25 de mayo de 2015 07:24

En Malasia hallan 139 fosas y 28 campos de detención de migrantes

Las bolsas halladas en los campos clandestinos, que contienen restos humanos, en el interior de un vehículo policial en Wang Kelian. Foto: Fazry Ismail / EFE

Las bolsas halladas en los campos clandestinos, que contienen restos humanos, en el interior de un vehículo policial en Wang Kelian. Foto: Fazry Ismail / EFE

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Agencia AFP

La policía de Malasia descubrió 139 fosas comunes y 28 campos de detención de migrantes gestionados supuestamente por traficantes en una región remota del norte del país, fronteriza con Tailandia, una nueva prueba de la gravedad de la crisis humanitaria en la región.

El jefe de la policía malasia, Khalid Abu Bakar, dijo que las autoridades estaban exhumando los restos y que todavía no sabían con exactitud cuántas personas había enterradas en las fosas, situadas en un área montañosa de la selva de muy difícil acceso.

Los primeros datos de la investigación parecen señalar algunas similitudes con los campos encontrados a principios de mayo por la policía tailandesa, que encontró fosas que se cree que contenían cadáveres de migrantes rohingya y bangladesíes.

El hallazgo desveló todo el sistema de tráfico de personas entre países de la región.

Las autoridades "hallaron 139 supuestas fosas. No pueden precisar cuántos cadáveres hay en cada fosa", señaló Abu Bakar, y añadió que los 28 campos de detención descubiertos tenían una capacidad para albergar a cientos de personas.

El mayor campo de detención podría haber albergado hasta 300 personas, otro tenía capacidad para unas 100 y el resto podía acoger unas 20 cada uno, precisó el funcionario.

Poco antes de la rueda de prensa, el primer ministro malasio, Najib Razak, había mostrado su profunda preocupación por el primer hallazgo de fosas comunes. "Encontraremos a los responsables", prometió.

Acusaciones de complicidad

Abu Bakar no quiso responder a la pregunta de cómo pudo existir esta red de campos sin que las autoridades malasias se diesen cuenta, y si se sospechaba de la complicidad de funcionarios corruptos.

Las organizaciones de derechos humanos han acusado en varias ocasiones a las autoridades malasias de no adoptar las medidas necesarias para detener el tráfico de seres humanos.

"Estoy segura de que las autoridades de la frontera saben lo que pasa y quiénes son los criminales. Deben responder de lo que pasa y al más alto nivel", dijo Aegile Fernandez, de la asociación de defensa de los derechos de los migrantes Tenaganita.

"La cuestión es saber si tienen la voluntad de detener" a las bandas criminales, señaló.

Según el mando policial, las autoridades están realizando las autopsias y uno de los cuerpos estaba en un alto grado de descomposición.

Tras el descubrimiento de las primeras fosas a principios de mes, Tailandia empezó a reprimir a los traficantes, quienes abandonaron al parecer sus embarcaciones dejando a centenares de migrantes ilegales a la deriva y provocando el caos en la región.

Malasia, Indonesia y Tailandia rechazaron acogerlos en un principio pero los dos primeros acabaron cediendo a la presión internacional ofreciéndoles una acogida temporal.

La ONU estima que 2 000 personas siguen a la deriva en el mar, en un momento crítico ya que se acerca la temporada de los monzones.

En las últimas dos semanas más de 3 500 personas lograron llegar a las costas de Indonesia, Tailandia y Malasia.

Los migrantes son bangladesíes que huyen de la miseria en su país y miembros de la comunidad musulmana rohingya, marginada enLas bolsas halladas en los campos clandestinos, que contienen restos humanos, en el interior de un vehículo policial en Wang Keliany sin derecho a tener la nacionalidad de este país.

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