26 de febrero de 2016 12:58

Rafael Correa dijo que emitirá decretos y reformas legales para 'lograr equidad' entre oficiales y tropa

El presidente Rafael Correa asistió a la posesión de la nueva cúpula militar este viernes 26 de febrero del 2016. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El presidente Rafael Correa asistió a la posesión de la nueva cúpula militar este viernes 26 de febrero del 2016. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Javier Ortega

El presidente Rafael Correa, en su discurso en el cambio de Mando Militar este 26 de febrero de 2016 en la Escuela Superior Militar (Esmil), en Parcayacu, se refirió al escándalo del Issfa. En una parte señaló: “En un Estado derecho donde no es posible aceptar que los uniformados realicen expresiones públicas sobre aspectos jurídicos y administrativos y sin la autorización de la legítima autoridad civil”.

Esto lo dijo, porque el 5 de febrero pasado, la entonces cúpula militar se pronunció en contra de que se descontara USD 41 millones de la deuda que el Gobierno mantiene con el Issfa.

“Escuché hace algunos días a uno de los oficiales salientes decir que actuaron de acuerdo a sus convicciones. Estamos en un país libre, todos tenemos derecho a tener nuestras convicciones, pero esas convicciones están subordinadas a la ley y en el caso de las FF.AA. a la indispensable jerarquía y subordinación del poder civil. Hoy se argumenta que el Presidente rompió la ley en el caso Issfa, aquello no es cierto. Y si así lo fuera, en un estado de derecho no es el Alto Mando el árbitro de las decisiones de la sociedad civil peor de su comandante en jefe”, señaló el Mandatario. Además indicó que el Issfa no es parte de las Fuerzas Armadas.

Correa dijo además: “En el sector civil al salir una persona del servicio público recibe una compensación de cinco salarios básicos por cada año laborado, así se trate del Presidente de la República o una sencilla secretaria. Pero en el sector militar, el que más gana tiene mayor cesantía, sin ninguna relación con lo aportado a lo largo de los años, ya que no se trata de cuentas individuales sino de un fondo de reparto. Siendo un sistema absolutamente regresivo, porque se subsidia más al que más gana no al que menos gana”.

Según Correa, “En el sector civil, una persona se retira con un máximo de USD 53 100, después de 40 años de trabajo. En el sector militar un oficial con ese tiempo de servicio se retira con más de USD 200 000. Para la cesantía contribuye el soldado y el Estado, pero si el soldado se retira antes de los cinco años ni siquiera puede retirar sus aportes. Si se retira antes de los 20 años puede retirar sus aportes pero no los del Estado, los cuales quedan en el Issfa y sirven para financiar las cesantías más altas. Todo esto aumenta la inequidad. Esto tiene que cambiar. Y al igual que en el sector civil, las cesantías deben ser igual para tropas y oficiales en función exclusivamente de los años trabajados y no en función del sueldo. Para que aunque sea en el momento del retiro, lograr un poco más de equidad”.

En medio del discurso aseguró lo siguiente: “Hoy he sentido vergüenza al saber que el rancho de nuestros soldados es de USD 3 por día. No entiendo cómo han podido pasar estas inconsistencias. Los sueldos más altos de la región, pero apenas USD 3 para el rancho. Los absurdos que aún comete nuestro gobierno, por lo cual pido disculpas, sobre todo a la tropa”.

Minutos, el jefe saliente del Comando Conjunto de las FF.AA., general Luis Garzón, señaló: “Nuestro personal no puede continuar desayunando, almorzando y merendando con USD 3”.

Correa siguió su discurso e indicó: “También hay que hablar de otros problemas. De esas exorbitantes cesantías subsidiadas por el Estado. Un general del Ejército recibe más de USD 200 000 al retirarse. O de las pensiones jubilares de cerca de USD 5 000 que reciben algunos de los ‘de luto’ que estuvieron marchando por aquí, también subsidiadas por el Estado. Les aseguro que repartiendo un poco mejor esos recursos, también podrían comer mejor nuestros soldados”.

“Se entiende que en el servicio activo haya diferencias de sueldos en función de responsabilidades y jerarquías, pero no se justifica que en el servicio pasivo se mantengan tan grandes y graves diferencias, así como tampoco se entienden las injustificadas diferencias entre el sector civil y uniformado. Además, ya que hablamos de rancho, también es necesario comprometernos a nunca más tolerar las insultantes prácticas de diferente comida para tropa y oficiales. Diferentes platos, diferentes fiestas, diferentes clubes. Los unos con todos los lujos, los otros apenas un galpón. Todos somos iguales, todos comemos igual, todos tenemos derecho a vivir igual”.

Por eso, Correa dijo que serán “mucho más radicales para lograr la equidad. Emitiré los correspondientes decretos y reformas legales para que estas prácticas discriminatorias queden absolutamente prohibidas. Parte fundamental de esa equidad radical es, además de la gratuidad de las escuelas militares, la absoluta meritocracia. Hoy se toman por separado los exámenes a los jóvenes que quieren entrar a la escuela de oficiales o tropa, respectivamente. Esas no fueron mis órdenes. Tiene que haber un solo examen, y mientras haya cupo, los aspirantes mejor calificados decidirán a qué escuela ingresar”.

Correa indicó además que “el problema no es el Issfa, lo permite la Constitución. El problema es pretender que es autónomo financieramente, o que crea riqueza. Cuando el 100% de sus recursos vienen o vinieron directa o indirectamente del Estado. En el conflicto por los terrenos en los Samanes, la primera pregunta que nos deberíamos hacer todos los ecuatorianos es ¿por qué el Isffa tenía terrenos originalmente destinados a la Defensa Nacional? Esto tiene que acabar”.

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