14 de enero del 2017 00:00

Los médicos rechazan captura de cirujano que operó a Mazoyer

Ayer, médicos de Quito cuestionaron la detención de Carlos López. Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

Ayer, médicos de Quito cuestionaron la detención de Carlos López. Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Fernando Medina
Redactor (I)
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Con batas blancas y listones negros, cerca de 40 médicos se reunieron en la Federación Nacional que los agrupa. En las pancartas se leían frases como estas: “Libertad, doctor Carlos López”, “Él no es culpable”, etc.

Otros compañeros gritaron que “es inocente” y cuestionaron la detención del médico, mientras trabajaba el jueves en el Carlos Andrade Marín.

El arresto se produjo luego de un proceso judicial prolongado, pues en mayo pasado la Corte Nacional de Justicia sentenció a López a un año de cárcel por supuestamente no atender a Charlotte Mazoyer.

Ella era una extranjera que falleció el 12 de septiembre del 2009, luego de que un grupo de asaltantes la interceptara en Guápulo y le disparara por robarle sus pertenencias.

Una ambulancia la trasladó a la clínica en donde trabajaba López. Ese día, este especialista en cirugía general festejaba el cumpleaños de su segunda hija. Estaba junto a su esposa y sus padres. “Justo íbamos a cenar cuando sonó el teléfono”, recuerda Amira Herdoiza, esposa del médico. Ayer, 13 de enero del 2017, ella conversó con este Diario y narró los hechos de esa noche.

Eran las 20:40 cuando desde la casa de salud le informaron que había una paciente herida.

Según la mujer, el doctor tomó su chaqueta y salió corriendo. “Ni siquiera avanzó a topar la sopa”, recuerda.

En cinco minutos estuvo en la clínica. Revisó a la paciente y constató que la bala había afectado los pulmones, corazón, diafragma e hígado.

La hemorragia era abundante y a las 21:52 ingresó al quirófano, donde luego murió. Esos hechos fueron narrados ayer por Iván Cevallos, médico y amigo de López. Por eso, rechaza las acusaciones de que no fue atendida, pues la cirugía duró tres horas y media.

Además resaltó la experiencia del procesado en este tipo de intervenciones, pues es médico desde 1986. Ese año se graduó en la Universidad Central y empezó su carrera en el Hospital Carlos Andrade Marín.

En ese centro estuvo inicialmente cinco años y se especializó como cirujano. Luego inició su subespecialidad en cirugía laparoscópica y volvió al hospital del IESS.

Su aprehensión se produjo precisamente en el parqueadero de ese centro, luego de que acabara su turno de 07:00 a 15:00. Las cirugías de cáncer de páncreas que debía realizar el lunes han sido encargadas a otros profesionales ya que el doctor está en la Cárcel 4.

A ese centro fue trasladado la noche del jueves. Hasta las 16:00 de ayer, su esposa dijo que no podía verlo. Ella llegó a las 12:00 a Quito, pues estaba en Zamora Chinchipe cuando se enteró de la detención. Solo su segunda hija, Gabriela, estuvo en la capital. Ella también es médica y tras la detención de su padre indicó que acudirán a instancias internacionales.

“Continuaremos con los plantones hasta limpiar el buen nombre de mi padre porque él es inocente”, indicó.

José Eras, presidente de la Federación Médica, se sumó a esa iniciativa y dijo que entre hoy y el lunes analizarán las acciones que realizarán para protestar por la detención. Por el momento se conoce que el 19 de enero habrá un plantón, aunque aún no se define el lugar.

La idea, según Eras, es que los médicos salgan a las calles”. Así reclamarán a la Justicia, pues advierten que no se tomaron en cuenta “argumentos técnicos, científicos y éticos” en este caso, que estuvo en los tribunales más de 7 años.

Por su experiencia, a lo largo de su carrera , López trabajó en al menos cinco hospitales y clínicas privadas de la capital.

La supuesta negligencia

Emiliano Donoso, abogado de la familia Mazoyer, no está de acuerdo con lo que indican los galenos. Él dice que la justicia comprobó técnicamente que Charlotte no fue atendida de inmediato, pues fue ingresada al quirófano luego de dos horas de que entró a la clínica.

Además, dice que López conocía que la paciente debía ser operada inmediatamente pero no lo hizo. Por eso, señala que sí es culpable del delito de negativa de atención a un paciente en emergencia. Esta figura está en el art. 13 de la Ley de Derechos y Amparo al Paciente.

En esa normativa se señala que “los responsables de un centro de salud que se negaren a prestar atención” serán sancionados con penas de 12 a 18 meses de cárcel. Además, establece penas que van de cuatro a seis años de prisión en caso del fallecimiento del paciente.

Pero Donoso explica que esto no sucedió, porque judicialmente sí existían los responsables de la muerte de la joven.

De hecho, hace seis años fueron sentenciados tres hombres por el asesinato. Ellos fueron condenados a 25 años de cárcel. Por eso niega que la familia Mazoyer persiga a López.

El juicio en contra del cirujano se inició por pedido del padre de la joven francesa, Bernard Mazoyer.

Él también es médico en emergencias y cuando vino al Ecuador invitó a otro galeno francés. Entre los dos concluyeron que no se realizaron los procedimientos adecuados.

Cuando estuvo en Quito, él habló con EL COMERCIO y contó que la última vez que vio a su hija en persona fue en mayo del 2009, cuatro meses antes de morir. Ese mes, Charlotte llegó a Francia para asistir a la boda de una prima.

Uno de los recuerdos de su padre es que realizó un concurso de cocina con la joven: ella preparó cebiche de camarón y él, un encocado de pollo.

Así ella le enseñó los platos típicos de Ecuador. Luego, la joven regresó a Quito para seguir sus investigaciones. La joven escribía e-mails todas las semanas a su familia y estaba feliz porque el director del instituto en donde trabajaba le dijo que consiguió una visa para que ella permaneciera dos años más en el país; su sueño era quedarse aquí como vulcanóloga. El padre dijo que los armados apagaron sus ilusiones.

Para la familia Mazoyer no ha sido fácil asimilar lo que sucedió. Su abogado cuenta que a pesar de la sanción a los responsables, los padres han pasado por crisis emocionales.

El día que le dispararon, la joven salía de su casa, para ir a festejar la extensión de su visa.

Antes de tomar un taxi fue interceptada por los sospechosos que la obligaron a arrodillarse y le dispararon.

Minutos antes había escrito a su padre que estaba en Francia y le contó que iba a esa reunión. Desde entonces no volvieron a hablar más.

En contexto

El caso comenzó en el 2009, luego de un asalto en Guápulo. A López lo investigaron tres veces. Los dos procesos anteriores fueron desestimados, pues los fiscales que manejaron esos expedientes no encontraron las pruebas suficientes para acusarlo.

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