29 de enero de 2017 16:55

Miles de familias separadas por la frontera entre México y EE.UU. se funden en rápidos abrazos

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Agencia AFP

Con largos abrazos, conversaciones apresuradas y lágrimas, varias familias mexicanas separadas por las deportaciones de Estados Unidos, se reunieron el sábado 28 de enero durante tres minutos cronometrados en un punto del Río Bravo, ansiosas por el temor de que estos escasos reencuentros sean prohibidos por Donald Trump.

Con los pies en el fango, a la altura de la mexicana Ciudad Juárez, Chihuahua, y la estadounidense El Paso, Texas, unas   4 000 personas formaron parte del encuentro titulado "Abrazos no muros" que se realiza por tercera vez. "No es posible que se instalen más barreras en la frontera, se separan familias completas, niños, esposos y hermanos", dijo a la AFP Fernando García, director de la Red Fronteriza de los Derechos Humanos que organiza los encuentros.

Los organizadores temen que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que esta semana ordenó la construcción de un muro en la línea divisoria de 3 200 km, cancele este encuentro.

Otras pancartas que decían "Dios perdone a Trump", "No Muros" y "Más amor y menos barreras".

Las familias que viven del lado mexicano se acercaron al Río Bravo para sacar turno para poder llegar hasta la mitad del cauce y encontrarse durante tres minutos con sus parientes que residen en El Paso, y que lucían playeras azules con la leyenda "Hugs not walls".

"Tengo seis años aquí en El Paso que no puedo ver a mis hijos y a mis sobrinos, ellos tuvieron que regresar a (Ciudad) Juárez y yo seguí aquí, en el lado americano, y hasta el momento no pueden cruzar la frontera" por falta de visa, comentó a la AFP Guadalupe Mora, de 56 años, llena de ansiedad, momentos antes de que le tocará el turno de abalanzarse a besos sobre su familia.
Encuentros similares se reproducen en ocasiones en la frontera entre Tijuana, Baja California (noroeste) y San Diego California.

Ataque "sistemático"

A García le preocupa que este sea el último de este tipo de reencuentros para familias separadas por las deportaciones y cree que el siguiente paso en las políticas antimigratorias de Donald Trump será cancelarlas.

"Queremos alzar la voz por las políticas de Donald Trump para que entiendan lo que conlleva la construcción de muros en la frontera", dijo García. Los encuentros de este sábado se organizaron en grupos de 10 familias alineados por voluntarios de cada lado de la frontera.

La barrera humana se hacía a un lado cuando el cronómetro arrancaba, dando paso a las personas que se abalanzaran unas hacia otras hasta justo la mitad del Río Bravo para fundirse en largos abrazos y besos. "Estoy muy contento de haber visto a mi madre, agradezco a Dios que me haya dado la oportunidad, y es muy injusto que miles de familias debamos de estar separados de esta manera", dijo Gabriel, uno de los hijos de la familia Mora.

Gabriel, quien llegó con su hermano e hijos de Ciudad Juárez para encontrarse con su madre que estaba en El Paso (Texas), al despedirse subió rápidamente la ladera del río y caminó de espaldas para poder verla el mayor tiempo posible.

"Estamos solo para vigilar", dijo uno de los agentes fronterizos mientras jóvenes y viejos se tomaban las fotografías del recuerdo.
Carlos Spector, un abogado de El Paso, que lleva más de 30 años atendiendo casos de personas indocumentadas y asilo político, dijo que nunca antes había visto "tanto ataque hacia una comunidad en específico".

"Las acciones ejecutivas que acaba de firmar Donald Trump para dividir aún más la frontera, son un ataque sistemático al pueblo mexicano y a la comunidad migrante", consideró.

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