17 de June de 2010 00:00

Muertes y daños en el sureste de Francia

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París.

Al menos 20 personas murieron y 10 están desaparecidas a consecuencia de las lluvias torrenciales, de violencia inaudita, que abatieron entre anteanoche y ayer el sureste de Francia, en el departamento de Var, sobre el balneario de Saint-Tropez.

Once cadáveres fueron hallados en Draguignan, cinco en la localidad de Trans-en-Provence, y los restantes en Luc, Roquebrune, Frejus y en el lago de Saint-Cassien, informó la Prefectura. La mayoría, agregó, son personas ancianas.

Más de 1 350 personas que estaban bloqueadas sobre los techos de autos y de casas fueron rescatadas por helicópteros, mientras que un centenar de salvatajes se efectuó con barcas.

Casi 2 000 socorristas trabajan en la zona afectada.

La tormenta dejó las calles inundadas de barro, árboles arrancados, puentes derrumbados, muebles arrastrados fuera de las casas y automóviles flotantes apilados por doquier.

Las ciudades más afectadas son Draguignan, donde el agua en las calles superó los 2 metros, Les Arcs, Figanieres, Roquebrune, Trans-en-Provance y Frejus.

Allí cayeron en promedio entre 40 y 80 milímetros de lluvia, con acumulaciones de hasta 380 milímetros.

Unas 100 000 familias quedaron sin electricidad y las escuelas fueron cerradas. La circulación de los trenes que unen Toulon y Niza, en la Costa Azul, está bloqueada hasta hoy, mientras el aeropuerto Hyeres-Toulon fue reabierto. Además, 500 detenidos de la prisión de Draguignan fueron evacuados debido a las inundaciones.

“Esta mañana encontramos el centro de Draguignan devastado: casas destruidas, calles arruinadas, daños en las infraestructuras”, comentó Corinne Orzechowski, responsable de la Prefectura del departamento de Var. “La ciudad está en un estado lamentable, cubierta de piedras y desechos, con los autos abandonados: es realmente una situación dramática”, agregó el alcalde Max Piselli.

“Es el apocalipsis -contó el alcalde de Les Arcs, Alain Parlanti-, el arroyo Real que atraviesa la ciudad devastó todo lo que había a su paso”. Los habitantes hablan de “cataclismo”, “diluvio”, “catástrofe”, “evento excepcional”. Y, según Météo France, no se veían desde 1827 lluvias tan fuertes en este período.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, expresó “viva emoción” y pidió al Gobierno “hacer de modo que las víctimas tengan toda la ayuda necesaria” y se active “la solidaridad nacional”. “Es una catástrofe sin precedentes en la región”, según el ministro del Interior, Brice Hortefeux, que fue al lugar.

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