6 de October de 2014 17:27

La desaparición de estudiantes, un caso que desconcierta a México

Estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, compañeros de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, hacen guardia con antorchas hoy, viernes 3 de octubre de 2014, en la ciudad de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero (México). Foto: EFE.

Estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, compañeros de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, hacen guardia con antorchas hoy, viernes 3 de octubre de 2014, en la ciudad de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero (México). Foto: EFE.

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Por Andrea Sosa / DPA 
Ciudad de México

México está ante el caso de violencia y terror más extraño y grave de sus últimos años. Es una historia que se perfila como una masacre de grandes magnitudes aunque nadie quiere confirmar, todavía, que 43 estudiantes desaparecidos puedan estar muertos.

"Los indicios son terribles", resumió hoy Carlos Navarrete, presidente del partido izquierdista PRD, que gobierna Iguala, la ciudad del sur de México, en el estado de Guerrero, donde ocurrieron las cosas hace poco más de una semana. Son hechos "indignantes, dolorosos e inaceptables", dijo el presidente Enrique Peña Nieto. Y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos habló de un caso de gravedad "extraordinaria".

Del lado de los victimarios, en un mismo bando y actuando de manera coordinada, están mezcladas autoridades municipales, policías y un grupo del crimen organizado llamado Guerreros Unidos.

Del lado de las víctimas, estudiantes de una escuela rural de formación para maestros, la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, también en el estado de Guerrero, con una larga historia de activismo político, que habían ido a Iguala, unos 200 kilómetros al sur de Ciudad de México, a reunir recursos para financiar sus causas.

La historia comenzó un viernes por la noche, el 26 de septiembre. Los estudiantes habían tomado por la fuerza tres autobuses de una terminal, poco antes del primer incidente con la policía, para trasladarse hasta Chilpancingo, capital del estado de Guerrero.

La policía los persiguió pero no se sabe por qué los atacó con tanta saña y hubo detenciones, pero los arrestados nunca llegaron a instalaciones policiales. Un joven de la escuela rural de Ayotzinapa que logró salvarse contó al diario "La Jornada" que iba en el tercero de los autobuses y que una patrulla se les atravesó en el camino. Algunos de los estudiantes bajaron para empujar la patrulla y ahí empezaron los disparos. "Después los encañonan y así los bajan.

Los acostaron en el piso y se los fueron llevando en grupos. Sí los subieron a las patrullas", contó. ¿La causa? "No tengo explicación. Sinceramente, no tengo respuesta", dijo. Otros de los jóvenes decidieron denunciar lo que había pasado ante la prensa.

Entonces llegaron personas armadas a la convocatoria y volvieron a abrir fuego. Dos muertos y varios heridos. Unas horas después, en una carretera cercana, un autobús que llevaba a los jugadores quinceañeros de un equipo de tercera división fue atacado también a tiros por unos diez encapuchados vestidos de negro, según un testigo.

El autobús volcó sobre su lado derecho y la puerta quedó trabada en la tierra. Los hombres armados les siguieron disparando. Aunque desde adentro los muchachos gritaban que eran miembros de un equipo de fútbol, seguían los tiros.

Un futbolista y el chofer murieron. También una mujer que circulaba en la zona en un taxi. Luego se encontró el cadáver de un joven asesinado y con la piel de la cara arrancada, al estilo del crimen organizado.

También era estudiante de la escuela rural. La cifra de muertos aumentó a seis. Pero desde entonces no se ha sabido de los 43 desaparecidos de la escuela de Ayotzinapa. Al menos 22 agentes y cuatro miembros del crimen organizado fueron detenidos.

Dos de los arrestados condujeron hacia seis fosas clandestinas, donde este fin de semana se encontraron 28 cadáveres calcinados. Y dijeron que 17 de los jóvenes habían sido asesinados en ese lugar. Muchas dudas rodean el caso.

La primera es dónde están los desaparecidos y si son los que estaban en las fosas. Cuál fue la causa de los ataques, supuestamente ordenados por el jefe de la policía de Iguala. Quizás a los futbolistas los confundieron con estudiantes.

Tampoco se sabe. "¿Cuál es la razón? ¿Qué es lo que se busca? Debe de haber alguna razón y a mí ya no me cabe la razón", dijo hoy el historiador y analista Lorenzo Meyer en una mesa redonda. El académico Sergio Aguayo llegó a la conclusión de que en México "las atrocidades son cosa de cada día", pero en este caso la pregunta es "por qué".

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