23 de marzo de 2015 09:07

Londres exigirá hablar inglés a religiosos para combatir el extremismo

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Agencia EFE
Londres

El Gobierno británico combatirá el extremismo islamista en el Reino Unido a través de la promoción de los "valores" del país y obligará a los religiosos con responsabilidades pastorales a hablar inglés.

Esas son algunas de las medidas presentadas hoy (23 de marzo del 2015) por la ministra de Interior, Theresa May, como parte de un plan de lucha contra el extremismo en general y el islamista en particular.

En su intervención, May recalcó que "no se tolerará" la actitud de los islamistas radicales que "rechazan nuestros valores" y pidió el esfuerzo de individuos y comunidades para atajar el problema.

"Siempre hemos sostenido que la estrategia del Gobierno para combatir el extremismo debe buscar su derrota en todas sus formas, pero es obvio que el extremismo más extendido y grave al que debemos plantar cara es el extremismo islamista", recalcó la ministra en un discurso en el Real Instituto de Agrimensores, en Londres.

"Se acabó el juego. No toleraremos más vuestro comportamiento", advirtió May a aquellos que rechacen cooperar.

Entre las medidas recogidas en ese plan, el Gobierno creará una oficina independiente que evaluará si los órganos comunitarios que operan en este país de acuerdo a la Sharía (ley islámica) son compatibles con la legislación británica.

Los llamados "Consejos Sharía" están sujetos a la Ley de Arbitraje de 1996, la cual permite a adultos en este país resolver asuntos civiles o comerciales a través de esa norma.
Muchos musulmanes en el Reino Unido recurren a esos tribunales para solucionar, por ejemplo, separaciones conyugales.

El Gobierno también lanzará una campaña para promover los "valores británicos", al tiempo que las fuerzas del orden tendrán más poderes para investigar delitos relacionados con el honor, la mutilación genital femenina o los matrimonios forzados.

Asimismo, los inmigrantes que lleguen a este país con permisos de estancia limitados deberán firmar una declaración en la que se comprometen a "respetar los valores británicos".

Además, todos los "trabajadores religiosos extranjeros con responsabilidades pastorales" deberán hablar inglés, al tiempo que se reducirá la financiación de servicios de traducción y se aumentará la destinada a la enseñanza del inglés.

May indicó que "cada vez hay más pruebas" que demuestran que "un pequeño, aunque significativo", número de personas que vive en el Reino Unido, "la mayoría ciudadanos británicos, rechazan nuestros valores".

El pasado año, la ministra de Educación británica, Nicky Morgan, ya advirtió de que seis colegios privados musulmanes del este de Londres iban a ser clausurados si no cambiaban sus métodos de enseñanza ante el riesgo de que sus responsables estuvieran transmitiendo a los alumnos ideas extremistas.

Las autoridades aseguraron que en uno de esos colegios investigados los alumnos no distinguían la diferencia entre la Sharía y la ley británica.

En las últimas semanas, varios adolescentes británicos han sido detenidos por intentar abandonar el Reino Unido para unirse a las filas del Estado Islámico (EI), por lo que desde varios sectores se presiona al Gobierno británico para que evite la radicalización de los más jóvenes.

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