22 de marzo de 2018 17:43

Militar guayaquileño Sergio Elaje fue sepultado con honores

El féretro de Sergio Elaje Cedeño fue trasladado por miembros de la Marina, desde el Suburbio de Guayaquil hasta el camposanto Jardines de Esperanza. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

El féretro de Sergio Elaje Cedeño fue trasladado por miembros de la Marina, desde el Suburbio de Guayaquil hasta el camposanto Jardines de Esperanza. Foto: EL COMERCIO

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Redacción EC

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Los restos de Sergio Elaje Cedeño, de 23 años, salieron desde su domicilio en la 23 y la Q, en el Suburbio de Guayaquil a las 14:30 de este jueves 22 de marzo del 2018. Su féretro abandonó el lugar en el que vivió, escoltado y en hombros de miembros de las Fuerzas Armadas.

La bandera del Ecuador cubrió el ataúd y sobre ella colocaron su boina. Los familiares y amigos del marinero -que ingresó hace tres años a la institución- acompañaron el cortejo fúnebre.

El cuerpo de Elaje Cedeño fue velado en la ciudad desde ayer, 21 de marzo, cuando llegó desde Esmeraldas. También arribaron ese día los restos de Jairon Sandoval Bajaña, de 25 años. Ambos murieron en la frontera norte tras la detonación de un artefacto explosivo cuando realizaban patrullaje en Mataje.

El recorrido fúnebre pasó por las populosas avenidas 29, Portete y la vía a Daule. El féretro viajó a bordo de un vehículo Hummer táctico militar. Sus allegados recordaron al joven, a quien calificaron como un entusiasta y valiente elemento.

Él era el único hijo de su madre Jenny Cedeño, también constituía su pilar económico. Una de sus tías recordó entre lágrimas que el joven desde niño tenía intención de vestir el uniforme blanco de la Marina.

Compañeros, familiares y amigos despidieron al joven marinero, Sergio Elaje Cedeño, en una ceremonia donde le rindieron honores militares. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

Compañeros, familiares y amigos despidieron al joven marinero, Sergio Elaje Cedeño, en una ceremonia donde le rindieron honores militares. Foto: EL COMERCIO


Su padre, Sergio Elaje Olaya, fue su modelo, pues es un cabo jubilado de la Policía Nacional. Justamente, el joven había planificado ir a Babahoyo el pasado 24 de febrero para festejar el cumpleaños de su progenitor.

No obstante, las obligaciones laborales lo impidieron. El padre rememoró que por la tensión en la frontera norte no pudo asistir, por lo que solo celebró su día con sus otros cuatro hijos. “Él iba a venir a mi casa, me pagó los mariachis, pero no pudo venir por su trabajo”.

Uno de sus compañeros de la promoción 102, el marinero David Salazar, detalló que fue un camarada, motivador y que siempre arengó a sus compañeros encabezando el pelotón de trote.

“Él quería ser parte de los grandes cursos de la Infantería de Marina, por eso se preparó en la Escuela de Grumetes. Siempre demostró fuerza y valor para cualquier reto”.

El cuerpo llegó a las 16:00 al camposanto Jardines de Esperanza. Antes de ingresar al cementerio, sus compañeros de la promoción trotaron junto al carro fúnebre como homenaje al “compañero caído”.

En el sepelio, los familiares recordaron al marino Sergio Elaje, fallecido el pasado 20 de marzo en una explosión en Mataje, provincia de Esmeraldas. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO

En el sepelio, los familiares recordaron al marino Sergio Elaje, fallecido el pasado 20 de marzo en una explosión en Mataje, provincia de Esmeraldas. Foto: EL COMERCIO


A las 17:00 también estaba previsto el sepelio de Jairon Sandoval, en el cantón Milagro. El cabo José Miranda, su primo, relató que el joven quería parecerse a un tío, un suboficial retirado de la Marina que lo crió tras la muerte de su padre.

El fallecimiento, dijo, los tomó por sorpresa porque el uniformado tenía planes. Uno de ellos es que en dos semanas tenía pensado pedirle matrimonio a su novia.

La última vez que lo vieron fue el 10 de marzo en la boda de un primo. Sus familiares lo recuerdan por su alegría y pasión por el fútbol; era hincha de Barcelona.

Los allegados comentaron que desde hace unas tres semanas él les había alertado que en la zona de frontera había un mayor trabajo. “La cosa se puso caliente, por eso nosotros habíamos aceptado que ellos pasarían más ocupados allá, solo nos queda resignarnos”, dijo uno de los tíos de Sandoval.

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