21 de July de 2010 00:00

Iván Rodrigo Jumbo fue a trabajar a Iraq en busca de mejores días y halló la muerte

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Redacción Ecuador

La familia de Iván Rodrigo Jumbo, el ecuatoriano fallecido la semana pasada en un incendio de un hotel en el norte de Iraq, aún espera el arribo del cadáver.

El jueves, el incendio aparentemente provocado por un cortocircuito en un hotel de Sulaimaniyah mató a por lo menos 30 personas, entre ellas 14 extranjeros de una decena de nacionalidades, incluidos de Ecuador y de Venezuela.

El hermano del fallecido, Segundo Jumbo, contó que el cuerpo saldrá desde Iraq, cruzará por Jordania y España antes de llegar a Quito. Los restos se velarán en una capilla ardiente que se levantó de forma permanente en la casa de Jumbo.

Es una vivienda modesta que no terminó de construir. Se ubica en la calle Aurelio Espinosa, en el barrio 26 de Octubre de la cooperativa Santa Martha, una populosa zona de Santo Domingo.

Hasta esta casa llegó la madre del occiso, Olga Jumbo Díaz. Ella viajó a Santo Domingo desde el recinto Yuripilaca de la parroquia Pozol, del cantón Celica en la provincia de Loja. Iván era el séptimo de sus 10 hijos.

Una de sus hermanas, Alexandra, lo recuerda como el más bromista y jovial de la familia. Era muy apreciado por sus 45 sobrinos y cinco sobrinos nietos. Con estos últimos bromeaba al decirles que “ya no son de mi familia”.

Iván Jumbo trabajó como topógrafo en proyectos de exploración petrolera en la provincia del Napo. Cuando adquirió mayor experiencia sus servicios fueron requeridos en empresas de México, Bolivia, Perú, Venezuela y Brasil. Desde esos países siempre traía billetes y monedas para regalar a sus familiares.

Él trabajaba 45 días y retornaba a Santo Domingo por 22 días de descanso. Su hermano Segundo le enseñó la profesión y los contactos con las compañías.

Aidé, otra de sus hermanas, contó que a Iván no le importaba pagar llamadas telefónicas para hablar con ellos. “A veces conversábamos por más de una hora y hasta escuchábamos canciones ecuatorianas que a él le gustaban”. Ella siempre lo dejaba en el aeropuerto de Quito cuando Iván salía para sus viajes de trabajo a su regreso de Iraq.

Jumbo planificaba volver de visita a su natal Loja. Su madre comenta que su alimento preferido era el repe (crema de verde) y el estofado de chancho. “Me pedía que le envíe humitas y le mandaba por una cooperativa de transportes”. La última vez que estuvo en esta provincia fue en abril.

Con el producto de su trabajo Jumbo planificó terminar su casa. Él estaba casado con Alexandra Rivas, procrearon tres hijos: Britany de 10 años, Milena de 6 y Romel Iván de 4.

Otra costumbre de Jumbo era ponerles apodos a los miembros de la familia. Era muy generoso, “porque le gustaba vivir el momento, pero bien”, comentan sus hermanas. Iván Jumbo deseaba trabajar tres meses en Kurdistán, en tareas de exploración petrolera y así recibir USD 20 000, después de siete meses sin empleo.

La compañía Terra Seis, para la que trabajaba Jumbo, pagará los gastos para la repatriación del cadáver. Los trámites ya se iniciaron. La Cancillería facilitará el trámite. A la familia del fallecido se le informó que este viernes llegará el cadáver al país.

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