17 de November de 2009 00:00

La lista roja del Conea alarma a los universitarios

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Redacción Sociedad

No comparten universidades, pero sí una preocupación: qué pasará con el tiempo, el esfuerzo y el dinero invertidos. 

Son los estudiantes de 26 de 68 centros  de pregrado,  ubicados en la categoría E, en el informe de la Evaluación global de las universidades y escuelas politécnicas del Ecuador.

Johana Cortés cursa el octavo de 10 semestres  de Administración, Marketing, Contabilidad y Auditoría de la U. Cristiana Latinoamericana (UCL).  “Mi futuro  peligra, también la inversión”.

El presidente  Rafael Correa, en su cadena del  sábado, dijo que no se permitirá que se siga  estafando  a los estudiantes en referencia al informe del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior del Ecuador (Conea).

Cortés considera que el comentario es  irresponsable.  “Que regulen, pero que no nos asusten así, que nos den soluciones”. Está convencida de que   no se contratan más profesores a tiempo completo  porque a ellos les interesa tener la opción de dar clases en otros lugares.

Ella escogió a la UCL por las facilidades de horario y los costos. Estudia de 18:00 a 20:00 y en  las mañanas comercia productos.  El semestre cuesta USD 800.
 Vinicio Bustos, vicerrector, indica que tienen nueve años de vida, 3 500 alumnos y 670 profesores en la sede de Quito y las extensiones de Ibarra, Ambato, Montecristi y Guayaquil.

En la matriz hay 249 docentes a tiempo parcial que dictan  menos de 40 horas al mes; 22, con menos de 40; y 32 a tiempo completo.       Les pagan entre USD 7 y 12 por hora de clase, según el título que posean. Critica que en las instituciones públicas se les pague entre  USD 1,80 y 3,60.

Bustos dice que el 11 de septiembre llegaron  los delegados del Conea para verificar los datos proporcionados electrónicamente. “Se quedaron  solo dos horas”. Pide aclaraciones  y anuncia el inicio de un juicio.

Sthephen Price, de 19 años, estudia Administración en  Universitas Equatorialis. Se graduó en el  Americano. “Buscaba algo fuera de la norma, me gusta ser protagonista. Este sistema valora mi crecimiento, en mi clase somos siete compañeros. No hay horas huecas, nos dan una materia por mes y así nos enfocamos en ella    y podemos seguir otros cursos, yo estudio  mandarín”.

En este centro, con permiso para funcionar desde 2002,  hay dos carreras, Administración y de Ciencias Ambientales en alianza con Fundación Natura. Cuentan con 27 alumnos, unos 100 maestros, ocho de ellos a tiempo completo. El cuatrimestre cuesta USD  1 000.  

El decano de Administración, Alfredo Paredes, no entiende cómo los evaluaron  si  empezaron a funcionar en septiembre. Sostiene que se  informó de eso al Conea, pero no se los escuchó.

Jennifer Serrano cursa el noveno y último semestre de Comunicación Visual en la U. Autónoma de Quito. “Ninguna universidad es perfecta, todas tienen que mejorar. En otras no había esta carrera.  Mi papá y yo estamos preocupados. Trabajo de 07:00 a 12:00 como recepcionista en un hotel para reunir el dinero, esa es otra facilidad que este lugar me proporciona”.

El rector   Vicente Rojas  cuenta que funcionan desde hace 27 años como   instituto y 10 como universidad. Tienen 7 215 estudiantes, 256 maestros y no precisa cuántos  laboran a tiempo completo. Dice que cubren no solo horas de clase sino tutorías y actividad administrativa como decanos, etc. En el modelo presencial lo mínimo que cobra un docente es USD 7,50 por hora dictada.  “En la U. Central les dan USD 2”, indica y comenta que no pueden contratar a jueces como Asdrúbal Granizo de forma exclusiva. Es un especialista en Derecho Laboral que les ayuda con algunas horas de clase.

Rojas refuta el informe. Dice que disponen de 4 500 m² de aulas en tres sedes y que el Conea les colocó cero en infraestructura. Quiere  aclaraciones.

Entrevista 
Érika Silva / Equipo técnico de la evaluación  del Conea

‘El 76% de la calificación midió la academia, docente y alumnado’

Los rectores de las 26 universidades ubicadas en la última de cinco categorías, que deben depurarse, dicen que no les han dado tiempo para crecer como a otras centenarias.

Elaboramos indicadores universales para evaluar universidades de  provincia, de capital, pequeña y grande. Los  parámetros eran  planta docente con buen  nivel académico y  tiempo de dedicación a la cátedra, es decir  estabilidad. Además,  mecanismos de admisión y nivelación, becas; democracia interna o cogobierno, participación estudiantil;  soportes como bibliotecas, laboratorios, acceso a tecnologías de información y comunicación. En el modelo el peso de la academia, docencia y estudiantes fue de  76%  sobre el 100% que calificamos.

¿Qué otros valores calificaron en el modelo?
 
A la actividad de investigación se le asignó el 15%, mientras que el Conesup en su investigación asignó el 25% del puntaje a esta variable. El 8% fue para la gestión administrativa y la infraestructura.  

Dicen que hay precarización de la carrera docente.

Una universidad de calidad debe tener por lo menos el 60% de su planta docente a tiempo completo, para que pueda  dedicarse también a la investigación. Aquí apenas el 25% de

docencia universitaria es con dedicación exclusiva; el 46% es remunerado por horas y el resto es parcial. Dominan los maestros contratados por hora y a tiempo parcial y ganan muy mal.
En los centros  autofinanciados o particulares, el sueldo  promedio es de  USD 300 y pico al mes; en  los  cofinanciados,  600 y en la pública 900.    

¿Es cierto que los evaluadores verificaron la información en dos horas de visita en los centros?

¿Por qué los medios se han centrado en las 26 universidades?

Ellas son resultado de  un sistema  en ciernes, de una universidad fragmentada por múltiples brechas. Todas deben mejorar, tienen fallas. En las universidades grandes nos quedamos tres días.   

¿Es cierto que la información se recogió vía e-mail?

A las universidades les solicitamos colocar la información en una plataforma informática que creamos para el proceso. Hubo una prueba  piloto con nueve universidades e hicimos reajustes. Se les pidió que contesten con cifras, número promedio de estudiantes matriculados en 2008, cuántos hombres y mujeres; total de docentes, laboratorios...  Los evaluadores fueron objetivos y en las visitas confirmaron todo. 

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