14 de February de 2010 00:00

Lima tiene un parque dedicado al amor

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Gabriela Muñoz, desde Perú.

Carla y Luis, Damián y Fernando, juntos 4 ever”. “Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos y morir en tu boca”.



Ventas,  perros  y exposiciones

En el Parque del Amor, en el Centro Histórico de Lima, y  en otros lugares turísticos de la capital peruana hay monumentos a vacas. Esto es parte del Cow Parade, una iniciativa en la cual los artistas más conocidos del país pintan estas esculturas.

Este parque es también ideal para pasear y trotar. La gente que vive en los edificios exclusivos de Miraflores  pasean allí a sus perros.

Los artesanos venden collares de perlas de río a precios bajos.  Este es otro de los atractivos del Parque del Amor.Los nombres  y las promesas de amor están escritos con tinta blanca, azul y roja en las bancas, en los troncos de los árboles o en pequeñas baldosas turquesas del Parque del Amor. Allí el célebre artista plástico peruano,  Víctor Delfín,  colocó una de sus esculturas más insignes.

La llamó El Beso.  Cuando la terminó dijo a los periodistas que la “única manera de pasar por la vida es asumiéndola con amor, sin odios y rencores. Porque no tenemos derecho a exigir nada, sino a dar. Esto va para los enamorados”.

Ubicado en el sector Miraflores e inaugurado el 14 de febrero de 1993, es uno de los famosos y polémicos parques de Lima. 

El día en que  los escaparates están atestados de lencería, flores, globos y tarjetas rojas; fotógrafos y periodistas registran la convocatoria de la Red Peruana de Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales. Su lema es: el amor no discrimina.

Sus miembros van en la tarde. Se besan, se miman, se pasean cogidos de la mano frente a las cámaras. Felices. Al siguiente día, aparecen en las primeras planas. “Queremos decirle al mundo que nos amamos, que el amor rompe las barreras”, confiesa  Ali, ejecutivo de 30 años.

Su pareja, Josué, también de 30, dice que ese día muchas parejas salen del clóset. “Algunos tienen miedo. Pero nosotros no”.

A esta pareja le encanta conversar sobre su relación y sus proyecciones. Hace tres años se conocieron en un bar. Todo empezó cuando Ali invitó a Josué una copa de champán. Su sueño es adoptar un niño.

El parque está sobre los acantilados.  Se puede pasar horas disfrutando la brisa del mar o caminar sin medias  por el impecable  y cuidado césped.  

Raúl García es  fotógrafo, y durante varios años trabajó para el periódico Perú 21. Él identifica al Parque del Amor como un sitio donde   han ocurrido suicidios.

“Hay chicos que se han botado al mar por despecho, problemas... en fin tantas cosas. Había que estar pilas en Navidad, Año Nuevo y en otras fechas donde la gente se pone muy sensible”.

Cerca del parque funciona el Instituto Toulouse Lautrec. “Desde las ventanas, los  alumnos de Diseño  veían cómo la gente se tiraba. Por eso, años atrás se puso protecciones”, recuerda. 

En la capital peruana, besar se dice ‘chapar’ y  besar con abrazos apasionados ‘agarrar’.  “Quién no ha agarrado a alguna chica en el Parque del Amor.  Eso es típico. Yo he chapado con mis novias. El lugar es súper conocido. Todo un ícono”, cuenta  el fotógrafo.

Etiqueta Negra, la revista peruana de ensayos, crónicas y reportajes, publicó varios  consejos  para mantener una entretenida  relación sentimental en Facebook.  

Fritz Berger escribió que si bien la escultura del  Parque del Amor o las ruinas de Machu Picchu son famosas en Perú, no se recomienda que un hombre incluya en su perfil una foto de cuando contemplaba estos lugares. “Combata esta natural tendencia. Sea misterioso y sugerente, sutilmente incitador. Eso las mata”. 

Por las tardes, en el parque hay decenas de parejas.  Nataly Acuña y Abigail Alca son las policías que a menudo son designadas  al lugar. “Los adolescentes son terribles. Se pasan ‘chapando’ horas en los carros o junto al mirador”, comenta Acuña.   No se permite que  los muchachos estén en el Parque  a la medianoche.

Una vez vio a un joven arrodillarse  frente a su novia para decirle que la amaba. Una semana después hizo lo mismo con otra y luego de un par de días apareció con una chica distinta.

“Me quedé espantada. Me daban ganas de decirles  que no le  crean, que es un mentiroso. ¡Qué tal este mujeriego!”.

Para su compañera algunas promesas sí se cumplen. A ella le gusta mirar el carro decorado con flores y cintas de una pareja de novios. Es una costumbre que, luego de la ceremonia en la iglesia, se atraviese  casi todo Lima para llegar al parque.

La novia vestida de blanco y sujetando el ramo  se baja con ayuda. Agarra con sus manos el traje y junto a su pareja camina hasta la escultura. 

Luego se acomoda el velo que se contonea de un lado a otro por la brisa del mar. Allí, el fotógrafo de la boda  espera para la foto. 

“Es tan romántico”, dice y suspiran profundo  las vigilantes. Este ritual se realiza los viernes y  sábados. Los turistas también toman fotos de los  felices recién casados.

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