22 de May de 2012 14:38

Al Megrahi se lleva a la tumba el misterio del atentado de Lockerbie

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Todo apunta a que con su muerte Abdel Bassit al Megrahi, el libio condenado por el atentado de Lockerbie de 1998, se ha llevado a la tumba el secreto que todavía sigue rodeando el peor ataque terrorista sufrido en suelo británico.

Fallecido el domingo 20 de mayo pasado, a los 60 años en Trípoli, Al Megrahi fue liberado en el 2009 por las autoridades escocesas por motivos humanitarios: el cáncer de próstata al que supuestamente no sobreviviría más de tres meses.

Pero el ex agente libio al que el fallecido Muamar el Gadafi dio una gran bienvenida vivió casi tres años más, lo suficiente como para ser testigo de la revolución popular que derrocó al régimen de su país.

Mientras para algunos su muerte podría cerrar el caso, otros confían en que sirva para volver a intentar resolver el enigma de Lockerbie. Al Megrahi fue sentenciado a cadena perpetua en el 2001 por un tribunal escocés especial con sede en Holanda mientras que el otro acusado por el atentado, Al Amin Jalifa Fahima, fue declarado inocente y pudo retornar a Libia.

La atrocidad por la que fue condenado costó la vida a 270 personas, 189 de ellas ciudadanos estadounidenses. El objetivo del atentado fue un avión de pasajeros de la estadounidense Pan Am que cubría la ruta Fráncfort-Nueva York vía Londres, y que cayó sobre la ciudad escocesa de Lockerbie el 21 de diciembre de 1988.

El condenado siempre defendió su inocencia pero tras su prematura puesta en libertad abandonó el derecho de apelar contra la sentencia que le declaró culpable. "Estoy viviendo los últimos días de mi vida bajo la sombra del error de mi condena", escribió en el 2009.

Mientras algunos familiares de víctimas -encabezados por el doctor Jim Swire- dudan que Libia estuviese tras el ataque, un nutrido grupo de senadores estadounidense pidió una investigación sobre las circunstancias que rodearon la puesta en libertad de Al Megrahi.

Swire cree que las familias de las víctimas se han visto envueltas en "un escenario político que no tiene nada que ver con la verdad, y alega que las autoridades escocesas bloquearon de forma deliberada los intentos para llevar a los verdaderos asesinos ante la Justicia.

El actual primer ministro británico, David Cameron, calificó de "error" la decisión del anterior Gobierno laborista de liberar a Al Megrahi, pero insistió también en que debía ser el nuevo gobierno de Libia quien decisidiese si de adoptaban nuevos pasos en el caso.

Algunos documentos descubiertos recientemente en la abandonada Embajada británica en Trípoli revelan que el gobierno de Gadafi amenazó a Reino Unido con "consecuencias nefastas" si Al Megrahi moría en Escocia. También ha habido rumores, nunca confirmados, sobre una supuesta relación entre la liberación del condenado y un gran acuedo petrolero con la empresa británica BP.

Cuando Al Megrahi apeló por primera vez contra la sentencia, los abogados de las familias de las víctimas llegaron a un acuerdo sin precedentes con las autoridades libias: el pago de USD 2 700 millones como compensación para los familiares en Reino Unido y Estados Unidos. Tras el acuerdo alcanzado en agosto del 2003, el entonces primer ministro británico, Tony Blair, realizó una simbólica visita a Libia, en la que Gadafi aseguró que renunciaría al terrorismo y abanonaría la investigación sobre armamento nuclear.

La tensa relación entre la nación norteafricana y Estados Unidos y otros países occidentales se relajó a partir de entonces. Sin embargo, en el 2007, la Comisión escocesa de revisión de casos criminales apuntó que Al Megrahi podría haber sido objeto de una injusticia.

Por otro lado, un documental de la televisión holandesa descrubrió que algunas evidencias clave sobre la explosión no fueron presentadas ante los tribunales. Para Tam Dalyell, el político laborista que luchó por la liberación de Al Megrahi, el atentado de Lockerbie fue un "acto de venganza" por el derribo accidental en julio de 1988 de un avión iraní por parte del barco estadounidense Vincennes, que provocó la muerte a 290 personas.

 Tras la puesta en libertad de Al Megrahi y su decisión de no apelar, Dalyell aseguró: "Lockerbie será uno de esos misterios, como el asesinato del presidente Kennedy, que permanecerán sin resolver, posiblemente para siempre".

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