23 de July de 2010 00:00

30 personas fueron rehenes por 5 horas

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Santiago Estrella Garcés

‘Yo tengo una bomba acá y dos pistolas. Tengo de rehén a una banda de gente y quiero que vengan las cámaras, que me enfoquen”, dijo Jonathan, apodado el Cheto, a la televisión argentina.

Con apenas 20 años, Jonathan mantuvo ayer de rehén por casi cinco horas a 30 personas, entre empleados y clientes del Banco Nación, en la ciudad de Pilar, a 55 km al norte de Buenos Aires.

El ‘Cheto’ iniciaba así una intensa jornada mediática, algo que él mismo deseaba luego de intentar robar la sucursal bancaria del Estado. En diálogo con el canal América, afirmó que quería las cámaras.

¿Fuiste a robar el banco? Sí.

¿Solo? Sí, te estoy diciendo. ¿Qué? ¿Estás descansando vos conmigo? ¡Escuchá! –rastrilló el arma-. ¿Escuchaste?

“Si vienen las cámaras, me enfocan, me voy a entregar. Si no, no. Tengo VIH, así que quedáte tranquilo” –dijo Jonathan, quien aprovechó las llamadas telefónicas con los medios para enviar saludos a su mujer e hija.

Según los testigos, poco antes del mediodía (10:00 de Ecuador), entre cinco o seis delincuentes ingresaron a la sucursal bancaria a 20 metros de la Comisaría de Pilar. Ante la presencia policial comenzó un tiroteo que no dejó víctimas. Cuatro lograron escapar y solo el Cheto se quedó adentro y se atrincheró con al menos 100 personas.

Al ver que eran muchos, decidió liberar inmediatamente a aproximadamente 60. Agarró un celular y llamó a su madre. “No me voy a entregar. Estoy jugado”, le había dicho. Pidió pizzas y gaseosas a los negociadores. Liberó a unos 10 más.

Tres cordones policiales rodeaban al local. Los francotiradores se apostaron en los edificios laterales. Apenas se supo de dos personas que lograron enviar mensajes de texto.

Como los testigos que fueron liberados, se referían a los delincuentes en plural, aunque solo él dialogó con los negociadores del Grupo Halcón. “Están fumando un porro y piden una cámara de televisión”, decía uno de esos mensajes. Envolvían la marihuana en billetes de 100 pesos. Poco después ingresó al banco una mujer con su bebé. Eran su esposa y su hija. Fueron la clave para que se rindiera.

El ‘Cheto’ se entregó. Estaba pálido. Tiene rostro de niño aún, aunque ya tiene antecedentes en otro robo a una financiera. Había billetes desparramados en la vereda, que se les cayó a los que pudieron fugarse. Bien vestido, con traje café, Jonathan entregó las pistolas 9 mm. Luego, los rehenes salieron.

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