26 de abril de 2016 16:26

La lluvia complica la situación de albergados en Muisne

Situación de los albergues de  Palmajuntas, Pueblo Nuevo y Borbón Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Situación de los albergues de Palmajuntas, Pueblo Nuevo y Borbón Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
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En tres de los cuatro albergues donde permanecen familias afectadas por el terremoto de 7.8 grados en escala de Ritcher que sacudió al país el pasado 16 de abril del 2016, el piso está lleno de lodo y las carpas casi ceden al peso del agua de la lluvia.

Dos de estos albergues, ubicados en los sectores de Pueblo Nuevo y Palmajuntas, en el cantón Muisne (sur de la provincia costera de Esmeraldas), las familias damnificadas han utilizado caña guadúa para proteger las pocas pertenencias que llevaron hacia esos sitios. Ambos refugios están cerca de la vía El Salto – Muisne.

En este sector, se registran lluvias desde el pasado sábado 23 de abril. Son precipitaciones ligeras pero incesantes que todavía humedecían las zonas de los albergues hasta esta mañana del 26 de abril del 2016.

Situación de los albergues de  Palmajuntas, Pueblo Nuevo y Borbón Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO


Al albergue de Pueblo Nuevo acudieron 430 personas que tienen sus viviendas cerca del mar, en la isla de Muisne. Son casas en las que se presentaron ligeros daños con el terremoto, a diferencia de lo que sucedió en el sector Barrio Chino, también en Muisne. Allí todas las casas se fueron al suelo. Sus habitantes, cerca de 200 personas, acudieron al albergue Palmajuntas.

Cerca del mediodía de hoy, maquinaria de las Prefecturas de Esmeraldas y Pichincha trabajaban en la colocación de lastre en el suelo donde funcionan ambos albergues temporales. A estos sitios, ya ha llegado la ayuda que tramita el Ministerio de Inclusión Económica y Social MIES, como agua, alimentos y hasta personal médico. También se han repartido escasas donaciones particulares.

En otro albergue, que está a diez minutos de los anteriores y también cerca de la misma vía, la lluvia también tiene en jaque a las familias damnificadas del terremoto, que salieron de la comunidad de Borbón. Desde que se presentaron las primeras lluvias, las personas deben cubrir con plásticos negros sus camas y los sitios que adecuaron para alimentarse.

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