le ofrecía para la compra de bonos sería mejor que las tasas del mercado”.

Alfredo Palacio contó entonces que Hugo Chávez también le propuso hacerle un préstamo de petróleo al Ecuador, pero que esa oferta tampoco valía la pena considerarla porque tampoco era ventajosa para el Ecuador.

Dijo que había pedido petróleo venezolano que podría ser refinado en las refinerías ecuatorianas (api 20) y que Chávez le ofreció crudo de no más de 18,5 api que podía ser o no lo suficientemente liviano para las anticuadas refinerías del país. Como la oferta no le pareció buena no aceptó.

En la conversación Palacio también habló sobre sus proyectos para la cobertura médica universal y sobre lo satisfecho que estaba del giro que había tomado la seguridad interna con el trabajo de su ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín. Según Palacio, la forma en la que Jarrín manejó las protestas en el sector petrolero fue una evidencia del buen camino que su Gobierno había tomado en ese tema, considerando que el país había soportado no mucho antes la agitación de los ‘forajidos’.

“Aquí no hay falta de ambición”. Así titula la Embajadora estadounidense al comentario que hace al final del cable. “Palacio ha recorrido un largo camino desde que se posesionó de la Presidencia y parece estar aprendiendo de sus más recientes errores. Conforme se ha acercado más a nosotros se ha hecho más decidido en su toma de decisiones.

En todo caso aún le falta entender que un Gobierno transitorio sin mandato y con solo 16 meses por delante, su ambición de convertirse en un importante líder en América Latina y en contrapeso de Chávez es no realista aún en el caso de que tuviera el carisma necesario”, dice Kenney.

Agrega que Alfredo Palacio es excesivamente optimista sobre el soporte financiero que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le podría dar. “En todo caso nuestros intereses de corto plazo parecen estar protegidos por un Presidente que claramente entiende cuán importante es para él el apoyo y colaboración de los Estados Unidos”.

'Diabólico'

El tema de Hugo Chávez siempre fue incómodo para el Gobierno de Palacio. En el cable 34777 del 15 de junio la Embajada recoge el episodio cuando el secretario de la Administración, Luis Herrería, dijo en un programa de televisión que la política venezolana es "horrible y diabólica".

Según la Embajada de Estados Unidos la única explicación para las expresiones de Herrería era que quería espantar la imagen 'chavista' que tenía el Gobierno por la presencia de gente cercana a Hugo Chávez.

En el mismo cable, sin embargo, se dice que el propio Herrería tenía antecedentes de filiación bolivariana.

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