28 de January de 2015 20:28

Las primeras lluvias fuertes en Loja dejan seis muertos

Deslizamiento de tierra en Loja dejó seis personas fallecidas. Foto: EL COMERCIO

Deslizamiento de tierra en Loja dejó seis personas fallecidas. Foto: EL COMERCIO

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Lilia Arias

Un alud cayó la madrugada de ayer sobre una vivienda de ladrillo y techo de zinc de la familia Vargas Troya, ubicada en La Y de Santa Teresita, en el cantón lojano de Espíndola. Seis personas fallecieron.

Los cadáveres de los esposos Benito Vargas, de 37 años; Ángela Troya, de 35; y de sus hijos de 14, 7, 2 años y 8 meses fueron rescatados pasadas las 11:00. Para ello, se realizó una minga con la colaboración de policías, bomberos, militares y voluntarios. Luego, los cuerpos fueron llevados al nuevo centro forense de Loja para que les efectúen las autopsias.

Uno de los parientes, Ramiro Vargas, fue el primero en llegar al inmueble cerca de las 06:00 de ayer. Todos los días iba a recoger a tres de los cuatro menores (hoy fallecidos), para llevarlos a la escuela y al colegio de Amaluza. “Cuando pasé no los encontré en el lugar donde los recogía. Caminé y miré la casa sepultada”. En la zona no hay casas aledañas. Él alertó a un grupo de personas para que le ayudaran en la búsqueda. Más de 40 personas removieron la tierra y las rocas que cubrieron la vivienda.

Pedro Aguilar vive en el centro de Amaluza, ubicado a cinco minutos de La Y de Santa Teresita. Según él, las lluvias son constantes desde hace ocho días en el sur de la provincia de Loja. “La más intensa fue la de anoche (martes pasado)”.

Él recuerda que cerca de las 05:30 de ayer hubo un leve movimiento telúrico y escuchó un estruendo. “Nos preocupamos, pero no nos imaginamos que podía tratarse de un alud y menos que hubo fallecidos”.

Una vez que conoció del hecho, Aguilar colaboró en el rescate de los cadáveres y pertenencias. Hasta las 16:00, unas 20 personas -entre familiares y amigos- continuaban con la recuperación de los bienes materiales. Ellos separaban la ropa y los objetos de valor de la familia, que los encontraban entre los escombros.

La más afligida era Clementina Troya, madre de la fallecida. Ella ubicaba en un lugar limpio la ropa y los utensilios de cocina. Entre lágrimas, la lojana, de 62 años, contaba que su yerno laboraba en la fabricación de ladrillos y su hija le ayudaba en la mezcla de la materia prima y en el secado en el horno.

Según Clementina Troya, desde hace pocos meses vivían en el lugar para estar cerca de los hornos donde realizaban su trabajo. “Antes tenían una casa más arriba, pero decidieron hacer otra en este espacio. No parecía peligroso, porque la peña no era alta”.

La lluvia del martes también generó otros inconvenientes en el cantón Espíndola. Otras 10 viviendas del centro poblado de Amaluza se inundaron. Por ello, el personal del Municipio colaboró en las labores de limpieza desde las 07:00 de ayer. Su labor se extendió hasta las 17:30. No hubo heridos, pero sí daños materiales.

La vivienda del alcalde Manuel Andrade está entre las afectadas. Cuando sacaba el agua, lodo, piedras y troncos de su hogar se enteró del fallecimiento de los seis miembros de la familia Vargas Troya.

Él ordenó que los empleados municipales colocaran carpas para que los cuerpos fueran velados en el barrio Lumal.

Mañana se tiene previsto el entierro en el cementerio general. Los familiares y amigos aportaron para financiar los gastos de su sepelio.

En este cantón lojano, ubicado en la frontera con Perú, se acostumbra a brindar alimentación a las personas que acompañan al velatorio, que por lo general dura dos días. Luego, en una procesión, trasladan los cuerpos hasta el Cementerio General.

Andrade coordinó con el Ministerio de Inclusión Económica y Social la donación de féretros y el traslado de los seis cuerpos desde Loja hasta Espíndola, luego de las autopsias que finalizaron la tarde de ayer.

Según el gerente del ECU 911 Loja, Johan Coronel, las lluvias son constantes en el suroriente de la provincia. Por ello, realizan un monitoreo en las zonas de riesgo, como las vías de acceso a Quilanga, Espíndola, Calvas y Gonzanamá. También efectuarán un estudio de sitios vulnerables con la Secretaría Nacional de Gestión Riesgos.

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