21 de abril de 2015 20:59

Las lluvias trastocan la actividad escolar

En la Unidad Educativa Velasco Ibarra, en Milagro (Guayas), se realizan las tareas de limpieza para iniciar el año lectivo. Foto: José Mafla / EL COMERCIO

En la Unidad Educativa Velasco Ibarra, en Milagro (Guayas), se realizan las tareas de limpieza para iniciar el año lectivo. Foto: José Mafla / EL COMERCIO

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Bolívar Velasco
Elena Paucar y Washington Benalcázar

En la Sierra norte, la rutina escolar fue alterada a causa de las fuertes lluvias que caen desde el lunes último.

Los estudiantes de los planteles vespertinos de la capital de Imbabura fueron los más afectados. 400 alumnos que pertenecen a la Unidad Educativa 28 de Septiembre, del norte de Ibarra, soportaron una tempestad dentro del establecimiento. “Parecía que el cielo se nos venía encima. Preferimos quedarnos en las aulas”, relató la rectora Bertha Núñez.

Producto de las precipitaciones, el patio de la institución quedó anegado. A la salida de clases, los estudiantes tuvieron dificultades para cruzar las calles por el flujo de agua y lodo que descendió. Algunos incluso cayeron en el torrente.

Mientras, los planteles de la Costa están afectados por las lluvias, a pocos días de iniciar el nuevo año lectivo 2015- 2016, previsto para el 4 de mayo.

Existen 12 centros de estudios con dificultades y la inauguración del año escolar se tiene prevista para junio, según el Ministerio de Educación.

Por ejemplo, tienen problemas por el colapso de alcantarillas, aguas estancadas, accesos en mal estado, maleza crecida y desgaste de la pintura de las infraestructuras.

Esos planteles educativos que están en Guayas, Los Ríos y Manabí representan al 0,51% de los 20 000 centros de estudios que hay a escala nacional.

En el año escolar 2014, a todos los establecimientos acudieron
2 622 365 estudiantes. Pero este año a las escuelas y colegios que fueron afectados por el invierno no podrán asistir a clases 1 721 alumnos.

En la Unidad Réplica Eugenio Espejo, en Babahoyo (Los Ríos) tienen contratiempos por las 13 familias que están albergadas en las salas de cómputo. Estas se transformaron en habitaciones para acoger a 58 personas que vivían a orillas del río San Pablo, que se desbordó sobre varios caseríos.

El plantel, inaugurado en mayo del 2014, es uno de los albergues que acoge a los afectados por las fuertes lluvias y desbordamientos de ríos. En las unidades educativas de los cantones Esmeraldas y San Lorenzo de la ‘Provincia Verde’ no existen muchos problemas por las lluvias, pero a las autoridades les preocupa que los alumnos enfermen con la fiebre chikungunya al inicio de clases.

Estudiantes de la Unidad Educativa 28 de Septiembre de Priorato soportaron la inundación del lunes en Ibarra. Foto: EL COMERCIO

Estudiantes de la Unidad Educativa 28 de Septiembre de Priorato soportaron la inundación del lunes en Ibarra. Foto: EL COMERCIO

Esmeraldas es una de las provincias con la mayor cantidad de casos de esta enfermedad en el país, pues a la fecha alcanza los 1 500 pacientes.

En las escuelas se formaron durante las vacaciones de marzo y en lo que va de abril charcos de agua y criaderos de mosquitos que podrían ser una amenaza, dice el director distrital de Educación, Juan Solórzano. Debido a eso, en 255 centros educativos se planea realizar una minga de limpieza en las siguientes dos semanas.

Esta medida ya se hizo en otros centros del cantón Quinindé donde se evacuaron las aguas represadas en los patios de los planteles 3 de Julio y Alejandro Otoya.

Magaly Ramírez, responsable zonal de Educación, indicó que las aguas lluvias se represan dos horas, pero con intervención manual se las libera. En todas estas actividades los padres de familia colaboran.

En Santo Domingo de los Tsáchilas, dos escuelas tienen problemas. Por ejemplo, en la unidad educativa Marcelino Champagnat colapsa el sistema de alcantarillado interno cuando llegan las lluvias.

El patio se inunda, pero esto no es un motivo para que las clases se suspendan, comenta una de las maestras.

Un problema similar pasa en la unidad educativa Juan 23. Ahí los alumnos deben hacer malabares debido a que se forma un charco de agua cuando caen aguaceros. La directora Albertina Romero contó que el problema se genera en un coliseo que está cerca del establecimiento, donde el agua se represa y se desborda sin control hasta la puerta de acceso.

Han pedido a las autoridades de la Empresa de Agua Potable que corrijan la falla pero no les dan respuesta. “Los padres de familia deben ingresar en brazos a sus hijos”, indicó Romero. Renato Cedeño, director del Distrito de Educación de Santo Domingo, sostuvo que estos problemas no se han notificado a la entidad. Y explicó que por eso no ingresaron dentro del cronograma de planteles atendidos el año pasado cuando se intervino a 82 instituciones por problemas emergentes.

En la provincia Tsáchila hasta el año pasado se reubicaron a cuatro centros de estudios hacia otras escuelas, debido a que estaban en zonas de riesgo por las precipitaciones. Una de esas fue el centro cultural bilingüe de la etnia chachi Tutsa. Los 200 alumnos pasaron a ocupar las aulas del plantel Carlos Tapia. Este año irán a la jornada vespertina.

En contexto

Los planteles que no iniciarán clases el 4 de mayo entrarán a una fase de intervención de urgencia durante las dos siguientes semanas. El Ministerio de Educación coordinará con los gobiernos locales una tarea conjunta para habilitar los establecimientos.

Escuelas lluvias
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