Luis Gallegos: ‘En política internacional no hay idealismo; hay intereses’

Luis Gallegos es diplomático ecuatoriano y exembajador en Washington. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

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Santiago Estrella y Martín Pallares 
politica@elcomercio.com

¿Cómo cambia las relaciones entre Oriente Medio y Occidente la firma del acuerdo de Irán con las potencias de Occidente?

Hay que tener un antecedente histórico de lo que fue el fenómeno Irán: una cultura milenaria que en los 50 derroca al Presidente y viene el Sha y se convierte en el policía de Occidente en la región. Trata de modernizar Irán. Estaban inmersos en una lucha que Occidente nunca calibró bien: el conflicto chiita-sunita, que aflora hoy más que antes y que hace unas divisorias muy marcadas. Luego viene la guerra con Iraq que fue una masacre. Hubo una serie de eventos en el Medio Oriente que llevaban a una conflagración, que se dio hace décadas con la intervención de las potencias.

¿Las cosas cambiaron respecto al expresidente Mahmud Ahmadineyad?

Autorizó la generación de energía nuclear más del 20% y trajo la reacción. Son 20 años de negociaciones. Cambia con la llegada del nuevo gobierno con Hasán Rouhaní y el canciller Mohammad Yavad, quien es un PhD de una universidad americana y domina la forma de pensar de Occidente. Por eso varían las negociaciones tan intensamente.

Una de las negociadoras americanas dijo que esto era como un cubo rubik, porque había una negociación entre Irán y cinco potencias que tenía sus intereses, que generalmente se dice que es el no acceso de Irán a tener una bomba nuclear, pero en geopolítica hay que reconocer que los vecinos de Irán, Pakistán y la India la tienen.

¿En qué cambia el mundo?

Desde el momento que vino la decisión iraní de enriquecer uranio, vino una reacción de Occidente. Sanciones del consejo de seguridad de la ONU, luego la UE. Pero EE.UU. armó una arquitectura de sanciones que afectaba las relaciones bilaterales.

Les quitaron el swift con el cual no podían hacer transacciones financieras. Estados Unidos dijo a los bancos que las tarjetas que emitían no tendrían validez en el país si transaban con Irán. En la negociación habia 250 personas tratando de ver cómo hacían para desarticular las sanciones. Desmontarlas cuesta mucho trabajo.

En lo geopolítico, ¿cómo cambia la relación con Occidente?

Que Irán inicie diálogos para solucionar problemas de Oriente Medio puede significar la solución de sus problemas. Tienen un enemigo común en el ISIS porque no es ni sunita ni chiita sino un fenómeno distinto y representa peligros para ambos. Pero el hecho geopolítico es que se abre un diálogo.

Rouhaní es un actor importante que piensa que el diálogo solucionaría algo que podía llevar a una guerra. Y por otro lado, Obama, tal como con Cuba, quiere una solución nueva a problemas de décadas que tenían como fundamento el imperativo republicano de la guerra. El diálogo reconoce a Irán como actor importante que hace poco no aceptaban ni en las mesas de negociación.

Esto de darle la espalda a Israel causó una revolución en Estados Unidos...

Obviamente. El lobby judío es uno de los aparatos más importantes en Washington y está vinculado al evangelismo radical y fundamental que tiene relación con Israel porque allí nació la cristiandad. Es un factor de tiempo: la relación entre ambos países no va a cambiar. Critican esta negociación porque les pone en la misma posición que otros.

Irán fue un actor fundamental para la retórica antiestadounidense...

La retórica va a mantenerse porque EE.UU. es un formidable enemigo. No creo que cambie porque en muchos aspectos puede ser justificada y cierta. Pero en política internacional no hay angelitos, ni idealismo ni ideologías. Hay intereses.

Muchos países de América Latina esperaban la venida del banco iraní, inversiones, negocios. ¿Cambiará algo?

Si se levantan las sanciones, sí. Entiendo no se podía pagar siquiera los sueldos de las embajadas porque no había forma de transferir dinero. Era tal el nivel de sanciones que les tenían aislados. Eliminarlas produce un efecto exponencial. Solo en el sector petrolero calculan USD 250 000 millones de inversiones.

¿Y esto produciría una baja en el precio del petróleo y afectar aún más la economía ecuatoriana?

Estaban especulando una baja en la bolsa, pero el precio del petróleo subió. El problema es que no va a haber crudo iraní en proporciones grandes para equilibrar porque bajó de tres millones a 1,3 porque toda su red de transporte estaba controlada y tenía pocos compradores. Levantado las sanciones va a poder vender pero requiere una inversión para sacar los tres millones de nuevo. Y eso va a tomar por lo menos uno o dos años.

¿Se puede pensar que EE. UU. llega a este acuerdo para evitar que Irán se siga metiendo en América Latina?

En muchos de estos países había embajadas de Irán. Para nosotros es una novedad. Irán ha aprendido la lección: diversificar.

¿Y qué lección deja para la diplomacia ecuatoriana?

Tanto el ejemplo iraní como el cubano dejan la impresión de que es el realismo el que prevaleció. El tema central de esto es que desde el punto de vista diplomático cada país defiende los intereses de su pueblo. La única manera de solucionar los ‘impasses’ es buscar soluciones inteligentes.

Yavad decía que este no es un convenio que satisfaga a todos, sino que es lo alcanzable políticamente y de la política internacional se dice que es el arte de lo posible. Si te marcas derroteros que van en contra de la lógica internacional por más idealistas que sean no se logran estos acuerdos.

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