17 de diciembre de 2015 00:00

El mercado de la tecnología se ajusta a las salvaguardias

En el local principal de la firma Computron del norte de Guayaquil se comercializan electrónicos con la marca Xtratech. Foto: Francisco Flores para EL COMERCIO

En el local principal de la firma Computron del norte de Guayaquil se comercializan electrónicos con la marca Xtratech. Foto: Francisco Flores para EL COMERCIO

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Washington Paspuel
Redactor (I)

Los almacenes especializados en artículos electrónicos modificaron sus estrategias de comercialización para sortear los mayores costos a partir de la aplicación de salvaguardias.

Alrededor de 35 subpartidas vinculadas con artículos de electrónica están entre los productos gravados con sobretasas de hasta el 45%, desde marzo pasado. En la canasta de bienes tecnológicos están las computadoras portátiles, sus partes y accesorios, las memorias ‘flash’, las impresoras y las videoconsolas (videojuegos), como también los equipos de radiocomunicación y copiado.

Aunque el Ministerio de Comercio Exterior anunció que las sobretasas empezarán a desmontarse progresivamente entre enero y junio del 2016, los almacenes de productos electrónicos prefirieron no esperar. “Vimos que la gente simplemente empezó a dejar de comprar ciertos artículos como las memorias ‘flash’ de mayor capacidad de almacenamiento. Entonces retiramos esos modelos de las perchas y colocamos otros de menor costo”, afirma Rubén Garzón, propietario de Electrónica Garzón, un negocio con dos locales en Guayaquil.

Hasta octubre pasado el país importó USD 7 millones en estos dispositivos. Garzón también retiró de las perchas las portátiles y las tabletas de gama alta, y por recomendación de su proveedor, ahora oferta modelos de impresoras y copiadoras más económicas, pero con menores prestaciones. Las ventas durante el Black Friday fueron un respiro, confiesa. “Ofrecimos descuentos en artículos con poca rotación y vendimos en dos días tres veces más que en toda una semana normal”.

La estrategia de ofrecer modelos menos sofisticados también la están aplicando los negocios con mayores volúmenes de ventas. Itamar Rodríguez, jefe de Almacén de Computron, una cadena especializada en electrónica con 23 locales en el país, indica que como resultado de esa estrategia las ventas de su propia marca de tabletas Xtratech son mayores. “El 60% de las tabletas que vendemos corresponde a las de nuestra marca”.

La tableta de esta firma se ofrece en sus locales a USD 99, y las de otras marcas importadas desde USD 150. “Debido a las salvaguardias tenemos que conseguir más volumen de ventas, aunque se sacrifique un poco la rentabilidad”, añade Rodríguez.

Sus ventas de memorias ‘flash’ no han tenido la misma suerte. Según el ejecutivo, la compra de estos dispositivos se redujo un 25%.

Los fabricantes también modifican sus planes dirigidos al mercado ecuatoriano como respuesta a una reducción de las importaciones. Paulo Ferraz, vicepresidente de Ventas para Latinoamérica de Epson detalla, que en el caso del mercado ecuatoriano está orientando sus productos hacia los modelos menos onerosos. “El mercado empieza a buscar productos que le ofrezcan un mejor costo-beneficio y eso nos lleva a ofrecer productos que cubran necesidades más que opciones de lujo”.

Las impresoras están entre los artículos más vendidos este año. Las importaciones de este ítem hasta octubre pasado también sufrieron una caída, tanto en monto como en volumen de compras. Ecuador importó USD 27,6 millones en estos equipos, alrededor de un 40% menos de las compras en el mismo período del 2014. En el caso de Epson, su gerenta general en Ecuador, Karinna Riofrío, explica que la multinacional vendía en el país productos con la mayor cantidad de ‘gadgets’ posibles. “Salían y se vendían, pero después de las salvaguardias estamos orientando más hacia equipos más económicos”.

Gabriela Uquillas, asesora aduanera de la Cámara de Comercio de Guayaquil, considera que las salvaguardias han ocasionado un perjuicio más grave en los bienes tecnológicos, ya que la sobretasa que se aplicó es la más alta, “como si se tratara de bienes suntuarios y dejando de lado la necesidad de su constante renovación”.

Para la especialista, lo óptimo sería que el mercado cuente con una mayor variedad en la oferta de estos artículos, para que sea el consumidor el que decida qué adquirir conforme su capacidad y necesidades. “Esta falta de variedad limita su accesibilidad a los consumidores, para quienes los bienes de mayor calidad se hacen prácticamente inaccesibles”.

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