7 de January de 2010 00:00

Las lluvias con retraso en el Litoral

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Redacción Guayaquil
guayaquil@elcomercio.com

Luis, mensajero, está sentado en el borde de la pileta de la calle Pedro Carbo y 9  de Octubre.  Bajo la sombra de los edificios, toma tres veces agua con su mano derecha y se refresca la cara y la cabeza.

Lleva dos horas recorriendo el centro de Guayaquil y el fuerte sol y la alta temperatura lo doblegan por minutos. Descansa un rato, antes de continuar su recorrido.



Temperatura del mar
El martes,   en   la fronteriza ciudad orense de Huaquillas  cayó un fuerte aguacero. Varias calles del cantón y algunos locales comerciales se anegaron.
Según la Espol,  esa lluvia está asociada al aumento de la temperatura del mar, como consecuencia de esta época y por el fenómeno de El Niño.
Patricio Goyes,    director del Inocar, informó que la próxima reunión del Comité Nacional del Estudio Regional del Fenómeno de El Niño será este  jueves 14.

Por estos días, desde la última semana de 2009, los guayaquileños soportan calores más intensos, incluso en las noches. Es el anuncio de que el invierno llegó. Esto,  sin que aún se presenten lluvias, como se había pronosticado para finales del año anterior, por el fenómeno de El Niño.

Otras piletas como las de San Francisco, Plaza de la Administración o la del Malecón sirven para refrescar a los transeúntes como una manera de contrarrestar los efectos del intenso sol.

Junto al Palacio Municipal, una madre remoja en una pileta una toalla que luego pasa por la cabeza de sus dos pequeños niños.

Por el cambio de clima, en las calles han aumentado los vendedores de bebidas y productos refrescantes. En los exteriores del Registro Civil del Gobierno, en plena 9 de Octubre, expendedores de tres marcas de helados se pelean por la clientela. “Gracias al calor, ahorita hay ventas para todos”,  dice uno de ellos.

“El sol está que quema duro”,  comenta un policía metropolitano, mientras se refresca con un producto congelado, que viene en un envase plástico.

Las previsiones del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) anunciaban ayer para Guayaquil una temperatura máxima de 30 grados centígrados. El pasado 1 de enero alcanzó los  32 grados centígrados.

Según  José Luis Santos, director del Programa para el Cambio Climático de la Espol y experto en oceanografía, “nos encontramos en una época de transición, de la época fría y seca a la de lluvia y de mayor temperatura”. Por ello, calificó de normal el fuerte calor que se siente en Guayaquil.

Según el investigador, la ausencia de lluvias en la Costa se debe a que el cordón de nubes denominado Zona de Convergencia Intertropical, que viene de  Centroamérica, aún no está en Ecuador.

“En este momento está en el sur de Colombia. La perspectiva es que llegue al Ecuador en dos o tres semanas. Entonces, se empezará a sentir el invierno con lluvias, humedad y temperaturas altas”, aseguró el técnico.

Pero la  situación del clima en el Litoral ecuatoriano también está vinculada con el fenómeno de El Niño. En su boletín de diciembre, la Organización Meteorológica Mundial concluyó que en   2010 el episodio de El Niño tendrá  una evolución normal.

“Es decir, que lo más probable es que, entre marzo y mayo,  se retorne a unas condiciones casi neutras en todo el Pacífico”.
Según el pronóstico estacional oeste de Sudamérica (diciembre 2009-enero 2010), publicado en la web del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen), en Ecuador existen mayores probabilidades de lluvias, por debajo de lo normal en la costa central.

En tanto, el Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar) informó que, en diciembre, se observó la persistencia de  anomalías de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial.

Y ratificó la presencia, en el Pacífico central, de un El  Niño de intensidad moderada. “Sin que hasta el momento ejerza mayor influencia en la Costa ecuatoriana”. Además, que en el Ecuador la temperatura superficial del aire se encuentra ligeramente sobre sus promedios normales.

A José Luis Santos le preocupa que El Niño, que está concentrado principalmente en el Pacífico central, se acerque a la franja costera. Esto pudiera generar  más lluvias, mucho más si se junta con el pico de la temporada de lluvia, entre marzo y abril.

“Si revisamos los tres últimos eventos, estos  no produjeron impactos en el clima del Ecuador”.

El último fenómeno fuerte de El Niño fue entre 1997 y 1998. Los tres eventos siguientes pasaron inadvertidos como el actual que, sin embargo, está en pleno desarrollo y está cerca de Ecuador.

Según sus pronósticos, y por las características de la nubosidad que se acerca al país, el presente invierno va a ser un poco más fuerte en comparación con los últimos cinco años. No será un invierno seco. Va a ser con lluvias de normal a un poco fuerte.

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