13 de febrero de 2016 00:00

Las mafias tienden una compleja red para vender droga en Quito

Una supuesta abastecedora de narcóticos fue detenida cuando distribuía la sustancia a otros minoristas de Quito. Foto: Archivo Eduardo Terán /EL COMERCIO

Una supuesta abastecedora de narcóticos fue detenida cuando distribuía la sustancia a otros minoristas de Quito. Foto: Archivo Eduardo Terán /EL COMERCIO

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Sara Ortiz
Redactora (I)
ortizs@elcomercio.com

Una mujer hace un rápido gesto: mira hacia su izquierda y a la derecha. Saca de su cartera una funda pequeña. Es cocaína. El cliente la toma, le entrega dinero y se marcha. La transacción dura 30 segundos.

Así se da la venta de droga en Quito. La escena se repite con otra mujer. Se la ve junto a un hombre, parecen conversar. Pero en segundos introduce sus manos en su ropa interior.

Saca una bolsa pequeña con cocaína, entrega y el desconocido se va. Los dos fueron detenidos el 3 de diciembre pasado, luego de cuatro meses de investigaciones que incluyó filmaciones y seguimientos.

Las imágenes en donde aparecen constan en el expediente 17282-2015-05540. La investigación la realizó la Unidad contra el Tráfico para el Consumo Interno.

En esos informes se revelan detalles sobre la forma de operar de esta y otras supuestas mafias que se encargan de comercializar la droga al menudeo en Quito. Y dice que uno de los sectores que más atrae a los microtraficantes es la zona rosa. Ese espacio ha sido usado por mafias nacionales y extranjeras. La última banda desarticulada allí era liderada por las dos mujeres.
En el caso hay 18 detenidos, entre extranjeros y ecuatorianos. 15 son mujeres.

Las mafias tienen toda una estructura para introducir la droga desde Colombia hacia los barrios de Quito. ¿Cómo funciona? La cadena es compleja. Los microexpendedores o brujos, que se movilizan en motos sin placas o se los ve parados en las esquinas en medio de los vendedores de la calle, son el eslabón más bajo de una pirámide de tráfico.

La ruta de los narcóticos se inicia en la frontera colombiana. Los grandes cargamentos llegan a Ecuador por tierra.También circulan por los ríos que están en Esmeraldas.

Las bandas incluso usan los vuelos que entran a la capital.
En este proceso se ha identificado que los narcos tienen centros de acopio, redes de distribución y personas reclutadas para vender en las calles.

Antes de que se dé el expendio en los barrios, los narcóticos pasan por las manos de al menos tres mafias. El primer grupo delictivo se encarga de vender al por mayor bloques de cocaína de 1 kilo o de marihuana prensada que pesan 25 k.

Ellos trasladan los bultos en camiones desde el vecino país. La carga avanza camuflada entre comida, artículos o en dobles fondos hasta las periferias de la capital. Allí es entregada a las mafias locales.  “Son bandas que colaboran entre sí. Pero pueden llegar al ajuste de cuentas cuando sale mal un negocio”, explica el agente.

Ese segundo grupo recoge la mercancía en caminos de tercer orden. Al llegar a la ciudad, ocultan la sustancia en casas o entierran la mercadería en zonas deshabitadas. A través de llamadas telefónicas avisan a los expendedores que la droga ha llegado.

Este es el grupo de los minoristas, quienes tienen a su vez una red de vendedores que finalmente llevan la droga a los consumidores.

Esta cadena se repite permanentemente y los agentes investigan. El tema volvió a escena luego de que el lunes de esta semana dos personas fueran asesinadas en Quito y los policías reconocieran que ese hecho se produjo por drogas.

Los investigadores dijeron que fue un ajuste de cuentas por el control de territorios para vender estupefacientes. “Hay parques donde solo se reúnen los miembros de un grupo. Y en otros lugares vende otras personas. Aparentemente ellos no se entrometen entre sí mientras realizan sus actividades ilegales”, sostiene un dirigente barrial.

Las mismas reglas se aplican en al menos 10 barrios, que son los sitios donde se concentra el abasto de los narcóticos para la ciudad, según el estudio Microtráfico y criminalidad en Quito, elaborado por Daniel Pontón y Fredy Rivera, investigadores de la Flacso.

Los uniformados siguen la pista a unos siete grupos ilegales que están en Quito y que se encargan de negociar los cargamentos desde Colombia.

Por ejemplo, el año pasado se encontró 100 kilos de droga que estaba enterrado en un terreno baldío del norte capitalino. Las investigaciones determinaron que el cargamento era de uno de las siete bandas.

Solo en el 2015, la Policía decomisó en el país 16,6 t para el consumo interno. Entre el 2012 y el año pasado sumaron 46,6 toneladas.

En los dos últimos años, el expendio de estupefacientes ha incorporado un mayor número de mujeres.  De hecho, el último estudio realizado por la Defensoría Pública confirma que el principal delito por el que ellas fueron procesadas en el 2013 y el 2014 fue por tráfico de estas sustancias ilegales.

Precisamente una mujer está detenida por el doble asesinato registrado el lunes.

La Defensoría atendió 27 023 juicios en el 2014 y 2015. Según la Judicatura, el 70% de los juicios por este delito corresponde al tráfico a menor escala, es decir, microtráfico.

En contexto
El Gobierno dijo que el 2016 será el año “de la derrota del microtráfico”. Se creó una Secretaría Técnica de Drogas, adscrita a la Presidencia de la República. Hasta el año pasado, las políticas en este tema las emitía el Consep, que ahora está desaparecida.

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