14 de junio de 2016 15:19

Marlon Santi asumió la coordinación nacional de Pachakutik en un festejo que incluyó chicha y hornado en Quito

Marlon Santi asumió la coordinación nacional de Pachakutik después de dos meses de la designación. Foto: Ana María Carvajal/ EL COMERCIO

Marlon Santi asumió la coordinación nacional de Pachakutik después de dos meses de la designación. Foto: Ana María Carvajal/ EL COMERCIO

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Ana María Carvajal
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La banda de pueblo entonó el Himno Nacional y así marcó el inicio de la ceremonia en la que Marlon Santi recibió el bastón de mando del Movimiento Plurinacional Pachakutik. Fue en la Casa del Arcoiris, de Quito.

En la sede del brazo político del movimiento indígena, donde a fines de enero pasado se vivía una confrontación por las diferencias internas, este martes 14 de junio del 2016 el ambiente fue diferente; festivo.

Su primer ofrecimiento de Santi, tras recibir la wipala de manos de la asambleísta Lourdes Tibán y el bastón de mando de Jorge Herrera, presidente de la Conaie, fue reformar en un tiempo prudente el estatuto de Pachakutik.

El movimiento indígena había criticado la reforma impulsada por la excoordinadora nacional, Fanny Campos, y dijo sentirse excluido de una organización política que nació de su movimiento social.

Por eso, los invitados aplaudieron la propuesta de Santi. "Somos el origen del movimiento. Ya viene un nuevo amanecer desde la unidad en parroquias, comunas, cantones, provincias, barrios, estudiantes...”

El dirigente ofreció su discurso al filo de un caracol de pétalos de rosas que se armó en el centro del auditorio de la sede de Pachakutik. Dijo que tuvo que esperar desde su triunfo en las elecciones en Guayaquil, el pasado 16 de abril, día del terremoto, para poder asumir el cargo.

Santi tomó el bastón de mando, en medio de un ritual. Foto: Ana María Carvajal/ EL COMERCIO

Santi tomó el bastón de mando, en medio de un ritual. Foto: Ana María Carvajal/ EL COMERCIO

Por ello, entre los invitados había aún expectativa frente a la decisión que tomará Pachakutik frente al Acuerdo Nacional por el Cambio, que aglutina organizaciones sociales y políticas del centro hacia la izquierda de cara a las elecciones presidenciales del 2017.

Allí estaban como invitados Nelson Erazo, del Frente Popular, Marcelo Larrea, de Democracia Sí; Geovanny Atarihuana y Natasha Rojas, de la Unidad Popular y el precandidato Enrique Ayala Mora, de tendencia socialista.

Otros dos precandidatos estaban, en cambio, en la mesa directiva: la asambleísta Lourdes Tiban y el prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe. Santi anunció que en julio se difundirá el plan de Gobierno de Pachakutik y en agosto se realizarán las elecciones internas. "No traemos personas improvisadas. Vienen de procesos históricos del movimiento", señaló en referencia a sus compañeros.

Cuando Tibán llegó, luego de participar en la sesión del Pleno de la Asamblea Nacional, saludó a sus compañeros y tomó la mano de Quishpe: "¡Qué viva mi binomio!", dijo entre risas y abrazos y pidió sentarse junto a él.

Fijándose en ellos, Santi dijo que era hora de "que la gente entienda que es hora de decidir entre el cambio o la continuidad. "No tengo nada en contra de Rafico Correa (en referencia al presidente Rafael Correa", pero sí de este Régimen. Nos han marginado por dos a tres años", agregó.

Al final hizo una convocatoria "a la diversidad de este Ecuador pluricultural, a la gran minga para las próximas elecciones". Un grupo de taitas y mamas de Salcedo hizo un ritual e invocó a la pachamama (madre tierra), al viento, a la yakumamita (agua) y al fuego para que purificaran el lugar y a los presentes.

En el piso, además de los pétalos de rosa, había oritos, plátanos, lenteja, piñas, botellas, maíz, hierbas e incienso. Y desde distintas comunidades llegó la gente con regalos para la nueva directiva.

Todos los coordinadores y vocales recibieron su wipala. Santi recibió un pilche lleno de chicha, bebida sagrada de los indígenas, de manos de una mujer de Imbabura que recordó que se está iniciando la celebración del Inti Raymi, en honor al dios sol.

Tibán le regaló a la cotopaxense Cecilia Velásquez, segunda coordinadora, un collar. "Me acabo de despojar de una de las prendas más bonitas de mi cuello". Le pidió portarlo con honor y sabiduría.

Otras autoridades presenciaron la ceremonia, como los asambleístas César Umaginga y Pepe Acacho, además de alcaldes de cantones de distintas provincias del país. Los de Cotopaxi les llevaron a Santi y a Velázquez collares de rosas con los colores del arcoiris, símbolo del movimiento.

El presidente de la Ecuarunari, Carlos Pérez Guartambel, acudió a un insistente llamado para colocar las flores en el cuello de Santi. Herrera, cabeza de la Conaie, resaltó que el movimiento indígena ha pasado "tiempos difíciles pero ahora es el reto de buscar el Estado pluricultural y plurinacional" y que es momento de salir adelante con las consignas de Pachakutik.

En la cocina, varias personas preparaban el banquete para celebrar la investidura de Santi. En la mañana llevaron un chancho hornado y costales con papas, cebollas y otros productos para la comida. En la Casa del Arcoiris hubo de sobra chicha y júbilo.

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