13 de July de 2009 00:00

Los mimos calzan bien a los pies

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Redacción Deportes

Los pies, al igual que las manos o el rostro, requieren de cuidados y mimos para conservarse lozanos y saludables. Pero, sobre todo,  para preservar su buen funcionamiento.

Por ello, es indispensable consentirlos después de ejecutar  una caminata sencilla  o de correr una maratón. Pues sobre ellos  se descarga todo el peso del cuerpo.

Con masajes, colonias y aceites naturales  se los puede mantener vigorosos, evitando  calambres, desgarros y  aliviando el cansancio de  la  jornada deportiva.

Para precautelar la integridad de los pies desde el inicio de la  actividad física, es  necesario realizar un correcto calentamiento, según  Sara Racines, podóloga (experta en el cuidado de los pies).

Después del ejercicio, es necesario  tomar un duchazo general para estimular la circulación de la sangre y relajar los músculos.
Allí, debe masajear las  partes involucradas con  jabón de baño.

Una vez duchado, el deportista debe acostarse boca abajo y subir  lentamente la  pierna, hasta formar un ángulo de 90°. Con esa actividad disminuye la irrigación  y  se evitan los  dolorosos calambres, puesto que  los músculos no se  contraen bruscamente. Después, debe seguir la guía (ver infografía) para completar el tratamiento.

Posterior a ello, recuéstese en la cama  y  no haga  más  ejercicios físicos  que involucre a los músculos que trabajaron anteriormente.
Por ningún motivo, después de  practicar algún deporte, sumerja los pies  en agua caliente o en agua con sal. La primera opción irrita la piel, mientras que la segunda la reseca y  la cuartea.

Para estimular  la  circulación de la sangre  y evitar calambres  basta con un poco  de  agua tibia.

Un  ‘tip’ para contrarrestar la sudoración de los pies consiste en rosearlos con cualquier colonia a base de  alcohol. Para su cuidado está prohibido el uso de  talco, pues  los reseca.

Así mismo, se debe evitar  el uso de limas y piedra  pómez para eliminar los callos. Para removerlos  úntese  de forma circular un poco de  aceite de almendras.

Finalmente, visite  al podólogo por  lo menos una vez al año.

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