29 de May de 2011 00:05

La cita con Bucaram fue ‘disparate’ de Gutiérrez

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El calvario que vivió Lucio Gutiérrez antes de la caída del Gobierno, el 20 de abril del 2005, comenzó con su “fortuito” pero infeliz encuentro con Abdalá Bucaram en el pasillo de un hotel en Panamá.

Ese episodio fue considerado para la diplomacia estadounidense como el primer traspié de una serie de desafortunados eventos que minaron al gobierno de Gutiérrez y que fueron aprovechados por la oposición para derrocarlo. Fue un auténtico “disparate”, en palabras de la entonces embajadora Kristie Kenney, según se desprende de la lectura de uno de los cables del Departamento de EE.UU. filtrados por Wikileaks a este Diario.

En efecto, el cable 20426, del 8 de septiembre del 2004, relata que Kenney recibió una llamada del entonces presidente Gutiérrez, quien quería reunirse con ella en un desayuno. Esa cita, en privado, ocurrió un día antes, el 7 de septiembre.

Según el relato que hace la Embajadora, el Presidente quería discutir con ella su encuentro con Bucaram en Panamá, lo que había desatado una auténtica tormenta política en el Ecuador.

Todo comenzó cuando la prensa empezó a reportear sobre el encuentro que, al inicio, fue negado por el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Patricio Zuquilanda. Finalmente, Gutiérrez admitió públicamente haberse reunido con Bucaram, aunque siempre negó que hubiera negociado su regreso de Panamá, como tanto se comentó en esos días.

El encuentro entre Gutiérrez y Bucaram se produjo durante los actos desarrollados en Panamá a propósito de la posesión del presidente Martín Torrijos.

Como “la comedia de los errores” denomina el cable del Departamento de Estado a esta desafortunada reunión.

El telegrama dice que el presidente Gutiérrez explicó su “torpeza política” a la Embajadora con la pueril frase de “son cosas que simplemente pasan”.

Durante su desayuno, Gutiérrez le explicó a la Embajadora que al regresar, al filo de la medianoche a su hotel, luego de algunos actos por la posesión de Torrijos, en los que tuvo reuniones con el presidente de Chile Ricardo Lagos, encontró a Bucaram esperándolo en el pasillo que conducía a su cuarto. Entonces “se sintió obligado, por simple cortesía, a concederle unos minutos”.

Según Gutiérrez, Bucaram le explicó su caso y le pidió que su regreso debía ser considerado bajo consideraciones humanitarias, y que había una conspiración política en su contra para no permitir su regreso al Ecuador.

El exiliado Abdalá Bucaram le narró también lo que habían sido esos ocho años extrañando a su familia, a sus amigos e incluso a la comida ecuatoriana.

A pesar de la evidente corrupción de su gobierno -dice el cable- Bucaram también alegó las dificultades económicas que estaba atravesando. Acusó al opositor Partido Social Cristiano, de León Febres Cordero, y otros de invitarlo a que regrese para derrocar a Lucio Gutiérrez.

En esta parte, Kenney hace un comentario y señala que este argumento de Bucaram es “descabellado” porque él es, probablemente, el único político ecuatoriano con una popularidad más baja que la de Gutiérrez.

El entonces Mandatario le confió a la Embajadora que Bucaram también le pidió que conformara una comisión para revisar los cargos que tenía en su contra, algo así como una “comisión de la verdad”, como él mismo la planteó, para evacuar todos los obstáculos legales que le impedían regresar al Ecuador como pretendía.

Según el relato del cable, Gutiérrez dijo que respondió al pedido de Bucaram con la única promesa de consultar a sus consejeros legales de considerar la idea. Gutiérrez le aseguró a la Embajadora que sus asesores le han aconsejado no aceptar los pedidos de Bucaram y que ya no tiene en mente la conformación de esa comisión.

El Presidente además contó que creía que la reacción política a su reunión con Bucaram es un síntoma del clima electoral en el que la oposición, especialmente el PSC, buscaba tomar ventaja, sobre todo en la Sierra donde su partido esperaba ganar terreno.

Al final del cable, Kenney escribe un comentario, lo que ocurre en prácticamente todos los documentos del Departamento de Estado de los EE.UU.

En ese comentario, Kenney dice que el torpe manejo que Gutiérrez tuvo de su visita a Panamá refleja la pobreza de su criterio político o su inocencia. “Concordamos con el Presidente en que la oposición, liderada por el líder del PSC, León Febres Cordero, está aprovechando el tema de Bucaram primordialmente con un fin electoral en su carrera para las elecciones regionales del 17 de octubre. Desafortunadamente este disparatado viaje es solo el último en una serie de eventos que le ha costado la credibilidad al Gobierno y que amenaza en menoscabar la confianza del público en la democracia”.

Una revisión de los cables filtrados por Wikileaks permite ver que los EE.UU. siguieron atentamente los acontecimientos que rodearon la caída de Gutiérrez, a cuyo Gobierno veían como un aliado, a pesar de que tomaban nota de sus diversos actos de corrupción y desatinos políticos.

Los hechos

El 20 de abril del 2005  el gobierno del coronel  Lucio Gutiérrez finalmente fue  derrocado en un golpe de Estado en el que influyó un  levantamiento popular y el retiro de confianza de las FF.AA.

En diciembre del  2004 una mayoría en el Congreso Nacional, en la que estaba el gobierno de Gutiérrez, con el PSP,  nombró a una nueva Corte Suprema de Justicia, llamada  la “Pichi Corte”.  

Esa Corte viabilizó  el regreso de Abdalá Bucaram, lo cual desencadenó un furioso  rechazo al gobierno de Gutiérrez.
 El 15 de abril el  presidente Gutiérrez disolvió la Corte mediante un decreto.  Pero era  muy tarde...

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